Pep Ruf: «Las personas con síndrome de Down deben tener un proyecto de vida propio»

En el marco del Día Europeo para la Vida Independiente, celebramos junto a la asociación argentina ASDRA una jornada online para charlar sobre el derecho de las personas con discapacidad a vivir de manera independiente, con apoyo personalizado.  

Para ello, contamos con nuestro asesor y coordinador de la Red de Vida Independiente, Pep Ruf, y con Mireia y Marco, dos adultos con síndrome de Down, que compartieron sus experiencias de vida autónoma.

“Las personas con síndrome de Down deben poder tener un proyecto de vida propio y una independencia que les permita constituirse como ciudadanos de pleno de derecho con los mismos derechos, obligaciones y oportunidad, aunque con necesidad de algunos apoyos”, Pep Ruf.

El webinario comenzó con la intervención del experto, que explicó cómo funciona la Red de Vida Independiente de DOWN ESPAÑA y cuál es la definición de ‘vida independiente’ que toman como referencia para trabajar en el impulso de la autonomía de las personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual: “todas aquellas iniciativas que tienen el propósito de favorecer el ejercicio de proyecto de vida”.

“Se trata de un itinerario que recorre cada persona, que, en el caso de las personas con síndrome de Down, al principio va muy acompañado de familia y amigos y que, con el tiempo, se va diversificando según el tipo de apoyos que requiera”, añadió Ruf.

En ese sentido, Ruf señaló que hay dos tipos de apoyos: los naturales -familiares y amistades- y personales: los que pueden ofrecer los profesionales. “Ambos son necesarios para impulsar la autonomía de las personas con discapacidad intelectual, pero también hacen falta recursos que van a depender de muchos factores. Por ejemplo, del territorio donde viva la persona. No es lo mismo vivir en un pequeño pueblo que en una gran ciudad”, apuntó.

El experto indicó cuáles son los recursos básicos, así como los obstáculos y retos que pueden encontrar las personas con discapacidad intelectual a la hora de independizarse.

Antes de pasar a las preguntas dirigidas a Mireia y Marco sobre su experiencia vital, Ruf envió un mensaje a las familias: “basarse en la confianza es la única manera de fomentar la autonomía de cualquier persona. Lo contrario quita oportunidades y riqueza a la vida”.

Después de la exposición de nuestro asesor, Mireia, una catalana de 42 años, y Marco, bonaerense de 38, conversaron con Ruf para comentar cómo han vivido el proceso de emancipación y lo que valoran su situación actual viviendo solos.

Para Mireia, que pasó de vivir con sus padres en su pueblo, Valls, a independizarse en Barcelona, lo mejor de vivir sola es poder decidir las cosas por sí misma. “Al principio tuve miedos de hacer todo yo y me preocupaba mucho la cocina”, comentó.

Ahora, después de cinco años viviendo sola en un piso, precisamente lo que más aprecia es lo que más miedo le daba: valerse por sí misma.

La emancipación de Mireia, que trabaja como auxiliar administrativa en el Parlamento de Cataluña, ha sido posible gracias a la confianza y al apoyo de su familia y al de la Fundació Catalana de Síndrome de Down.

“Le diría a las personas con síndrome de Down que no tengan miedo a dar el paso de vivir solos”, concluyó Mireia.

Por su parte, Marco Chirino, actor y deportista, explicó que pasar los fines de semana solo en casa de sus padres le dio la idea de independizarse definitivamente.

“Vivo en un apartamento en Buenos Aires desde 2018. La idea fue mía. Quería probar y hacer mi vida. Tenía ganas de vivir solo”, comentó.

Para el joven lo mejor de su independencia es “soltarse” y tomar sus propias decisiones cada día.  Por eso, también lanzó un mensaje motivador a las personas con síndrome de Down: “no tengan miedo y anímense a vivir solos. Hay que sacar el miedo de dentro para ser más independiente”.

Para finalizar este coloquio, tanto Mireia como Marco se dirigieron a las familias para animarlas a confiar en sus hijos e hijas con síndrome de Down y ayudarles a vivir de manera independiente.

Para saber más sobre la figura del asistente personas y los apoyos que puede prestar a las personas con síndrome de Down, recomendamos esta quía: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/asistente.pdf

Agustín Matía: «El balance de estos 20 años de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad es agridulce”

El pasado 3 de mayo se conmemoró el 20.º aniversario de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, un instrumento internacional destinado a proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad, que España ratificó en 2008.

La Convención aborda de manera integral todos los derechos del colectivo de las personas con discapacidad, desde el derecho a una educación inclusiva hasta el acceso a un empleo digno, la participación social, la vida independiente o la igualdad ante la ley. Se trata, por tanto, de un marco de referencia clave para avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva.

A pesar de que se han cumplido 20 años de la vigencia de esta herramienta transformadora, en palabras del director de DOWN ESPAÑA, Agustín Matía, “el balance de estos 20 años de aplicación de la Convención es agridulce”.

Sigue siendo un texto sin aplicar de forma firme y coherente en todas nuestras políticas (claramente y, sobre todo, de forma muy deficiente todavía en el ámbito de la educación inclusiva y del empleo inclusivo). Pese a que fue un texto aprobado de forma unánime por nuestro país, su aplicación efectiva sigue sin ser asumida con valentía por nuestros representantes políticos y administradores públicos, y nuestras políticas todavía adolecen de una fuerte carga de enfoque asistencial, y no de respeto al marco de derechos de las personas con discapacidad, y al fomento de su libertad y autonomía”, señala Matía.

“Aunque —continúa— en los últimos años hemos avanzado en el espacio de la capacidad jurídica (art. 12 de la Convención), apenas hemos avanzado en el impulso de la educación inclusiva (art. 24) o en políticas de empleo, donde parece que prima el asistencialismo y la respuesta segregada”.

En esta línea, el Comité de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ha llamado en diversas ocasiones la atención a España por sus déficits en la aplicación efectiva de la Convención, especialmente en ámbitos clave como la educación inclusiva y el acceso al empleo en igualdad de condiciones. Estas observaciones ponen de manifiesto la necesidad de acelerar las reformas y garantizar que los derechos reconocidos se traduzcan en realidades concretas para las personas con discapacidad.

Otro de los puntos en los que nuestro país no cumple con los requerimientos de la Convención es el mantenimiento de una legislación discriminatoria por discapacidad en la regulación del aborto, señala Matía, quien destaca que “todavía la filosofía y fines de la Convención siguen estando muy por encima de nuestros hechos y pasos adelante”.

En resumen, de acuerdo con la visión de nuestros compañeros del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), el 20.º aniversario de la Convención nos recuerda que aún hay mucho trabajo por hacer y que el cumplimiento de la misma sigue siendo “desigual e inacabado”.

DOWN ESPAÑA reclama una jubilación anticipada para las personas con síndrome de Down acorde a su esperanza de vida

En el marco del Día Internacional del Trabajador, que se celebra hoy -1 de mayo-, desde DOWN ESPAÑA pedimos la modificación de la normativa laboral para adelantar la edad de jubilación de las personas con síndrome de Down a los 42-45 años.

“Por justicia y en cumplimiento del artículo 28 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad -relativo al nivel de vida adecuado y protección social-es necesario asegurar el acceso en igualdad de condiciones de las personas con síndrome de Down a programas y beneficios de la jubilación a una edad más temprana, dada su menor esperanza de vida y su envejecimiento precoz”, asegura Mateo San Segundo, presidente de nuestra Federación.

Por ello, consideramos necesaria la reforma de la Ley General de la Seguridad Social teniendo en cuenta que la esperanza de vida de las personas del colectivo es algo inferior a los 65 años, frente a los 83 del resto de la población.

“La jubilación es un derecho fundamental por lo que debe aplicarse el principio de proporcionalidad”, afirma San Segundo. “Se trata de hacer justicia. Si la población general dispone de 15-20 años para disfrutar de la jubilación, las personas con síndrome de Down deberían poder disfrutar de un tiempo equivalente. Dar a cada uno lo que le corresponde es la idea de justicia de una sociedad avanzada”, concluye.

La regulación actual resulta insuficiente porque, aunque el Real Decreto 370/2023 permite adelantar la jubilación a los 56 años para personas con un grado de discapacidad igual o superior al 45%, esta medida no responde a la realidad de las personas con síndrome de Down por su menor esperanza de vida”. “Además -continúa San Segundo- no debemos olvidar que las personas con síndrome de Down presentan un envejecimiento prematuro, especialmente a nivel cognitivo, que afecta tanto a su capacidad laboral como a su calidad de vida a partir de los cuarenta años”.

 “La sociedad debe evitar situaciones de injusticia en el acceso a la jubilación y fomentar que las personas con síndrome de Down tengan una vida laboral activa, aunque esta vaya a ser más corta que la del resto de personas”. “Es importante recordar que, generalmente, se incorporan al mercado laboral más tarde -a partir de los 24 años-, que sus puestos de trabajo suelen ser de menor cualificación, menor remuneración y a tiempo parcial”, recuerda San Segundo.

Además, teniendo en cuenta que solo el 5% de las personas con síndrome de Down tiene trabajo en empresas ordinarias y con el objetivo de asegurar su derecho al empleo en igualdad de condiciones, reclamamos también un mayor impulso de las Administraciones Públicas en la inserción laboral, más oportunidades de empleo en empresas ordinarias y políticas de Empleo con Apoyo, la metodología más eficaz para la inclusión de personas con discapacidad en el mercado de trabajo.

“Nuestro objetivo como sociedad debiera ser conseguir que la mayor parte de las personas con síndrome de Down en situación de empleabilidad, estén trabajando antes de los 25 años y que puedan tener una vida laboral efectiva de al menos 20 años”, concluye San Segundo.

Con el objetivo de apoyar esta iniciativa y contar con el respaldo de la ciudadanía en esta reivindicación, hemos lanzado una campaña de recogida de firmas: Jubilación justa para las personas con Síndrome de Down

J. Gutiérrez: «Conocer los derechos es el primer paso para poder defenderlos ante posibles vulneraciones»

Cuando hablamos de derechos de las personas con síndrome de Down, corremos el riesgo de hacerlo desde fuera. Desde la teoría o desde las buenas intenciones. Sin embargo, los derechos solo cobran sentido cuando se ejercen y se defienden y experimentan en primera persona.

Ese es, precisamente, el punto de partida de “Hablemos de los OSD”.

Un proyecto que Down España está ejecutando en colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y que se suma a los desarrollados en los últimos años con el objetivo de que los jóvenes con síndrome de Down conozcan sus derechos reconocidos en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Unos derechos cuyo ejercicio pleno es imprescindible para lograr una vida autónoma e independiente y para que la inclusión deje de ser una palabra amable y se convierta en una realidad cotidiana.

Conocer los derechos es el primer paso para poder defenderlos ante posibles vulneraciones. Pero no puede ser el único. Porque la inclusión de las personas con síndrome de Down no depende solo de ellas ni de sus familias. Depende también del conjunto de la sociedad y de su capacidad para reconocer y eliminar las barreras que, durante demasiado tiempo, se han levantado día a día: en la escuela, en el empleo, en la salud, en la participación comunitaria y en otros muchos ámbitos.

Por eso llega un momento en el que el trabajo debe avanzar en dos direcciones. Primero, acompañar a las personas con síndrome de Down para que conozcan, se apropien y defiendan sus derechos. Y después, interpelar al resto de la población para que entienda que esos derechos no son una concesión ni un gesto de buena voluntad.

Ese fue el camino abierto por “Ponte Derecho” en 2023 y es el que ahora continúa “Hablemos de los OSD”: pasar de la concienciación interna a la sensibilización social; de explicar los derechos a exigir que se cumplan; de formar a quienes los viven en primera persona a formar también a quienes muchas veces sin ser conscientes, contribuyen a limitar su ejercicio.

La propuesta en este 2026 ha sido tan sencilla como poderosa: relacionar los Objetivos del Síndrome de Down (OSD) con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Puede parecer solo un juego de palabras, pero encierra una idea de fondo profundamente política y profundamente humana: no existen agendas separadas cuando hablamos de dignidad, igualdad y derechos.

Hablar de ODS es hablar de derechos humanos. Más allá de sus metas concretas, los Objetivos de Desarrollo Sostenible reflejan derechos reconocidos internacionalmente como  el derecho a la salud, a la educación, a un trabajo decente, a la igualdad, a un nivel de vida adecuado etc.

Y al igual que ocurre con los derechos de la Convención, estos objetivos no se cumplen por igual para todas las personas ni en todos los contextos. Lo que para una parte de la sociedad puede parecer un horizonte común, para muchas personas con síndrome de Down sigue siendo una promesa pendiente. La educación inclusiva continúa encontrando resistencias. El empleo ordinario sigue siendo una oportunidad demasiado limitada. La participación social se acepta a menudo en el discurso, pero se restringe en la práctica.

Por eso, avanzar en los ODS debe significar también avanzar en los OSD. De igual forma que los ODS y los derechos humanos no son agendas separadas, los OSD y los derechos de las personas con síndrome de Down tampoco pueden serlo.

Ahí reside la fuerza de este proyecto.

“Hablemos de los OSD” no solo quiere sensibilizar a la sociedad. Quiere interpelarla. Quiere poner delante de todos una pregunta incómoda: si los derechos están reconocidos, si la igualdad forma parte de nuestros compromisos públicos, si la inclusión aparece en discursos, planes y estrategias, ¿por qué las personas con síndrome de Down siguen encontrando dificultades para ejercerlos? 

Descubre “Hablemos de los OSD”, un proyecto sobre derechos y síndrome de Down

Desde DOWN ESPAÑA lanzamos una nueva iniciativa de sensibilización reclamar la garantía de los derechos de las personas con síndrome de Down en todos los ámbitos de sus vidas.

 “Hablemos de los OSD” es un proyecto que conecta los OSD (Objetivos del Síndrome de Down) con los conocidos ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) porque, aunque estos objetivos de Naciones Unidas están profundamente enraizados, la realidad demuestra que estos derechos no siempre se garantizan para todas las personas ni en todos los contextos.

En este sentido, desde la Federación queremos señalar que avanzar en los OSD es avanzar también en los derechos de las personas con síndrome de Down, sin discriminación.

«Gracias a este proyecto, que cuenta con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores Unión Europea y Cooperación, las personas con síndrome de Down se convierten en protagonistas en la defensa de sus derechos y nos piden en primera persona que caminemos juntos por una sociedad más justa», afirma José Gutiérrez, director de Programas de DOWN ESPAÑA.

“Hablemos de los OSD” incluye cuatro vídeos que abordan temáticas clave relacionadas con los derechos y la inclusión, que han sido seleccionadas en los grupos de trabajo de la Fundación Síndrome de Down de País Vasco (Down País Vasco), federada a DOWN ESPAÑA. Los Jóvenes y adultos que han participado en la selección de temas, han decido que los vídeos se centren en el derecho a la accesibilidad en los espacios públicos, la orientación sexual, la discriminación por género y la salud mental.

El objetivo de estos vídeos, que incorporan ciertos toques de humor, es generar reflexión, romper estereotipos y acercar estos temas a la ciudadanía de una forma diferente.

Hablamos de los OSD- Salud mental

Hablemos de los OSD- Discriminación por género

DOWN ESPAÑA alerta de las prácticas ilegales que impiden la educación inclusiva de los alumnos con síndrome de Down

Durante las próximas semanas, los centros educativos de nuestro país iniciarán la fase de admisión o solicitud de plaza para el curso escolar 2026/2027. Es por tanto el momento en el que muchas familias recibirán evaluaciones psicopedagógicas, propuestas de escolarización y, en algunos casos, presión para firmar documentos o aceptar derivaciones del alumnado con síndrome de Down a centros de educación especial.

En este contexto, desde DOWN ESPAÑA alertamos a las familias de los procedimientos irregulares que algunos centros educativos y administraciones utilizan para segregar y excluir a estudiantes con síndrome de Down; una práctica que vulnera su derecho a recibir una educación inclusiva y de calidad, reconocido en la Constitución española —en sus artículos 14 y 27— y en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

“Las familias han normalizado, al igual que gran parte de la sociedad, el hecho de que se vulnere el derecho a la educación de calidad que defiende tanto nuestra Constitución como la Convención Internacional en su artículo 7”, asegura Ana B. Rodríguez, asesora de Educación Inclusiva de DOWN ESPAÑA. “Lo hemos normalizado y nos conformamos con poco” afirma Rodríguez. “¿Qué pasaría -se pregunta la experta- si en lugar de la educación se niega a un niño la asistencia médica por tener discapacidad? Necesitamos que las familias tomen conciencia de la importancia de defender el derecho a una educación de calidad para sus hijos e hijas porque no podemos normalizar las injusticias”, recalca.

Para Ana B. Rodríguez, el sistema educativo utiliza diferentes “trampas” para dificultar o impedir la inclusión real del alumnado con discapacidad. Una de ellas es solicitar a las familias la firma de documentos de escolarización en contextos de presión o con información incompleta, “las familias no deben firmar estos documentos ya que este trámite podría facilitar la derivación de su hijo o hija a un centro de educación especial”, afirma Rodríguez, que insiste en el derecho de las familias a “solicitar tiempo, pedir aclaraciones y, si no están conformes, firmar haciendo constar su desacuerdo”.

Otros procedimientos que entorpecen la enseñanza de calidad para el alumnado con síndrome de Down, según indica Rodríguez, son: “el uso de etiquetas que reducen al estudiante a su diagnóstico y condicionan las expectativas del profesorado; evaluaciones psicopedagógicas que, en ocasiones, se utilizan más para justificar la exclusión que para identificar los apoyos necesarios; o el dictamen de escolarización, un procedimiento que se aplica únicamente al alumnado con necesidades educativas especiales y que puede convertirse en una vía para limitar su acceso y permanencia en centros ordinarios. A esto se suma la proliferación de aulas específicas dentro de centros ordinarios, que terminan convirtiéndose en nuevas formas de segregación, pues el alumnado permanece separado durante gran parte de la jornada, lo que limita su aprendizaje y su desarrollo social y emocional”.

Estos procesos, señala la experta, “no parten de un análisis de las barreras del entorno ni de una planificación real de ajustes razonables, sino de una lógica centrada en el déficit del alumno, lo que provoca que no se agoten previamente todas las medidas de apoyo dentro del aula ordinaria — como la flexibilización metodológica, el diseño universal para el aprendizaje o la presencia de apoyos especializados— antes de plantear opciones más restrictivas”.

Para Rodríguez “las familias son el motor y el corazón de la educación inclusiva”, aunque, como señala, “muchas se enfrentan a esta situación desde el desánimo”. “Parece que, hagamos lo que hagamos, no vamos a cambiar nada y esto ha generado frustración e indefensión en algunas familias que han terminado aceptando opciones educativas que no deseaban”. Para la experta, es fundamental recordar que “la educación inclusiva es un derecho y que las familias pueden formarse y apoyarse en herramientas legales para defenderlo”.

Por ello, nuestra asesora reivindica que las decisiones educativas se evalúen caso por caso y con la participación activa de las familias para evitar procesos que conduzcan automáticamente a la segregación del alumnado con discapacidad. “Lasfamilias tienen derecho a elegir centro, a conocer y supervisar las evaluaciones que se realizan y a exigir los apoyos necesarios para garantizar el aprendizaje de sus hijos -recuerda- y pueden acudir a instituciones como el Defensor del Pueblo, el Defensor del Menor, la Fiscalía de Menores y de Discapacidad, la Oficina de Atención a la Discapacidad o el CERMI para defender el derecho a una educación inclusiva”.

Por su parte, el abogado especializado en educación inclusiva, Juan Rodríguez Zapatero, recuerda que existe legislación del Tribunal Supremo que ha consolidado que “la escolarización en centros ordinarios debe ser la opción prioritaria, siempre que se proporcionen los apoyos y ajustes necesarios”.

“La jurisprudencia establece cuáles son los mandatos y las obligaciones que incumben a las administraciones educativas en orden a garantizar la efectividad de este derecho fundamental y señala que los apoyos deben ser personalizados y eficaces de manera que el sistema se adapte al alumno y priorice su escolarización en centros educativos ordinarios. Es decir, la derivación a centros de educación especial solo puede hacerse de forma excepcional y debidamente justificada, demostrando que se han agotado todas las medidas de inclusión”, añade Rodríguez Zapatero.

El letrado insiste en la urgencia de que se reconozca el derecho a la educación inclusiva para todas las personas y se aplique íntegramente la Convención sobre los derechos de las Personas con Discapacidad, “incluyendo la transformación de los centros de educación especial en centros de apoyo a los centros educativos ordinarios, en lugar de seguir funcionando como una modalidad separada de escolarización, ya que esto no es compatible con el derecho a una educación inclusiva”.

Desde la federación instamos a las familias a asumir su papel esencial para garantizar una educación de calidad para sus hijos; a los centros educativos, a trabajar con la voluntad y los recursos necesarios para hacerlo posible; y a los Gobiernos, a asegurar que el sistema educativo español garantice la presencia, la participación y el aprendizaje de todo el alumnado en igualdad de condiciones.

-Información sobre el dictamen de escolarización, disponible haciendo click aquí.

-Información sobre la evaluación psicopedagógica, aquí.

Mateo San Segundo: “Este libro abre un debate sobre la dignidad y la discriminación que sufren las personas con discapacidad”

Ayer, en la sede de la Fundación ONCE de Madrid, celebramos la presentación del libro «Aborto y síndrome de Down: propuestas desde el feminismo y los derechos humanos»; un ensayo de la investigadora Mónica Otaola (INICO, Universidad de Salamanca), elaborado con la colaboración del sociólogo Agustín Huete.

El evento, en el que, además de la autora, participaron el presidente de DOWN ESPAÑA, Mateo San Segundo, y la experta en Atención Temprana, Sonsoles Perpiñán, fue moderado por el director gerente de DOWN ESPAÑA, Agustín Matía, quien apuntó que el desarrollo de la investigación que ha dado como resultado este libro ha sido un acto “muy valiente porque hablar de aborto y síndrome de Down es algo más que hablar de aborto: es hablar de derechos humanos, de eugenesia, de la imperfección del sistema sanitario y, también de discriminación y presión a las mujeres”. “Es un debate incómodo pero necesario, al que no hay que tener miedo, porque evidencia el sesgo eugenésico en nuestra sociedad y la discriminación por razón de discapacidad que se da en la actual legislación española sobre el aborto”, afirmó Matía.

Mateo San Segundo, presidente de DOWN ESPAÑA, aseguró que “esta obra de gran coraje, en un contexto en el que el 95% de los embarazos de fetos con síndrome de Down termina en aborto, nos debe ayudar a reflexionar sobre el valor de la diversidad, la dignidad humana y sobre la obligación del Estado de garantizar que ninguna vida sea considerada menos digna que otra”, pues, tal y como señaló San Segundo, la legislación actual –recogida en la Ley Orgánica 1/2023– establece unos plazos diferentes para la interrupción del embarazo dependiendo de si el feto tiene discapacidad o no, “y eso implica una discriminación por discapacidad”. La normativa española establece el plazo de 14 semanas para el aborto libre, pero si el feto tiene discapacidad, el plazo se amplía y la madre tiene 22 semanas para tomar su decisión. Algo que, en palabras de San Segundo, es “una hipocresía”. “Como Federación que aglutina a más de 90 entidades que representan a las personas con síndrome de Down, defendemos que la ley no debe establecer diferentes plazos por motivo de discapacidad, como no debe haber diferencias en el ámbito educativo o laboral” aseguró San Segundo.

“No puede haber una contradicción entre lo que establece la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, que España ha firmado, y la legislación española”, aseguró. “En DOWN ESPAÑA, no estamos a favor ni en contra del aborto, lo que demandamos es que se aplique lo que establece la Convención y no haya un plazo específico para las personas con discapacidad porque eso produce desigualdad antes del nacimiento. Los plazos deben ser los mismos.  Estamos a favor de que se cumpla la legislación en materia de derechos humanos”, añadió.

Sobre este asunto, Mónica Otaola, invitó a la reflexión indicando que uno de los hallazgos de su investigación evidencia que las mujeres que reciben el diagnóstico de síndrome de Down se sienten muy presionadas por los plazos mencionados y reclaman que las decisiones se puedan tomar con calma. “Las mujeres asumen la decisión de seguir o no con el embarazo como una decisión propia, incluso a veces aún a riesgo de que esa decisión tan personal les cueste la relación con su pareja” afirmó Otaola. “En muchas ocasiones las mujeres sienten soledad ante la toma de la decisión por la falta de apoyos de su pareja, de su familia o de la comunidad sanitaria; por eso es tan importante que la información que reciban sea adecuada y se dé en el mismo contexto que el diagnóstico. El papel del ginecólogo, y de las matronas, es clave y por eso es tan importante hacer una labor de formación con estos profesionales para que la información en ese momento de extrema vulnerabilidad para la mujer ante la primera noticia sea adecuada” aseguró la investigadora.

En ese sentido, San Segundo añadió que “es necesario que las familias que van a tener un hijo con síndrome de Down tengan acceso, además de a una información médica no sesgada, a una información humana, vivida, como la que pueden aportar quienes tienen hijos con síndrome de Down. Muchas familias se quedan solo en el diagnóstico, no llegan a las entidades y, por tanto, no reciben información sobre la realidad de las personas del colectivo”.

“Este análisis aporta la perspectiva de todos los agentes implicados en la interrupción de embarazos con diagnóstico de síndrome de Down (mujeres, comunidad sanitaria y profesionales del síndrome de Down), una mirada crítica en torno a una cuestión compleja desde un punto de vista feminista y humanista y el reconocimiento de las entidades de Down España para la información real y humana de las mujeres embarazadas”, afirmó Otaola.

Por su parte, la psicóloga y experta en atención temprana, Sonsoles Perpiñán, centró su intervención en la mujer frente al diagnóstico prenatal de síndrome de Down y explicó cómo es el proceso por el que pasan las mujeres embarazadas —el embarazo, el diagnóstico y la decisión de interrumpir su embarazo o no— y los efectos del diagnóstico sobre sus emociones y construcciones cognitivas. “El embarazo es un momento de alta vulnerabilidad en el que la mujer sufre cambios físicos y cerebrales y, cuando llega el diagnóstico de síndrome de Down, irrumpe de una forma muy violenta en su construcción cognitiva porque sus sueños se rompen en pedazos. Por ello, es igual de importante lo que se dice como la forma en la que se hace. El respeto, el dar tiempo, el acompañamiento de la pareja, la familia y los profesionales, y proporcionar información adaptada a cada persona es esencial”, explicó la experta.

Frente a una historia marcada por la escasez de información y el trato poco empático, la investigación presentada ayer también pone en evidencia los avances logrados: una visión cada vez más integral, mayor atención a la intervención temprana, seguimiento interdisciplinar y la mejora de la calidad de vida de las personas con síndrome de Down.

Desde DOWN ESPAÑA hemos apoyado esta investigación desde sus inicios y acompañado a su autora a través de la comunidad de familias de personas con síndrome de Down, lo que ha contribuido a generar conocimiento, conciencia social y propuestas de mejora.

“Aborto y síndrome de Down: propuestas desde el feminismo y los derechos humanos”, disponible en este enlace: https://octaedro.com/libro/aborto-y-sindrome-de-down/, ha sido presentado con el apoyo de Fundación ONCE y del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

Publicaciones recomendables para la comunicación del diagnóstico de síndrome de Down (dirigido a profesionales sanitarios), elaboradas por la Red de Atención Temprana de DOWN ESPAÑA

-Protocolo Primera Noticia: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/Protocolo.-Primera-noticia.pdf

-Recomendaciones Primera Noticia: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/Recomendaciones-sobre-Primera-Noticia.pdf

Entrevista a Mateo San Segundo y Mónica Otaola en Servimedia:

Aborto y síndrome de Down: propuestas desde el feminismo y los derechos humanos

Mónica Otaola, profesora e investigadora del Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) y coautora del libro «Aborto y síndrome de Down: propuestas desde el feminismo y los derechos humanos«, explica en un artículo de Cermi los detalles de esta tesis de la Universidad de Salamanca, que será presentada el próximo 22 de enero en la sede de Fundación ONCE de Madrid. (Bajo inscripción: https://inscripcion.sindromedown.net/inscripcion?cv=311-1766358000)  

Accede a la entrevista completa haciendo click aquí.

Down España pide a los Reyes Magos que hagan su magia y…

Queridos Reyes Magos, aunque confiamos en vuestra magia también somos conscientes de que los cambios reales de verdad se consiguen paso a paso, con dedicación, esfuerzo, trabajo y confianza.

Para este año 2026 nos gustaría pediros que sigamos avanzando para que la vida de las personas con síndrome de Down siga mejorando día a día.

Este año sería un buen momento para conseguir que más personas con síndrome de Down puedan asistir a las mismas aulas y compartir el mismo colegio que sus hermanos, y que sus madres y padres han elegido para ellos. Sabemos que es una petición posible porque, además de vuestra magia, contamos con la pasión y la dedicación de tantísimos profesores y educadores que trabajan para hacerlo posible. Confiamos en ellos porque sabemos que creen en la inclusión tanto como nosotros y que se esfuerzan mucho para que su alumno con síndrome de Down avance y sea uno más en su escuela y en el aula.

Echadnos una mano porque cuando hacemos que un alumno con síndrome de Down pueda ser protagonista activo en su escuela, avanzamos para construir esa sociedad incluyente que queremos para todos y todas.

También este año os pedimos que pueda salir aprobado un documento en que estamos trabajando junto al Ministerio de Derechos Sociales (dentro del Plan de Bienestar Saludable). Es una iniciativa que queremos que llegue a todas las Comunidades Autónomas de nuestro país para que se impliquen más en mejorar la atención sanitaria de las personas con síndrome de Down, sobre todo en su vida adulta. Creemos que va a resultar un buen documento y, con vuestra ayuda, esperemos que tenga más impacto.

No parece el mejor año para creer en consensos o en acuerdos políticos, pero los del síndrome de Down sabemos mucho de optimismo y de superar las dificultades.

Otra petición (es casi la de todos los años) es que hagáis posible que haya más personas con síndrome de Down con un puesto de trabajo. Tenemos muchas empresas que buscan personas con síndrome de Down y todavía pocas hay personas trabajando de forma inclusiva (en entornos laborales ordinarios).

Cada puesto de trabajo conseguido es un avance de vida para una persona, un paso adelante de opción de vida activa de sus hijos e hijas por parte de su familia y un ejemplo de que las personas con síndrome de Down PUEDEN SER ACTORES en nuestra sociedad, que su papel no es pasivo ni debe estar anclado a prestaciones o a ayudas sociales.

Si año a año conseguimos que haya más personas trabajando, también mejoraremos su autoestima y demostraremos que las personas con síndrome de Down APORTAN VALOR, a sus vidas y a todos nosotros como sociedad plural que somos… Echadnos una manita en esto, por favor.

Aquí la magia de verdad sería poder conseguir unas políticas de empleo valientes que promuevan cambios a mejor, que vayan dirigidas a fomentar el empleo ordinario y los apoyos necesarios para hacerlo realidad… pero tampoco os vamos a pedir imposibles (quizás introducir esta idea en algún sueño de alguno de nuestros responsables políticos ayudaría un poco)… esto nosotros solos no sabemos hacerlo.

Por último, nos gustaría pediros un deseo para todo nuestro país. Nos gustaría pediros que consigáis que todos los españoles y españolas, compartan la idea de que tener síndrome de Down no es “una desgracia del destino” y que el síndrome de Down es una vida que merece la pena ser vivida. Que empujéis para que más personas comprendan que, desde el momento que llegamos a este mundo, nuestro proyecto vital es de un futuro abierto, lleno de posibilidades, encrucijadas y opciones. Que nadie sabe cómo será su vida y dónde le llevará… y que, por eso mismo, asumir que una persona con síndrome de Down tendrá una vida desgraciada es algo totalmente injusto, que niega lo mejor de todos nosotros… que es nuestra humanidad y nuestra dignidad como seres humanos. Hoy os escribo en nombre de esas personas con síndrome de Down de las tanto aprendemos y tanto nos aportan… ¡haced vuestra magia para que más personas puedan vivir esta experiencia!

Gracias por acompañarnos, por vuestros regalos y por vuestra dedicación.

Este año nos hemos esforzado mucho y creemos “que nos hemos portado bien”.

Os queremos de corazón (lo mejor que tenemos). ¡Qué tengáis buena ruta y que hagáis felices a tantas personas como podáis!.

Un gran abrazo

“Queridos Reyes Magos, quiero que mis prácticas se conviertan en un contrato fijo”

Hoy conocemos la historia de Lucía, una joven de 29 años que actualmente trabaja haciendo prácticas como auxiliar en el Archivo Histórico de Toledo. Allí, digitaliza documentos e imágenes antiguas y realiza tareas administrativas.

Le encanta lo que hace… y le gustaría mucho poder quedarse. “Quiero seguir trabajando aquí con un contrato fijo”, nos cuenta con ilusión.

Lucía vivía en Madrid, pero ahora reside en Toledo con su madre y sus dos gatos. Está muy contenta con el cambio. Le gusta cocinar, disfrutar del ocio con amigos y, sobre todo, bailar. Es una apasionada del flamenco y lo practica en una escuela.

Su deseo para 2026 es tan sencillo como justo: tener un trabajo digno, estable y acorde a sus capacidades.

Como Lucía, son muchas las personas con síndrome de Down que quieren y pueden trabajar. Pero necesitan oportunidades reales para demostrar su talento.

Desde DOWN ESPAÑA defendemos que el empleo no solo es un derecho, sino una vía fundamental para la inclusión social.

Por eso, este año les pedimos a los Reyes y a quienes pueden ayudar a hacer realidad los sueños de tantas personas como Lucía:

  • Más oportunidades laborales en empresas del entorno para personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual.
  • Que los empresarios apuesten por la incorporación, promoción y mantenimiento del talento diverso en sus equipos.
  • Que la diversidad se entienda como una fortaleza y no como un obstáculo.
  • Que se consoliden políticas de Empleo con Apoyo estables y bien financiadas.
  • Que se desarrollen acciones específicas de inserción laboral desde las Administraciones Públicas.
  • Que existan sistemas de accesibilidad cognitiva que mejoren el acceso al empleo.
  • Que se promuevan la Formación Profesional y los itinerarios de orientación laboral adaptados.
  • Que los profesionales del Empleo con Apoyo tengan formación continua y condiciones estables.
  • Que los empleos sean de calidad, con jornadas y salarios dignos.

Y lo que es aún más importante:

• Que las propias personas con síndrome de Down crean en sus capacidades y se reconozcan como excelentes profesionales y que las familias les apoyen sin sobreproteger y confíen en sus proyectos de vida autónoma.
Porque la inclusión laboral no debe ser el final del camino, sino el inicio de una vida independiente y plena.

Esta Navidad, conviértete en Rey Mago y haz posible que el deseo de Lucía se haga realidad.
Puedes colaborar en nuestra campaña a través de la web de DOWN ESPAÑA: https://colabora.sindromedown.org/reyesmagos

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