Lanzamos una guía para impulsar el papel de las familias en la inclusión laboral

El acceso al empleo supone mucho más que conseguir un puesto de trabajo. Para las personas con síndrome de Down, trabajar significa avanzar hacia una vida adulta más autónoma, participar activamente en la comunidad, establecer nuevas relaciones sociales y desarrollar un proyecto de vida propio.

Con el objetivo de contribuir a que este camino sea más accesible, desde DOWN ESPAÑA lanzamos la guía El papel de la familia en el acceso al empleo de las personas con síndrome de Down.

La publicación recoge los principales resultados de una investigación desarrollada en 2025 en colaboración con el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) de la Universidad de Salamanca, en el marco del proyecto Inclusión Laboral Down, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

La guía parte de la idea de que el empleo no solo proporciona independencia económica, sino que también favorece la autonomía, la participación social, el aprendizaje y el ejercicio pleno de derechos. Por ello, garantizar el acceso al empleo ordinario es un paso imprescindible para avanzar hacia una sociedad más inclusiva.

La familia, un apoyo clave

Las familias desempeñan un papel decisivo durante todo el proceso de inclusión laboral. Su confianza y apoyo son esenciales para que las personas con discapacidad intelectual puedan desarrollar una trayectoria laboral.

Sin embargo, la investigación también pone de manifiesto que determinados factores, como el miedo, la sobreprotección, la incertidumbre o la falta de información, pueden convertirse en barreras cuando condicionan las oportunidades laborales de las personas con síndrome de Down, aunque nazcan del deseo de protegerlas.

Para comprender esta realidad desde una perspectiva amplia, hemos participado en esta investigación, que ha contado con la participación de personas con síndrome de Down, familias y profesionales de apoyo.

La guía ofrece recomendaciones dirigidas a familias, profesionales, entidades, empresas y administraciones para construir itinerarios laborales más inclusivos y personalizados. Entre sus principales aportaciones, la publicación:

-Identifica las barreras familiares que pueden dificultar el acceso al empleo, incluso cuando surgen del cuidado o la protección.

-Reconoce los factores que favorecen la autonomía, la incorporación al empleo y el desarrollo de una vida adulta independiente.

-Explica cómo determinados aspectos, como las expectativas familiares, la percepción del riesgo o la toma de decisiones, pueden actuar como facilitadores o barreras en función de cómo se gestionen.

-Propone acciones concretas para mejorar el acompañamiento desde las familias, los profesionales, las empresas y las administraciones.

-Facilita el abordaje de cuestiones complejas relacionadas con la vida adulta, como los apoyos, las pensiones, la movilidad, la autonomía o la gestión de los riesgos.

El papel de la familia en el acceso al empleo de las personas con síndrome de Down, disponible haciendo click aquí.

El deporte inclusivo, una oportunidad para disfrutar y cuidarse en verano

El verano es un buen momento para practicar deporte, probar nuevas actividades y disfrutar del tiempo libre de una forma activa. Para las personas con síndrome de Down, el deporte no solo contribuye al cuidado de la salud, sino que también es una herramienta fundamental para la inclusión, la autonomía y la participación social.

Desde DOWN ESPAÑA defendemos que, igual que ocurre con el ocio, las personas con síndrome de Down deben poder elegir qué deporte quieren practicar, en función de sus gustos, intereses y motivaciones.

Ya sea piragüismo, natación, fútbol, baloncesto, golf o cualquiera de las disciplinas que fácilmente pueden practicarse en inclusión, el deporte aporta beneficios a todos los niveles. En el plano físico, mejora el desarrollo psicomotor, el tono muscular y ayuda a prevenir la obesidad. En el psicológico, refuerza la autoestima y la gestión de las emociones. Además, favorece las relaciones sociales, la comunicación, el trabajo en equipo y el sentimiento de pertenencia. También tiene beneficios cognitivos, ya que mejora la percepción del propio cuerpo y la capacidad de tomar decisiones.

Por eso, desde DOWN ESPAÑA animamos a las familias de personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual a facilitar y promover la práctica deportiva de sus hijos e hijas. En el apartado de nuestra web dedicado al deporte, podéis encontrar información y recursos para ello: https://www.sindromedown.org/creamos-inclusion/deporte-inclusivo-down-espana/deporte-inclusivo/

Además, impulsamos el deporte en inclusión con multitud de programas y de acuerdos con entidades y clubes deportivos, así como con recursos para asociaciones, familias y profesionales.

Nuestro Modelo de Deporte Inclusivo, es un ejemplo de ello: una herramienta dirigida a entrenadores y directores de clubes para facilitar la participación de las personas con síndrome de Down en actividades deportivas ordinarias.

Este modelo ofrece pautas y recursos para adaptar la metodología, mejorar la comunicación, organizar los apoyos y crear espacios deportivos accesibles, seguros y motivadores. Porque el deporte inclusivo no solo beneficia a las personas con discapacidad: enriquece a todo el equipo y contribuye a construir una sociedad más abierta, diversa y participativa.

Modelo de Deporte Inclusivo de DOWN ESPAÑA, disponible aquí: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/DEPORTE_INCLUSIVO_06.pdf

«Práctica deportiva que favorece la inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad, jugando un papel relevante aquellas actividades que prevén esa práctica conjunta entre personas con y sin discapacidad, y siempre buscando la igualdad de oportunidades y condiciones entre personas con y sin discapacidad en el ámbito del deporte»

Ley del Deporte, 2022

Mar Rodríguez: «El ocio impacta de forma transversal y muy significativa en la calidad de vida» 

Mar Rodríguez, presidenta de DOWN ESPAÑA y doctora en Psicologíareflexiona en este artículo sobre la importancia del ocio para el bienestar de las personas con síndrome de Down.

El ocio ha sido, a menudo, (y no tan en el pasado) ignorado y minusvalorado tanto en la infancia como en la juventud de las personas con síndrome de Down. Se buscaba y se tenía muy presente cubrir sus necesidades de terapias, entrenamientos, aprendizajes…, pero su tiempo libre se improvisaba o se dejaba que transcurriese sin ningún tipo de preparación. Lo cual iba emparejado a realizar un ocio dependiente de la familia (normalmente madre y padre) donde se asimilaban mutuamente en rutinas o tiempo libre, como una figura acompañante, sin considerar el contexto, la edad, la compañía o la actividad.

La familia se volcaba en la estimulación, la educación, la salud…, pero el ocio tardó en valorarse como una meta en sí misma.

Tanto es así, que, aunque la mirada y enfoque fue evolucionando y tomamos conciencia de las limitaciones y necesidades que existían, en 2006 fue necesario destacar el ocio como un derecho dentro de la Convención Internacional de Derechos de Personas con Discapacidad debido a las carencias y falta de oportunidades que se detectaron en este ámbito. Era necesario ese impulso para reclamar con fuerza y potencia el acceso en igualdad de condiciones, la participación, la preparación de los entornos y de la sociedad, y la existencia de recursos y adaptaciones públicos y universalmente accesibles.

Actualmente, de forma global, se destaca la importancia del ocio no como un lujo añadido, sino como una necesidad vital inherente al ser humano, parte imprescindible de un estilo de vida equilibrado, que es necesario cuidar y planificar.

La evidencia científica demuestra que el ocio y las actividades significativas en el tiempo libre influyen en la satisfacción y el autoconcepto (bienestar emocional), en la ausencia de estrés y salud (bienestar físico), en la socialización, participación, apoyos sociales (relaciones interpersonales e inclusión social), en el desarrollo de competencias y hobbies (desarrollo personal), en la presencia de apoyos y recursos (bienestar material) y potenciando el control personal, la autonomía, y toma de decisiones (autodeterminación). Es decir, impacta de forma transversal y tremendamente significativa en todas las dimensiones de calidad de vida. 

Y esto es especialmente relevante para las personas con síndrome de Down, a cualquier edad, que deben enfrentar barreras y limitaciones de forma continua para poder desarrollar su proyecto de vida en plenitud. El tiempo de ocio, además, posibilita crear espacios y relaciones propias, un círculo social al margen del familiar, que permite respirar y evitar una interdependencia que pueda terminar siendo negativa.

Hay claridad y consenso en el tema, el ocio es importante y debe estar presente.  Sin embargo, existen y se perciben diferencias en el enfoque y la manera de llevar a cabo esa planificación y organización. Desde mi experiencia y punto de vista, hay aspectos que deben seguir avanzando.

Solemos confiar en que conocemos los gustos de la persona, y, por tanto, podemos adivinar lo que quiere hacer y los planes que va a disfrutar. Y quizá acertemos, tenemos ese conocimiento y comprensión, pero la misma actividad, diseñada por la propia persona, planificada en cada paso y detalle por sus protagonistas, cambia radicalmente en significado, motivación, disfrute y esencia.

El ocio autónomo no es que profesional o familia decida actividades que sabe que gustan a la persona, las organice y le facilite la participación dentro de un grupo numeroso donde tampoco ha elegido compañía. Consultar sus preferencias y crear la oportunidad de realizarlas es solo una parte, la autodeterminación exige mucho más. Exige autogestión y apoyos para ejercer esa autogestión. En cada momento, en cada plan, la toma de decisiones debe ser explícita.

Y este aspecto clave es una meta todavía por lograr.

A veces hay situaciones en la vida donde inevitablemente no se puede escoger o solo se puede de forma parcial, es parte de la madurez y así se debe asumir, pero el ocio no debe ser una de esas situaciones, debe ser un ámbito diseñado y planificado al detalle en primera persona, que responda siempre y cada vez a los intereses, motivaciones y caprichos más particulares.

En definitiva, la clave siempre estará en escuchar a la persona, preguntar, cada vez, su preferencia, su necesidad y su motivación. Son estos detalles lo que realmente convierte a cada persona en protagonista de su propio proyecto vital.

Aún queda trabajo por hacer para que la persona se encuentre realmente en el centro de su vida, empoderada al cien por cien, con apoyos, pero independiente.

Pep Ruf: «el ejercicio de la autonomía personal durante las vacaciones»

Publicamos este extracto de un artículo de reflexión de Pep Ruf Aixàs, coordinador de la red Nacional de Vida Independiente de DOWN ESPAÑA.

Un año más llega el verano y con él las vacaciones estivales. Todos necesitamos unas merecidas vacaciones veraniegas para descansar, cambiar de rutinas y disfrutar de todo aquello que nos permite desconectar o recargar las pilas.

Sin embargo, durante las vacaciones, deberían preservarse aquellos espacios y tiempo donde disfrutar de actividades motivacionales, preferentemente  compartidas con otras personas. 

Vacaciones es sinónimo de tiempo libre y este se define como el tiempo que dedicamos a las actividades que no se corresponden al trabajo habitual, ni otras tareas u obligaciones esenciales de la vida diaria. Por lo tanto, nos referimos al disfrute de aquellas actividades que tienen una función recreativa y placentera, incluido el no hacer nada.

Detengámonos un momento en esto último; resulta habitual que algunas personas con discapacidad tengan agendas repletas de actividades sugeridas o impuestas por terceros. Es lógico querer prevenir la inactividad o fomentar el desarrollo personal, pero debemos respetar los tiempos personales y las motivaciones de cada uno. No hacerlo implica un tipo de sobreprotección que impide aprender a autorregularse.

Las vacaciones, a diferencia de los días festivos o fines de semana, aumentan las posibilidades de conocer lugares, disfrutar de nuestras relaciones personales (familia, amigos, pareja, etc), cultivar nuevas relaciones, experimentar otros contextos de participación social, etc.

Todas estas oportunidades favorecen el desarrollo de habilidades adaptativas para organizarse uno mismo, decidiendo qué hacer, cuándo, cómo, con quién … es decir, la autodeterminación.

Si las vacaciones implican romper con la rutina de la vida diaria, asegurémonos de que estas personas tienen la ocasión de variar también sus hábitos y entornos habituales. Empezando por alternar sus unidades de convivencia. Por ejemplo, para las personas que conviven con sus familias de orígen, tener la ocasión de hacer planes vacacionales con otras personas (amigos, pareja, vecinos, compañeros de trabajo, etc) es sinónimo de nuevas experiencias, estilos de relación o entornos en los que aprender a manejarse. Para las personas que ya se emanciparon de sus familias la experiencia puede ser inversa, recuperar unos días de convivencia familiar en un viaje o una segunda residencia permite comprobar cómo hemos cambiado y aprender a relacionarnos de otra manera.

El cambio de aires en las vacaciones es también una excelente oportunidad para poner en práctica la generalización de muchas habilidades de autonomía personal en nuevos contextos: orientarse en un pueblo, una ciudad o un país nuevos, conocer un mercado distinto donde hacer la compra, aprender desplazamientos que no son los habituales, gestionar la vida doméstica en un apartamento o una casa distinta a la propia, adaptar horarios de comidas, sueño u otros hábitos, gestionar un presupuesto y gastos distintos a los habituales (las vacaciones cuestan dinero y conllevan tentaciones), aprender a relacionarse con desconocidos, practicar un idioma, explorar y descubrir alicientes de donde estamos, etc.

Es obvio, el sin fin de oportunidades de aprendizaje que proporcionan todas estas situaciones, pero no olvidemos que el propósito de las vacaciones es el disfrute personal. Este disfrute tiene un requisito primordial: el ejercicio de la autonomía personal que conlleva planificar y administrar el propio tiempo libre. Las mejores vacaciones son las que me proporcionan experiencias placenteras que he pensado, deseado, planificado y decido. Con las personas con las que me apetece pasar mi tiempo libre, en las cosas que quiera hacer, como y donde yo decida, llegando a acuerdos con mis acompañantes y atendiendo a condicionantes ajenos inevitables, pero sin imposiciones. Las mejores vacaciones son unas vacaciones propias y todos tenemos unas en la cabeza.

La inclusión social implica acceder a unas condiciones de vida que proporcionan múltiples oportunidades de participación, pero a la vez supone tener que gestionar todos los  requerimientos y exigencias que esta vida suponen.

Pep Ruf Aixàs, coordinador de la red Nacional de Vida Independiente

B. Garvía: «La clave del bienestar mental de las personas con síndrome de Down está en su autonomía»

Durante los meses de verano, los cambios de horarios, la ausencia de rutinas marcadas y el cierre de algunos centros o actividades habituales pueden afectar al bienestar mental o emocional de las personas con síndrome de Down.

Para prevenirlo es fundamental planificar propuestas adaptadas a cada persona, mantener el contacto con amigos, familiares o compañeros y favorecer su participación en la vida diaria.

“El bienestar mental es importante cuidarlo siempre, también en verano, y, en el caso de las personas con síndrome de Down, una de las claves para hacerlo es fomentar la autonomía”, señala nuestra asesora en Psicología, Beatriz Garvía.

“Si una persona adulta con síndrome de Down, acostumbrada a trabajar y a tener una vida activa, se queda sin actividades, puede aburrirse o experimentar alguna pequeña regresión. Por eso, son tan importantes la autonomía, las relaciones sociales y mantener una vida activa”, añade.

Por eso, la experta explica que “lo ideal es que, según la edad y las capacidades de cada persona,  se sigan realizando tareas en casa o en el lugar donde esté, que se mantengan actividades de ocio y(  que) se conserve el contacto con personas de su edad””.

En definitiva, según indica Garvía, “las personas con discapacidad intelectual no tienen mayor riesgo que el resto de desarrollar problemas de salud mental en verano, siempre que estén activas, que no se encierren en casa, que no utilicen demasiadas pantallas y que tengan actividades que les gusten”, señala.

Por otro lado, nuestra asesora destaca que, para las personas con síndrome de Down de edad avanzada, “también es muy recomendable realizar tareas de la estimulación cognitiva: lectura, dibujos, juegos de mesa, etc”.

Desde DOWN ESPAÑA, aconsejamos aprovechar el verano como oportunidad para descansar, disfrutar y compartir tiempo en familia, pero también para cuidar el bienestar físico y mental de las personas de nuestro colectivo. Para ello, es clave el papel de las familias, pues su apoyo y motivación son esenciales.

Más información:

-Itinerario básico de autonomía y Vida independiente: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/Itinerario_web.pdf

-Familias y síndrome de Down: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/146L_14.pdf

Cuídate en verano con DOWN ESPAÑA

Con la llegada del verano, cambian los horarios, las actividades y las rutinas del día a día, algo que, aunque supone tiempo de descanso y disfrute, también puede generar desajustes, especialmente en las personas con síndrome de Down. Para la mayoría de ellas, la ausencia de rutinas marcadas puede afectar a su bienestar emocional, físico y general.

Por este motivo, ponemos en marcha una campaña de verano dirigida a personas con síndrome de Down y sus familias, con el objetivo de ofrecer información, recursos y recomendaciones prácticas que ayuden a favorecer su bienestar durante la temporada estival.

La campaña se centrará en tres grandes áreas: el ocio, las emociones y la salud general, con especial atención al ejercicio físico y la alimentación.

A lo largo de las próximas semanas, desde DOWN ESPAÑA compartiremos contenidos elaborados por nuestros asesores y expertos para promover hábitos saludables.

Para Fernanda Albamonte, responsable de Programas de Salud de nuestra Federación, “la clave de estos consejos es que podamos hacer de ellos un hábito. Incorporar a la rutina diaria actividad física, buena alimentación, actividades sociales y de ocio, hará que sea más fácil sostenerlas y que tengan un impacto positivo en la salud de las personas con síndrome de Down”.

Además, “estas recomendaciones generales ayudarán a mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down y a retrasar los primeros signos del Alzheimer”, señala Albamonte.

En primer lugar, dedicaremos espacio a la importancia de promover la autonomía y el ocio como oportunidad fundamental para mantener el bienestar emocional, porque disfrutar de actividades agradables con otras personas y participar en planes adaptados a los gustos e intereses de cada uno ayuda a mejorar el estado de ánimo, reforzar la autoestima y favorecer la autonomía.

Además, puede ayudar a fortalecer las relaciones sociales, ampliar el círculo de amistades y sentirse parte activa del entorno. Por eso, durante el verano es importante promover espacios de ocio inclusivos y accesibles.

La educación emocional ocupará otra parte de los contenidos que publicaremos como parte de esta campaña, pues también es esencial para el bienestar mental identificar las emociones y gestionarlas.

Por último, compartiremos varios recursos sobre la salud general. Publicaciones, vídeos y noticias sobre la importancia de mantener hábitos saludables como practicar actividad física o cuidar la alimentación.

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Para más información sobre salud de personas con síndrome de Down, descarga:

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F. Moldenhauer: «El Alzheimer en personas con síndrome de Down exige diagnóstico precoz y apoyos adaptados»

Con motivo del Mes de concienciación sobre el Alzheimer, entrevistamos al doctor Fernando Moldenhauer, médico especialista en síndrome de Down, responsable, hasta su reciente jubilación, de la Unidad de Atención a Pacientes con Síndrome de Down del Hospital Universitario de La Princesa, en Madrid.

A lo largo de su trayectoria, el doctor Moldenhauer se ha convertido en un referente en la atención médica a personas de nuestro colectivo y, especialmente, en el abordaje del Alzheimer. En esta entrevista, nos ayuda a comprender mejor cuáles son los principales retos, cómo detectar los primeros signos y qué aspectos deben tener en cuenta familias, profesionales y entidades.

– Después de tantos años trabajando con personas con síndrome de Down, ¿cómo diría que ha cambiado la realidad de vida del colectivo en España?

Sin duda, existe una mayor visibilidad tanto en el entorno social como en el entorno sanitario. Hay una mayor concienciación sobre la posibilidad de mejorar muchos aspectos vitales de las personas con síndrome de Down que antes se consideraban inevitables.

– ¿Las personas con síndrome de Down envejecen de una manera diferente a como lo hacían hace unas décadas?

Sí, porque hay más actuación sobre el proceso de madurez desde las asociaciones, el mundo sanitario e incluso dentro de las propias familias.

– ¿Hay envejecimiento precoz en personas con síndrome de Down?

Existe un envejecimiento peculiar y paradójico que es único en síndrome de Down y, por tanto, no fácilmente comparable con el de la población en general.

– ¿Qué relación hay entre el síndrome de Down y el Alzheimer según indican los últimos estudios científicos?

La comunidad científica ha terminado por aceptar y proclamar oficialmente que el síndrome de Down es un modelo de enfermedad de Alzheimer de base genética y, además, el más prevalente en términos poblacionales.

El 100% de las personas con síndrome de Down desarrollarán, con matices, Alzheimer. Lo desarrollarán a una edad inusualmente precoz, a los 50-60 años. Además, es importante señalar que todos lo desarrollaríamos si viviésemos lo suficiente. Es decir, ahora un 10% de la población, pero si viviéramos 200 años, sería el porcentaje de población afectada sería el 80%.

Sin embargo, las personas con síndrome de Down suelen padecer esta enfermedad demasiado pronto por una serie de circunstancias estrictamente cromosómicas y genéticas que existen en el cromosoma 21.

– ¿Se puede prevenir el Alzheimer en personas con síndrome de Down?

No hay una forma establecida, aunque el aumento de la reserva cognitiva permite un retraso en el deterioro funcional que provoca la pérdida neuronal.

Actualmente existen tratamientos muy prometedores que pueden conseguir, al menos, evitar bastante eficazmente el mecanismo fundamental de la enfermedad; esto deberá complementarse con actuaciones en otros ejes.

No se puede hacer nada para evitarlo. No sabemos a ciencia cierta si hay alguna pauta o tratamiento que pueda prevenirlo en el síndrome de Down ni en la población general.

– ¿Cuáles son las primeras señales de alerta que deberían observar las familias o los profesionales?

Casi siempre los cambios conductuales derivados son la primera manifestación, más que una pérdida apreciable en tareas puramente cognitivas.

– ¿Qué dificultades existen para diagnosticar Alzheimer en una persona con síndrome de Down?

La discapacidad intelectual ensombrece el diagnóstico de demencia si este se basa exclusivamente en la evaluación cognitiva pura. Debe haber un enfoque más amplio que observe las consecuencias (afectivas, conductuales, sociales, etc.) de la perdida cognitiva subyacente.

-Cuando una persona con síndrome de Down recibe un diagnóstico de Alzheimer, ¿cómo debería acompañarla la familia?

Inicialmente, puede haber una reacción de intentar compensar el déficit a base de un esfuerzo por mejorar la cognición; sin embargo, esto es probablemente insignificante y el acento debe ponerse en la adaptación, en todos los sentidos, ante el deterioro progresivo.

– ¿Qué errores frecuentes deberíamos evitar al cuidar o acompañar a una persona con síndrome de Down y Alzheimer?

1. Pensar que la persona está envejeciendo de golpe. El Alzheimer afecta principalmente al cerebro, pero eso no significa que la persona haya perdido todas sus capacidades ni que todo su cuerpo esté deteriorado.

2. Creer que entiende menos de lo que realmente entiende. Puede tener más dificultades para expresarse o comunicarse, pero eso no significa que no comprenda.

3. No adaptar los apoyos al deterioro funcional de la persona.

El deterioro puede ser progresivo, por eso es importante ir ajustando las rutinas, la comunicación, los espacios y los apoyos para mantener su bienestar y autonomía el mayor tiempo posible.

– ¿Cuáles son los principales retos en relación al Alzheimer en personas con síndrome de Down?

En primer lugar, es importante obtener un diagnóstico precoz anterior al deterioro cognitivo. Además, no se debe atribuir cualquier otro problema al Alzheimer (“no todo es el síndrome de Down; no todo es Alzheimer”). Por último, es esencial detectar cambios precoces e importantes en funciones y hábitos cotidianos aún cuando el deterioro cognitivo no es muy acusado. De esta manera, será más fácil adaptar los apoyos y acompañar de la mejor manera a la persona.

¡No te quedes sin plaza para nuestro próximo Encuentro Nacional de Familias!

El próximo puente del Pilar, del 9 al 12 de octubre, celebramos junto a la asociación FUNDOWN nuestro 26º Encuentro Nacional de Familias, el evento anual más esperado por las familias de personas con síndrome de Down.

Esta gran Encuentro, tendrá lugar en Murcia y, como cada año, contará con atractivo programa repleto de talleres formativos, debates y actividades de ocio para toda la familia.

Este lunes 29 de junio a las 16:00h abriremos las inscripciones para la 26ª edición de nuestro Encuentro, que acogerá a más de 500 personas.

Las plazas están limitadas y las inscripciones se cerrarán automáticamente cuando se complete el aforo disponible.

Esta primera fase está dirigida únicamente a familias que vengan de fuera de Murcia y Cartagena y, por lo tanto, necesiten alojamiento. Una vez finalizada esta fase, se abrirá un periodo de inscripción SOLO para familias locales.

Si te quedas sin plaza, podrás apuntarte a la lista de espera. En los días posteriores a la inscripción, escribiremos a las personas apuntadas en la lista con indicaciones sobre los pasos siguientes.

🔹 Cuotas de inscripción: Familias de organizaciones federadas con alojamiento: 300€ por cada miembro de la unidad familiar y 500€ para los miembros de familias no federadas. Las entradas de menores de 2 años son gratuitas.

Enlace directo a la inscripción (con programa preliminar):

👉 https://eventos.sindromedown.net/es/encuentro-de-familias-de-down-espana-2026

Además, Renfe ha querido colaborar con las familias que asistan a nuestro Encuentro y pone a disposición de las personas que se desplacen a Murcia en tren un descuento del 15%. Para disfrutarlo hay que utilizar este código en el momento de la compra de los billetes: 152610482

Durante los próximos días, compartiremos toda la información en nuestras redes sociales . ¡Síguenos para estar al día!

En este vídeo, explicamos cómo hacer la inscripción para el ENF (29 de junio a las 16:00h)

Mar Rodríguez: “Debemos pasar del discurso de la inclusión a las oportunidades reales”

El pasado 13 de junio, la Asamblea General Extraordinaria de DOWN ESPAÑA dio la bienvenida a la nueva Junta directiva que representará a todas nuestras asociaciones federadas hasta 2030.

Mar Rodríguez, doctora en Psicología y Máster en Integración, ha asumido la presidencia de nuestra federación, un cargo que, según nos cuenta en esta entrevista, asume “como un desafío y como una oportunidad para seguir luchando por los derechos de las personas de nuestro colectivo”.

En esta entrevista, Rodríguez, que preside Down Ávila desde 2016, nos cuenta cuáles son los principales objetivos de la nueva Junta Directiva de DOWN ESPAÑA y en qué áreas se va a centrar su trabajo en la defensa de los derechos de las personas con síndrome de Down.

Además, como hermana de una persona con síndrome de Down, Carlos, nuestra nueva presidenta explica por qué es importante que las personas del colectivo tengan su propio proyecto de vida y cuáles son los desafíos a los que se enfrentan ellas y sus familias a lo largo de cada etapa vital.

No te pierdas su entrevista completa:  

DOWN ESPAÑA y CREA, unidos para apoyar a las personas con síndrome de Down y Alzheimer y a sus familias

DOWN ESPAÑA y el Instituto de Mayores y Servicios Sociales, IMSERSO, han firmado un Protocolo General de Actuación para promover la colaboración en el desarrollo de acciones formativas e investigaciones relacionadas con el síndrome de Down y la enfermedad de Alzheimer.

El protocolo se articula a través del Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedad de Alzheimer y Otras Demencias, CRE Alzheimer, de Salamanca, dependiente del IMSERSO, y tiene como finalidad impulsar iniciativas conjuntas que contribuyan a mejorar el conocimiento, la intervención y la calidad de vida de las personas con síndrome de Down, así como de sus familias y personas cuidadoras.

Entre los principales objetivos del protocolo, firmado por María Teresa Sancho, directora general del IMSERSO, y por Agustín Matía, director de DOWN ESPAÑA, se encuentran el diseño, organización y desarrollo de actividades formativas dirigidas a profesionales, familiares y otros agentes implicados, con el fin de favorecer la capacitación, la actualización de conocimientos y la difusión de buenas prácticas en ámbitos de interés común.

Asimismo, el acuerdo contempla el impulso de investigaciones conjuntas, el intercambio de conocimiento, la organización de jornadas o encuentros profesionales y la difusión de documentación, materiales técnicos, publicaciones y otros recursos de interés.

Para DOWN ESPAÑA, esta colaboración supone un paso importante para seguir avanzando en la mejora de los apoyos a las personas con síndrome de Down a lo largo de toda su vida, especialmente en una etapa en la que resulta clave reforzar el conocimiento sobre envejecimiento, deterioro cognitivo, Alzheimer y otras demencias.

“Este protocolo representa un paso importante en nuestro compromiso con la mejora de los apoyos para las personas con síndrome de Down y enfermedad de Alzheimer. Un compromiso que se extiende también a quienes acompañan su ciclo vital: familias, personas cuidadoras y profesionales», asegura Fernanda Albamonte, técnica de Programas de Salud de DOWN ESPAÑA.

“La enfermedad de Alzheimer forma parte de nuestra agenda por la alta prevalencia que tienen las personas con síndrome de Down a sufrirla, pero no debemos tener miedo a afrontarla dando pasos adelante. Además, garantizar una mejor calidad de vida para las personas con síndrome de Down es una responsabilidad compartida, en la que administraciones, entidades del tercer sector, profesionales, familias, personas cuidadoras y la sociedad en su conjunto, tenemos un papel fundamental», concluye Albamonte.

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