¿Jubilarme? No puedo, gracias.

Durante años, una parte importante de las acciones de inclusión social en torno al síndrome de Down se han centrado, y con razón, en abrir las puertas del empleo ordinario. Familias, entidades de lo social y profesionales han trabajado para demostrar a las empresas y, por qué no decirlo, a las administraciones públicas, algo que hoy ya debería resultar evidente: las personas con síndrome de Down pueden tener un desempeño laboral real, estable y valioso dentro de entornos ordinarios de trabajo cuando se les ofrecen oportunidades, apoyos adecuados y un interés por darle valor a la inclusión.

Y lo cierto es que se han producido avances importantes. Hace apenas unas décadas, pensar en personas con síndrome de Down trabajando en empresas ordinarias de manera estable era una entelequia. Hoy, afortunadamente, aunque ciertamente queda mucho por hacer, podemos hablar de personas que llevan años formando parte de plantillas, sosteniendo rutinas laborales, generando vínculos en las plantillas y participando de manera activa en la vida económica y social de sus comunidades. Ese avance no ha sido casual. Ha requerido mucho trabajo, mucha pedagogía y también una transformación progresiva de la mirada social hacia la discapacidad.

Sin embargo, precisamente ahora que comenzamos a hablar de inclusión laboral plena de las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual, empieza a aparecer una realidad que nos preocupa profundamente. Una realidad emergente, compleja y todavía poco abordada: qué ocurre cuando esas personas envejecen dentro del mercado laboral y ya no pueden sostener determinadas exigencias laborales del mismo modo que años atrás.

Porque la inclusión laboral no termina cuando una persona firma un contrato. De hecho, quizá ahí es donde empieza el camino más difícil. Lo difícil es el mantenimiento del empleo, el mantenimiento de esa práctica laboral que implica hacer uso de competencias transversales sumadas a cualidades personales fundamentales tales como la motivación, la resiliencia y el compromiso; todo ello orientado a ser un buen trabajador y defender el puesto de trabajo con la satisfacción que esto conlleva.

El síndrome de Down lleva asociado, un proceso de envejecimiento precoz que no va a encajar en el marco tradicional desde el que el sistema analiza la discapacidad en su conjunto, el empleo o la jubilación. Con el paso del tiempo va a aparecer una involución cognitiva, pérdida de agilidad en determinados procesos, cambios conductuales o limitaciones funcionales que afectan directamente al desempeño laboral. No se trata de una falta de compromiso con el trabajo. Tampoco de desmotivación. Mucho menos de incapacidad repentina. Se trata, simplemente, de una evolución vital y funcional que forma parte, hoy en día, de la realidad de muchas personas con síndrome de Down.

Y ahí es donde empieza a hacerse visible un vacío importante del sistema.

Durante años hemos trabajado para favorecer el acceso al empleo (aún falta mucho por conseguir, pero éste es otro tema), pero apenas hemos reflexionado sobre cómo sostener de manera digna el final de esas vidas laborales. En cierto modo, nos hemos orientado mucho a abrir la puerta de entrada al mercado laboral y muy poco la puerta de salida.

Esta situación, nos lleva a reflexionar ahora en que hemos dedicado gran esfuerzo en avanzar en inclusión laboral pero no hemos resuelto cómo acompañar el envejecimiento laboral de este colectivo. Porque acceder al empleo y mantenerse en él durante décadas no son exactamente el mismo desafío. Hay personas con síndrome de Down que comienzan a experimentar un deterioro progresivo mientras continúan vinculadas laboralmente a empresas ordinarias en las que llevan años trabajando. Esto ya es una realidad.

Y en la misma realidad, nos encontramos con que, en la mayoría de los casos, no cumplen los requisitos exigidos para acceder a fórmulas de jubilación anticipada. Tampoco existe una incapacidad reconocida en los términos que contempla el sistema. Mientras tanto, el día a día se sigue dando: el ritmo laboral se vuelve más difícil de sostener, las tareas se tornan más complicadas y el desgaste empieza a hacerse evidente para todos.

Y en medio de todo eso aparece también otra realidad de la que se habla poco: la de las propias empresas.

Porque muchas empresas que han apostado de forma sincera por la inclusión laboral no se encuentran ante un conflicto laboral clásico. No hay mala praxis empresarial. No existe falta de voluntad por parte de la persona trabajadora. No hay un problema disciplinario. Lo que aparece es una situación humana y laboral compleja para la que el sistema apenas ofrece respuestas claras.

¿Qué debe hacer una empresa cuando una persona con síndrome de Down, después de quince o veinte años trabajando, empieza a no poder sostener determinadas exigencias derivadas de su puesto? ¿A qué puerta debe llamar para exponer esta situación? ¿Debe mantener situaciones que generan sufrimiento y frustración tanto en la persona como en el entorno laboral? ¿Debe acabar resolviendo la situación mediante un despido? Y, sobre todo, ¿tiene sentido que toda la responsabilidad recaiga sobre la relación laboral cuando el origen real del problema está en la falta de adaptación del sistema de protección social a esta realidad?

Son preguntas incómodas, sí. Pero precisamente por eso conviene empezar a plantearlas.

Reflexionemos de nuevo ahora…Entendemos la inclusión laboral como una carrera al acceso al empleo, entendiendo que el éxito viene dado por conseguir contratos (y  no podemos sino que congratularnos por ello, pues es el derecho que les corresponde). Sin embargo, una inclusión madura debería ser capaz de orientarse a la sostenibilidad de esas trayectorias laborales en condiciones de igualdad con el resto de la población y en cómo acompañar dignamente, y en otros espacios, el momento en que continuar trabajando deja de ser viable.

Porque mantener artificialmente determinadas situaciones laborales tampoco debería considerarse inclusión.

Y quizá ahí convendría empezar a cambiar también la manera en que entendemos la jubilación anticipada en este contexto para el colectivo de personas con síndrome de Down. No como una medida de protección asistencialista ante el deterioro precoz, sino como una herramienta de dignidad, coherencia y continuidad del propio modelo inclusivo por el que tanto estamos luchando. Una forma de reconocer que hay trayectorias laborales que han existido, que han aportado valor a nuestra sociedad y que merecen también -en el momento adecuado- un final acompañado, razonado y razonable.

En el fondo, esta orientación habla de algo mucho más amplio que una cuestión normativa o administrativa. Habla de cómo entendemos realmente la inclusión. Habla de si estamos construyendo modelos pensados para las personas o nos estamos perdiendo en sistemas encorsetados que se nos ofrecen, porque es lo que hay, sin pensar en la imperante necesidad  de un cambio ante su inoperancia en estos casos.

España está avanzando hacia la inclusión laboral, se lucha por ello al menos. Pero quizá ha llegado el momento de asumir que el propio éxito de ese avance nos obliga ahora a afrontar nuevos desafíos que hace años ni siquiera podíamos imaginar. Porque hoy ya no hablamos solo de acceder al empleo. Empezamos también a hablar de cómo envejecer con dignidad dentro de él.

Y tal vez el verdadero nivel de madurez de una sociedad inclusiva no se mida únicamente por su capacidad para abrir la puerta de entrada al trabajo, sino también por cómo acompaña, con humanidad y coherencia, el momento en que algunas personas necesitan empezar a salir de él.

Irene Molina Jover

Coordinadora de la RNECA de DOWN ESPAÑA

A. Rodríguez: «La disciplina positiva, otra forma de entender la educación desde la conexión, el vínculo y la confianza»

Ayer celebramos el webinario «Disciplina positiva para acompañar a nuestros hijos en el camino hacia la independencia» en el que nuestra asesora en Educación Inclusiva, Ana Belén Rodríguez, ofreció a las familias asistentes consejos clave sobre la crianza y la educación en inclusión.

En este espacio, pensado para ayudar a las familias a sentirse más seguras, comprendidas e inspiradas, la experta explicó que “hay otra forma de entender la educación desde la conexión, el vínculo y la confianza en las capacidades de nuestros hijos”.

“Acompañar no es hacer el camino, sino caminar a su lado. En esta sesión, vamos a ver herramientas para que vuestros hijos e hijas tengan oportunidades para aprender y crecer consiguiendo esa meta de autonomía e independencia”, añadió Rodríguez antes de comenzar su exposición.

¿Cuáles son los recursos que suelen utilizar las familias para conseguir que sus hijos hagan lo que deben? Rodríguez indicó las diferencias entre el tipo de herramientas que fomentan la autonomía y habilidades y aquellas que solo generan control basado en el miedo y la obediencia.

“La disciplina positiva es enseñar y aprender juntos, con calma, conexión y el ejemplo.  Cuando vemos que la disciplina no consiste en controlar, sino en enseñar habilidades para la vida, es cuando empieza una educación consciente y efectiva a largo plazo”, aseguró la experta.

Para explicar este tipo de enseñanza, Rodríguez indicó multitud de ejemplos y, con ellos, la metodología más adecuada para educar en positivo. “Se trata de un camino que se estructura con tres herramientas: las expectativas, la conexión y las normas y límites”, aclaró.

En esta línea, Rodríguez destacó que la disciplina positiva no significa «ausencia de límites», porque las normas son muy necesarias, «enseñan y dan seguridad».

Antes de finalizar, como conclusión final, nuestra asesora en Educación explicó la relación entre educación y gestión emocional como factores de prevención y protección de la salud mental..

Conferencia completa:

Nuestra asesora ha creado junto a DOWN ESPAÑA una plataforma de recursos para docentes y también para familias llamada ‘Disciplina positiva’. Más información y acceso a la herramienta, aquí.

La inclusión laboral también se lidera desde Recursos Humanos

Hoy, con motivo del Día Internacional de los Recursos Humanos, desde la DOWN ESPAÑA queremos poner en valor el papel que desempeñan los profesionales de estos departamentos en la construcción de empresas comprometidas con la sociedad y animarlos a que sigan avanzando hacia modelos laborales más inclusivos, donde el talento se valore por las capacidades de cada persona y no por sus etiquetas.

«A los profesionales de Recursos Humanos les pedimos que miren más allá de los prejuicios y confíen en el valor que las personas con síndrome de Down pueden aportar a sus equipos. Con los apoyos adecuados y una actitud de apertura y confianza, su talento se convierte en una aportación real para las empresas», afirma Gema Benito, técnico de Programas de Empleo de DOWN ESPAÑA.

Las organizaciones sociales estamos para acompañar este camino, ofreciendo asesoramiento, formación y apoyo durante todo el proceso de inclusión laboral. Porque cuando una empresa apuesta por la diversidad, gana toda la organización.

Las personas de nuestro colectivo tienen mucho que aportar al mercado laboral y, con los apoyos adecuados, pueden desempeñar empleos en numerosos sectores. Por eso, desde esta Federación trabajamos desde hace años para impulsar la inclusión laboral en empresas ordinarias a través del Empleo con Apoyo, un modelo que acompaña tanto a las personas con discapacidad como a las empresas durante todo el proceso de inserción laboral.

Cada vez más compañías comprueban que apostar por la inclusión no solo tiene un impacto social positivo, sino que también fortalece su competitividad, mejora el sentimiento de pertenencia de los equipos y conecta mejor con una sociedad diversa y plural.

Además, la inclusión laboral de personas con discapacidad también responde al cumplimiento de la Ley General de Discapacidad, que establece que las empresas de más de 50 trabajadores deben contar con al menos un 2% de empleados con discapacidad en plantilla.

Desde DOWN ESPAÑA y nuestras entidades ofrecemos asesoramiento gratuito a las empresas para facilitar procesos de contratación, análisis de puestos, selección de candidatos, formación, sensibilización de equipos y acompañamiento en el puesto de trabajo.

En el apartado Creamos Inclusión /Empleo de nuestra web, ofrecemos recursos, herramientas e información actualizada sobre inclusión laboral. Enlace directo.

F. Albamonte: «El papel del médico de familia es fundamental para minimizar barreras y evitar desigualdades”

Hoy, con motivo del Día del Médico de Familia, en DOWN ESPAÑA queremos poner en valor una figura esencial para la salud y el bienestar de toda la población, y especialmente importante para las personas con síndrome de Down y sus familias.

En palabras de Fernanda Albamonte, técnico de Programas de Salud de nuestra Federación, “en la atención a las personas con síndrome de Down el médico de familia no solo es la puerta de entrada al sistema sanitario, sino que es un puente. Su papel es fundamental para minimizar barreras, evitar las desigualdades y promover una atención sanitaria centrada en la persona y más equitativa”.

Desde la infancia hasta el envejecimiento, los consejos, la prevención, el seguimiento de la salud y la coordinación de cuidados que realizan los profesionales de Atención Primaria son fundamentales para favorecer la mejor calidad de vida de las personas de nuestro colectivo.

Por ello, desde DOWN ESPAÑA “reivindicamos el valor y la mirada integral de la Atención Primaria de la mano de profesionales que se transforman en una pieza clave para garantizar una atención cercana, coordinada e inclusiva».

Además de visibilizar y agradecer su importante labor, desde la Federación queremos facilitar su trabajo poniendo a su disposición recursos especializados sobre salud y síndrome de Down.

Entre ellos, destacamos el Programa Español de Salud para Personas con Síndrome de Down, una herramienta de referencia que recoge recomendaciones actualizadas para el seguimiento sanitario en las distintas etapas de la vida. Disponible haciendo click aquí.

Junto a este programa, contamos con otros materiales y guías dirigidos a profesionales sanitarios, con el objetivo de seguir avanzando hacia una atención más personalizada, informada y adaptada a las necesidades de las personas con síndrome de Down. Estas son algunas de las más destacadas:

-Programa Salud ‘Baby’. Disponible aquí.

-Guía para la atención en urgencias de personas con síndrome de Down. Disponible aquí.

-Guía médica sobre salud mental y síndrome de Down. Disponible aquí.

-Guía sobre la enfermedad celíaca. Disponible aquí.

-Guía otorrinolaringología y síndrome de Down. Disponible aquí.

‘Disciplina positiva’, dos nuevos recursos sobre educación inclusiva para docentes

Como parte de nuestro objetivo de impulsar la educación inclusiva y garantizar que el alumnado con síndrome de Down pueda aprender en centros educativos ordinarios junto a compañeros sin discapacidad, compartimos recursos y herramientas dirigidos al profesorado que contribuyen a hacerlo posible.

En este caso, hablamos de dos nuevos recursos web desarrollados por nuestra asesora en educación inclusiva, Ana Belén Rodríguez dentro del proyecto “Disciplina Positiva» en colaboración con el Ministerio de Educación y Formación Profesional.

En palabras de la experta, “ambos espacios forman parte de una apuesta por una educación más humana, consciente e inclusiva, donde acompañar emocionalmente al alumnado y comprender el comportamiento se convierten en pilares fundamentales del aprendizaje”.

Formación para docentes: Disciplina Positiva. Herramientas prácticas

Se trata de una plataforma dirigida a profesionales de la educación que ofrece estrategias, herramientas y orientaciones prácticas para la intervención en problemas de conducta desde un enfoque basado en el respeto, la conexión y la comprensión de las necesidades del alumnado.

El objetivo es ayudar a los docentes a gestionar situaciones difíciles en el aula promoviendo límites firmes y respetuosos, mejorando la convivencia y fortaleciendo el vínculo educativo.

Disponible haciendo click aquí: https://disciplina-positiva-down-espana.netlify.app

Taller para trabajar la educación emocional y la autorregulación

Este recurso está centrado en el trabajo directo con el alumnado, ofreciendo materiales y actividades para desarrollar competencias emocionales, autorregulación, identificación de emociones, resolución de conflictos y habilidades sociales.

Se trata de un recurso pensado para que el profesorado pueda incorporar de manera sencilla dinámicas y propuestas que favorezcan el bienestar emocional, la convivencia positiva y el desarrollo personal de los estudiantes.

Disponible haciendo click aquí: https://taller-alumnado-disciplinapositiva.netlify.app

El próximo día 21 de mayo a las 18:00h, celebraremos el webinario ‘Crecer Juntos» en el que nuestra asesora explicará estos dos nuevos recursos en profundidad.

Empresas y entidades impulsan el impacto social en el III Foro “Alianzas para la inclusión” de DOWN ESPAÑA

Este lunes, en DOWN ESPAÑA hemos celebrado en la Torre PWC de Madrid el III Foro “Alianzas para la inclusión”, un espacio de encuentro entre empresas y entidades sociales para reflexionar sobre cómo avanzar hacia una sociedad más inclusiva desde un enfoque cada vez más estratégico.

En esta edición, la jornada se ha centrado especialmente en la medición del impacto social y en el papel de las alianzas entre empresas y tercer sector para impulsar la inclusión laboral y social de las personas con discapacidad intelectual.

“La inclusión solo se puede conseguir colectivamente. Requiere esfuerzo e implicación de todos los agentes. Este foro presenta dos mesas sobre asuntos muy interesantes porque lo que no se mide, no se puede valorar. El reto de la inserción laboral de las personas con discapacidad todavía está muy por construir. A pesar de todo el trabajo ya realizado durante años para impulsarlo, el resultado obtenido todavía es muy deficiente. Es sobre todo por un diseño construido alrededor de la inclusión que no funciona, pero esto puede cambiar. Tiene que cambiar y es posible cambiarlo”, ha afirmado Agustín Matía, director de DOWN ESPAÑA, para dar la bienvenida al evento.

La jornada ha sido moderada por Lucía Bravo, una mujer con síndrome de Down que trabaja en Puy du Fou España gracias a la mediación de Down Toledo. “La inclusión no es solo buena para las personas con síndrome de Down. Es algo que hace a la sociedad más justa y más humana. Para mí, trabajar es importante porque puedo colaborar en casa, conocer gente nueva y cuidar mi salud mental. Cuando una empresa confía en nosotros y nos da una oportunidad, todos mejoramos. Hoy quiero animar a que más empresas se sumen al carro de la inclusión”.

El foro ha contado con dos mesas de debate en las que expertos del ámbito empresarial, académico y social han analizado los retos y oportunidades actuales en materia de inclusión.

La primera mesa, “Cómo medir el impacto real de la inclusión laboral en la empresa”, ha estado moderada por Andrea Sousa, experta en medición de impacto de PWC, y ha contado con la participación de Carlos Arango, director general de DIRSE; Mónica Gil-Casares, directora de Investigación, Impacto Social y Consultoría de Fundación CODESPA; y Bárbara Calderón, representante de la Cátedra de Impacto Social de la Universidad Pontificia Comillas-ICADE.

Durante el coloquio, los participantes han reflexionado sobre la dimensión social de la inclusión de personas con discapacidad en empresas ordinarias y sobre la necesidad de avanzar hacia indicadores cada vez más rigurosos que permitan medir el impacto real de ésta, como aquellos relacionados con la formación, promoción interna, retención del talento, compromiso de los empleados o evaluación del desempeño de las personas con discapacidad dentro de las empresas.

Los expertos han coincidido al señalar que, aunque todavía existen dificultades para estandarizar metodologías de medición, cada vez hay más herramientas y marcos de referencia que ayudan a las organizaciones a avanzar en este ámbito. También subrayaron que el reto de medir el impacto social implica un importante cambio cultural dentro de las empresas.

La segunda mesa, “Alianzas que multiplican: cómo escalar el impacto social junto a la empresa”, ha sido moderada por Beltrán Milla, director de Alianzas y Donantes de DOWN ESPAÑA, y ha reunido a representantes de entidades y empresas que colaboran con nosotros desde hace años: la agencia creativa BBDO, Multiópticas, Ilusiona, Puy du Fou España y AEDIPE Centro.

Durante el debate, los participantes han compartido experiencias reales de colaboración y reflexiones sobre cómo las alianzas entre empresas y entidades sociales pueden generar un impacto transformador en ámbitos como la comunicación, el ocio inclusivo, la experiencia de cliente o la sensibilización social.

Bryan Chamadoira, senior Brand Strategist de BBDO, ha destacado la importancia de interpelar directamente a la sociedad para ayudar a romper actitudes paternalistas o condescendientes hacia las personas con discapacidad: “Todos tenemos responsabilidad en la inclusión social y en el cambio. Hay una necesidad de elevar el propósito a la cultura de las empresas”.

Por su parte, Beatriz Calero, responsable de Comunicación de Multiópticas, ha incidido en la importancia de incorporar la diversidad desde el inicio de los proyectos y no solo como un elemento simbólico y ha señalado que “algo es verdaderamente transformador cuando se hace a largo plazo”.

Jaume Farfán, director de Marketing de Ilusiona, ha subrayadoque el ocio también debe ser inclusivo y accesible para todas las personas, y Miriam Ruiz, responsable de Selección, Formación y Desarrollo del Talento de Puy du Fou España, ha explicado cómo la contratación de personas con discapacidad genera impactos muy positivos tanto en los equipos como en los clientes de las empresas.

Por parte de la asociación de Recursos Humanos, AEDIPE Centrho, Begoña Landazuri, ha hecho un llamamiento sobre la relevancia de la sensibilización social y empresarial para avanzar hacia una visión más natural de la discapacidad.

Para finalizar la jornada, Beltrán Milla, ha puesto en valor el papel de este tipo de encuentros para fortalecer la colaboración entre empresas y entidades sociales: “Este foro nace de la necesidad de seguir construyendo puentes entre las empresas y las entidades sociales. Cada vez vemos más compañías con ganas de generar impacto social real, pero también con la necesidad de entender mejor cómo hacerlo y cómo medirlo. Las alianzas son fundamentales porque permiten multiplicar el alcance de la inclusión mucho más allá del empleo, llegando a clientes, empleados y a la sociedad en general”.

Más de 750 personas con discapacidad se forman en salud bucodental con DOWN ESPAÑA y Sanitas

El cuidado de la salud bucodental es un aspecto clave para el bienestar de cualquier persona, también para el de las personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual. No solo contribuye a prevenir caries o enfermedades periodontales, sino que también influye directamente en la alimentación, la salud general y la calidad de vida.

Con el objetivo de impulsar el cuidado de la salud bucodental de nuestro colectivo, renovamos nuestro convenio con Fundación Sanitas para seguir trabajando en un ambicioso proyecto centrado en la promoción de hábitos de higiene oral entre personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual, que comenzó en 2024.

En palabras de Agustín Matía, director gerente de DOWN ESPAÑA, “la importancia que tiene una correcta salud bucodental para la prevención de futuros problemas de salud adulta, de deterioro cognitivo y de prevención del envejecimiento patológico es innegable. Por ello, poder actuar en la prevención estos problemas de salud con Fundación Sanitas, con los que colaboramos desde hace 17 años, es un motivo de satisfacción”.

La iniciativa comenzó en mayo de 2024 con un programa piloto en tres asociaciones de Down España, en la que participaron136 personas. La excelente acogida confirmó la necesidad y utilidad de este tipo de acciones y dio paso a su ampliación a nivel estatal.

Tras la firma del convenio en septiembre de 2024, el programa creció hasta lograr la realización de 9 talleres en distintas comunidades autónomas, alcanzando a cerca de 300 personas, incluyendo participantes del Encuentro Nacional de Familias celebrado en Badajoz.

En 2025, el proyecto dio un salto cualitativo al ampliar su alcance a todas las etapas de la vida, pues tanto en Fundación Sanitas como en DOWN ESPAÑA apostamos por la importancia de generar hábitos de higiene y cuidado bucodental desde edades tempranas hasta la etapa más adulta.

A lo largo del año, se desarrollaron 21 talleres en diferentes puntos del país, con la participación de 457 personas —369 adultas y 88 niños, que pudieron estar acompañados de sus familias para fomentar  dichos hábitos en el hogar—.

En total, desde el inicio de este programa de salud bucodental, se han llevado a cabo 30 talleres en 28 entidades, alcanzando a más de 750 personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual en toda España.

Además, el proyecto se enmarca en una estrategia más amplia alineada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (Salud y Bienestar). En este contexto, se han desarrollado materiales accesibles y contenidos audiovisuales sobre higiene bucodental y hábitos saludables, que han superado las 130.000 visualizaciones en redes sociales.

En DOWN ESPAÑA, estamos muy agradecidos por la implicación y compromiso del equipo de Fundación Sanitas y Sanitas Dental para impulsar la mejor calidad de vida de las personas con síndrome de Down.

Pep Ruf: «Las personas con síndrome de Down deben tener un proyecto de vida propio»

En el marco del Día Europeo para la Vida Independiente, celebramos junto a la asociación argentina ASDRA una jornada online para charlar sobre el derecho de las personas con discapacidad a vivir de manera independiente, con apoyo personalizado.  

Para ello, contamos con nuestro asesor y coordinador de la Red de Vida Independiente, Pep Ruf, y con Mireia y Marco, dos adultos con síndrome de Down, que compartieron sus experiencias de vida autónoma.

“Las personas con síndrome de Down deben poder tener un proyecto de vida propio y una independencia que les permita constituirse como ciudadanos de pleno de derecho con los mismos derechos, obligaciones y oportunidad, aunque con necesidad de algunos apoyos”, Pep Ruf.

El webinario comenzó con la intervención del experto, que explicó cómo funciona la Red de Vida Independiente de DOWN ESPAÑA y cuál es la definición de ‘vida independiente’ que toman como referencia para trabajar en el impulso de la autonomía de las personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual: “todas aquellas iniciativas que tienen el propósito de favorecer el ejercicio de proyecto de vida”.

“Se trata de un itinerario que recorre cada persona, que, en el caso de las personas con síndrome de Down, al principio va muy acompañado de familia y amigos y que, con el tiempo, se va diversificando según el tipo de apoyos que requiera”, añadió Ruf.

En ese sentido, Ruf señaló que hay dos tipos de apoyos: los naturales -familiares y amistades- y personales: los que pueden ofrecer los profesionales. “Ambos son necesarios para impulsar la autonomía de las personas con discapacidad intelectual, pero también hacen falta recursos que van a depender de muchos factores. Por ejemplo, del territorio donde viva la persona. No es lo mismo vivir en un pequeño pueblo que en una gran ciudad”, apuntó.

El experto indicó cuáles son los recursos básicos, así como los obstáculos y retos que pueden encontrar las personas con discapacidad intelectual a la hora de independizarse.

Antes de pasar a las preguntas dirigidas a Mireia y Marco sobre su experiencia vital, Ruf envió un mensaje a las familias: “basarse en la confianza es la única manera de fomentar la autonomía de cualquier persona. Lo contrario quita oportunidades y riqueza a la vida”.

Después de la exposición de nuestro asesor, Mireia, una catalana de 42 años, y Marco, bonaerense de 38, conversaron con Ruf para comentar cómo han vivido el proceso de emancipación y lo que valoran su situación actual viviendo solos.

Para Mireia, que pasó de vivir con sus padres en su pueblo, Valls, a independizarse en Barcelona, lo mejor de vivir sola es poder decidir las cosas por sí misma. “Al principio tuve miedos de hacer todo yo y me preocupaba mucho la cocina”, comentó.

Ahora, después de cinco años viviendo sola en un piso, precisamente lo que más aprecia es lo que más miedo le daba: valerse por sí misma.

La emancipación de Mireia, que trabaja como auxiliar administrativa en el Parlamento de Cataluña, ha sido posible gracias a la confianza y al apoyo de su familia y al de la Fundació Catalana de Síndrome de Down.

“Le diría a las personas con síndrome de Down que no tengan miedo a dar el paso de vivir solos”, concluyó Mireia.

Por su parte, Marco Chirino, actor y deportista, explicó que pasar los fines de semana solo en casa de sus padres le dio la idea de independizarse definitivamente.

“Vivo en un apartamento en Buenos Aires desde 2018. La idea fue mía. Quería probar y hacer mi vida. Tenía ganas de vivir solo”, comentó.

Para el joven lo mejor de su independencia es “soltarse” y tomar sus propias decisiones cada día.  Por eso, también lanzó un mensaje motivador a las personas con síndrome de Down: “no tengan miedo y anímense a vivir solos. Hay que sacar el miedo de dentro para ser más independiente”.

Para finalizar este coloquio, tanto Mireia como Marco se dirigieron a las familias para animarlas a confiar en sus hijos e hijas con síndrome de Down y ayudarles a vivir de manera independiente.

Para saber más sobre la figura del asistente personas y los apoyos que puede prestar a las personas con síndrome de Down, recomendamos esta quía: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/asistente.pdf

Agustín Matía: «El balance de estos 20 años de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad es agridulce”

El pasado 3 de mayo se conmemoró el 20.º aniversario de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, un instrumento internacional destinado a proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad, que España ratificó en 2008.

La Convención aborda de manera integral todos los derechos del colectivo de las personas con discapacidad, desde el derecho a una educación inclusiva hasta el acceso a un empleo digno, la participación social, la vida independiente o la igualdad ante la ley. Se trata, por tanto, de un marco de referencia clave para avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva.

A pesar de que se han cumplido 20 años de la vigencia de esta herramienta transformadora, en palabras del director de DOWN ESPAÑA, Agustín Matía, “el balance de estos 20 años de aplicación de la Convención es agridulce”.

Sigue siendo un texto sin aplicar de forma firme y coherente en todas nuestras políticas (claramente y, sobre todo, de forma muy deficiente todavía en el ámbito de la educación inclusiva y del empleo inclusivo). Pese a que fue un texto aprobado de forma unánime por nuestro país, su aplicación efectiva sigue sin ser asumida con valentía por nuestros representantes políticos y administradores públicos, y nuestras políticas todavía adolecen de una fuerte carga de enfoque asistencial, y no de respeto al marco de derechos de las personas con discapacidad, y al fomento de su libertad y autonomía”, señala Matía.

“Aunque —continúa— en los últimos años hemos avanzado en el espacio de la capacidad jurídica (art. 12 de la Convención), apenas hemos avanzado en el impulso de la educación inclusiva (art. 24) o en políticas de empleo, donde parece que prima el asistencialismo y la respuesta segregada”.

En esta línea, el Comité de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ha llamado en diversas ocasiones la atención a España por sus déficits en la aplicación efectiva de la Convención, especialmente en ámbitos clave como la educación inclusiva y el acceso al empleo en igualdad de condiciones. Estas observaciones ponen de manifiesto la necesidad de acelerar las reformas y garantizar que los derechos reconocidos se traduzcan en realidades concretas para las personas con discapacidad.

Otro de los puntos en los que nuestro país no cumple con los requerimientos de la Convención es el mantenimiento de una legislación discriminatoria por discapacidad en la regulación del aborto, señala Matía, quien destaca que “todavía la filosofía y fines de la Convención siguen estando muy por encima de nuestros hechos y pasos adelante”.

En resumen, de acuerdo con la visión de nuestros compañeros del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), el 20.º aniversario de la Convención nos recuerda que aún hay mucho trabajo por hacer y que el cumplimiento de la misma sigue siendo “desigual e inacabado”.

Beltrán Milla: «La diversidad no es un “extra”, es una necesidad»

En el marco del Día Internacional del Trabajador -1 de mayo-, entrevistamos a nuestro director de Alianzas y Donantes, Beltrán Milla, quien nos explica la importancia del sector empresarial para la inclusión de las personas con síndrome de Down y los beneficios de la inserción laboral en empresas ordinarias entre otros asuntos.

¿Por qué es importante que las empresas se impliquen activamente en la inclusión de personas con síndrome de Down más allá del cumplimiento normativo?

Porque hoy las empresas trabajan en entornos cada vez más complejos, por proyectos y con equipos multidisciplinares. En ese contexto, la diversidad no es un “extra”, es una necesidad. Igual que incorporamos perfiles de distintas edades, culturas o formaciones, incluir a personas con discapacidad aporta nuevas miradas, enriquece la toma de decisiones y mejora la capacidad de los equipos para entender la realidad.

La inclusión, por tanto, no es solo una cuestión social, sino una palanca clara de competitividad, innovación y mejora de los equipos.

¿Qué beneficios obtiene una empresa al contratar a personas con síndrome de Down?

En primer lugar, hablamos de normalización. Cerca de un 8-9% de la población tiene algún tipo de discapacidad, por lo que las empresas deben reflejar esa realidad también en sus equipos.

Además, incorporar personas con discapacidad permite a la empresa entender mejor a ese colectivo, detectar oportunidades y desarrollar productos o servicios pensados para ese segmento, que es un mercado amplio y muchas veces poco explorado.

Y, por supuesto, están los beneficios internos. Las personas con síndrome de Down suelen destacar por su resiliencia, su compromiso y sus ganas de trabajar. Superan muchos retos a lo largo de su vida y eso se traduce en empleados responsables, constantes y que generan un impacto muy positivo en el clima laboral. De hecho, muchas empresas, una vez que los incorporan, los consideran perfiles altamente valiosos.

¿Y al colaborar con entidades como DOWN ESPAÑA en proyectos de inclusión?

Colaborar con entidades como DOWN ESPAÑA permite a las empresas hacerlo bien desde el inicio y con un enfoque estratégico. No se trata solo de incorporar personas, sino de diseñar procesos que funcionen, que generen valor y que sean sostenibles en el tiempo.

Acompañamos a las empresas en todo el proceso: desde la identificación de puestos hasta la adaptación, la formación de equipos y el seguimiento. Esto reduce incertidumbre y facilita que la inclusión no sea algo puntual, sino integrada en la cultura de la empresa.

Además, trabajamos mucho la parte previa a la incorporación. Desarrollamos actividades de sensibilización y formación tanto para equipos directivos como para managers que van a liderar equipos con personas con discapacidad. Y también para el conjunto de la plantilla, a través de distintas dinámicas de team building: actividades al aire libre, roleplays, escape rooms, etc.

Este tipo de acciones son clave, porque preparan a la organización y facilitan que, cuando llega la incorporación, se haga en las mejores condiciones posibles.

¿Cuáles son las formas más efectivas de colaboración entre empresas y organizaciones sociales en este ámbito?

Para nosotros, las alianzas son clave, y están muy alineadas con el ODS 17, que pone el foco precisamente en la importancia de la colaboración para lograr los objetivos de desarrollo sostenible. Sin esa colaboración entre el sector privado y las entidades sociales, es muy difícil avanzar de forma real en inclusión.

Las colaboraciones más efectivas son aquellas que se plantean como alianzas a largo plazo. Muchas veces comienzan con acciones puntuales, pero cuando funcionan, evolucionan y crecen, dando lugar a relaciones mucho más amplias y estratégicas.

Trabajamos con las empresas en distintas líneas: inserción laboral, sensibilización y formación, iniciativas de captación de fondos tanto con empleados como con clientes, y acciones de visibilidad a través de marketing con causa, campañas o colaboraciones pro bono.

Este tipo de alianzas no solo generan impacto económico, sino también un gran alcance en términos de sensibilización, ayudándonos a llegar a sus stakeholders y a visibilizar la inclusión de las personas con síndrome de Down, que es uno de los pilares de nuestra misión.

¿Podrías explicar qué son las medidas alternativas de la Ley General de Discapacidad y cuándo se aplican?

La Ley General de Discapacidad establece que las empresas de más de 50 empleados deben contar con al menos un 2% de personas con discapacidad en plantilla.

Cuando una empresa no puede cumplir con esta cuota por motivos justificados, puede recurrir a las llamadas medidas alternativas, que son otras formas de contribuir a la inclusión.

¿Qué tipos de medidas alternativas pueden desarrollar las empresas para cumplir con la ley?

De forma sencilla, las empresas que no cumplen con ese 2% deben optar por medidas como contratar servicios o comprar productos a centros especiales de empleo o realizar donaciones a entidades sociales que trabajen en inclusión.

En este sentido, DOWN ESPAÑA es entidad perceptora de este tipo de medidas. A través de ellas, no solo canalizamos esos recursos hacia proyectos de inclusión, sino que también acompañamos a las empresas en un primer paso para acercarse a la discapacidad.

Muchas veces, estas medidas sirven como punto de partida para que, poco a poco, la empresa vaya avanzando hacia la incorporación directa de personas con discapacidad.

¿Qué tendencias ves en la colaboración entre empresas y tercer sector para impulsar la inclusión?

Estamos viendo una evolución clara hacia modelos más estratégicos y orientados a impacto. Las empresas ya no solo quieren hacer, sino entender qué están generando y cómo medirlo.

También están creciendo las colaboraciones que van más allá del empleo, utilizando la capacidad de las empresas para influir en la sociedad —a través de campañas, productos o experiencia de cliente— para sensibilizar a gran escala.

Y, en paralelo, cada vez hay más interés por integrar la inclusión dentro de las políticas ESG, especialmente en la dimensión social.

¿Qué importancia tienen las alianzas para la inclusión?

Estamos en un momento clave. La inclusión ya no puede quedarse en una cuestión de cumplimiento o de intención, sino que debe formar parte de la estrategia de las empresas y traducirse en impacto real.

Las compañías tienen hoy una enorme capacidad de influir, no solo a través del empleo, sino también a través de su relación con clientes, proveedores y la sociedad en general. Si ponemos esa capacidad al servicio de la inclusión, el impacto se multiplica.

Además, estamos trabajando para poder medir ese impacto, especialmente en lo que supone la incorporación de personas con discapacidad en las empresas. El objetivo es poder contar con datos que nos permitan visibilizar y valorar de forma objetiva el valor que aportan estas personas cuando se incorporan y desarrollan su trabajo en una organización.

Y para que todo esto ocurra, es fundamental trabajar en alianza. Desde DOWN ESPAÑA creemos firmemente que solo a través de la colaboración entre empresas y entidades sociales podremos avanzar hacia una sociedad verdaderamente inclusiva.

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