La actividad física, esencial para el bienestar de las personas con síndrome de Down en verano

Con la llegada del verano, es habitual que cambien los horarios, las rutinas y las actividades cotidianas. Aunque esta época invita al descanso y al ocio, también puede suponer un reto para las personas con síndrome de Down, ya que la falta de una estructura diaria puede influir en su bienestar físico y emocional.

Con el objetivo de acompañar a las personas con síndrome de Down y a sus familias durante estos meses, en DOWN ESPAÑA seguimos desarrollando nuestra campaña de verano, en la que compartimos consejos, recursos e información práctica para favorecer una temporada estival saludable y llena de bienestar.

Uno de los pilares de esta campaña es la actividad física, un hábito fundamental para mantener una buena salud. No se trata necesariamente de practicar deporte o entrenar en un gimnasio, sino de incorporar pequeños movimientos y ejercicios al día a día que permitan mantenerse activo de forma sencilla y adaptada a cada persona.

«Lo importante es que la actividad física sea moderada, adecuada a la edad y a las capacidades de cada persona, y que se practique con regularidad, preferiblemente todos los días o varias veces por semana», explica Fernanda Albamonte, técnica de Programas de Salud de DOWN ESPAÑA.

Además de mejorar la condición física, el ejercicio aporta numerosos beneficios para las personas con síndrome de Down. «Realizar actividad física favorece el desarrollo psicomotor, mejora el bienestar emocional y facilita las relaciones sociales. También tiene un efecto muy positivo sobre el desarrollo cognitivo, contribuyendo a retrasar la aparición de signos de deterioro asociados al envejecimiento. Por eso es tan importante convertirlo en un hábito cotidiano«, añade Albamonte.

Publicaciones recomendadas para el cuidado de la salud:

Programa Español de Salud: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/PROGRAMA-SALUD_corr.pdf

Mi Salud Primero: consejos para una vida sana (dirigida a personas con discapacidad intelectual): https://www.sindromedown.org/storage/2025/04/consejos_vida_sana_VF-1-1.pdf

Hábitos saludables en familia: https://www.sindromedown.org/storage/2025/04/consejos_vida_sana_VF-1-1.pdf

Antonia Juan: «También en verano, hay que prestar atención a las emociones»

Cada año, cuando junio se acaba pasa lo mismo. Uno pregunta tres veces en una mañana cuándo empieza el campamento. Otro se despide de su logopeda como si no fuera a verla nunca más. Y hay quien llega a casa el último día de taller y no sabe muy bien qué hacer con tanto tiempo por delante.

El verano, que para muchos es sinónimo de descanso, para las personas con síndrome de Down es sobre todo:  un montón de cambios de golpe. Y los cambios se sienten mucho.

Quien convive o trabaja con las personas con síndrome de Down lo sabe muy bien, pero todavía pesa una imagen que las persigue desde siempre: la de la felicidad perpetua. «Son tan cariñosos, tan alegres, viven en un mundo feliz». Se dice casi siempre con buena intención. Y sin embargo, pocas frases encierran tanta soledad. Porque a quien se le supone la alegría, nadie le pregunta cómo está.

El verano invita a hacerse esta pregunta, porque pocas épocas del año cargan con tanta presión de bienestar: vacaciones, piscina, fotos sonrientes. Es la estación en la que parece obligatorio estar bien. Y si sobre las personas con síndrome de Down ya pesa el estereotipo de la alegría permanente, en verano esa expectativa se multiplica.

Pero los que compartimos el día a día con ellas, sabemos que junio también es una despedida: de los compañeros, de los profesionales, de esa rutina que tanto costó construir y que da seguridad. Y el verano se la lleva por delante: se acaban las clases o el trabajo, cambian los horarios, desaparecen durante semanas las personas de referencia, cada día trae un plan distinto. Para quien necesita saber qué va a pasar para estar tranquilo, eso es mucho que digerir.

A veces se nota en cosas pequeñas: se duerme peor, se pregunta lo mismo una y otra vez, se enfada por nada, está más apagado y no encuentra las palabras para explicar por qué. No es que se porte mal ni que le pase algo raro. Es su manera de decir «necesito saber qué viene ahora». Y otras veces es algo más hondo: se puede echar de menos a un amigo del taller con la misma intensidad con la que cualquiera echa de menos a alguien. Existe una nostalgia de verano de la que casi nunca hablamos, porque no encaja en la imagen que tenemos de ellos.

Las personas con síndrome de Down sienten exactamente lo mismo que el resto: ilusión y pereza, entusiasmo y miedo, alegría y añoranza. A veces necesitan más apoyo para ponerle nombre a lo que sienten o para contarlo, es cierto. Pero que algo cueste expresarse no significa que no se sienta. Significa, en todo caso, que quienes estamos alrededor tenemos que aprender a escuchar mejor.

Y escuchar mejor no es tan difícil. Es anticipar: contar con tiempo qué va a pasar, tachar en un calendario los días que faltan para el campamento. Es no soltar todas las rutinas a la vez y conservar algunos anclajes que den calma (por ejemplo mantener la hora de levantarse y acostarse, las comidas a la misma hora y, si puede ser, en el mismo sitio de la mesa) Es llenar los días de algo, aunque sea pequeño, porque el aburrimiento largo apaga a cualquiera. Es preguntar «te veo nervioso con lo del campamento, ¿es eso?» y dejar que la emoción se cuente en lugar de corregirla. Y es también cuidarse en casa, porque las familias llegan al verano cansadas y nadie acompaña bien desde el agotamiento.

Porque el verano no es el enemigo. Es también la época de la piscina, de los amigos, de dormir en un sitio nuevo, de ganar autonomía lejos de casa. Algunos de los avances más grandes que vemos cada año pasan precisamente en julio y agosto. La cuestión no es evitar los cambios: es acompañarlos. Cada cambio bien acompañado, cada emoción con nombre, cada noche fuera de casa superada se queda para siempre.

Quizá la inclusión empiece por algo tan pequeño como esto: reconocerle a alguien el derecho a estar triste. A tener un mal día en agosto. A no sonreír en la foto de la piscina. Aceptar la tristeza del otro es, en el fondo, otra forma de tomarlo en serio. No se quiere de verdad a quien solo se le permite estar alegre. Se quiere de verdad a quien se le deja sentirlo todo.

Así que este verano, cuando alguien os diga eso de que «son tan felices», contadle esta reflexión. Y a quien tenéis cerca, en lugar de suponerle la alegría, hacedle la pregunta que se le hace a cualquier persona a la que se respeta: ¿tú cómo estás?

Y luego, quedaos a escuchar la respuesta. Merece la pena.

María Antonia Juan, coordinadora del programa Emociones Down y gerente de Down Valladolid

 Descubre la Escuela de familias de educación afectivo-sexual de DOWN ESPAÑA

Las necesidades compartidas por muchas familias de personas con síndrome de Down en torno a la educación emocional nos han llevado a desarrollar nuevos materiales de apoyo en esta área.

A través de distintos espacios de encuentro, las familias han señalado la importancia de contar con recursos que les ayuden a acompañar mejor a sus hijos e hijas, entender sus emociones y afrontar de forma más adecuada las situaciones de conflicto que pueden surgir en la vida diaria.

Por este motivo, hemos elaborado una serie de publicaciones centradas en el aprendizaje emocional y la gestión de las emociones. Se trata de materiales prácticos, accesibles y pensados para su uso cotidiano por parte de profesionales de las entidades, familias y personas con síndrome de Down.

Uno de ellos es “Escuela de Familias de Educación Afectivo-Sexual”, una guía práctica para el abordaje de la educación sexual de las personas con síndrome de Down, generando espacios de reflexión con las familias, adaptados a las realidades de cada territorio, pero con un objetivo común: derribar mitos y construir un camino de prevención y educación basado en la información y la confianza. Disponible aquí.

Esta guía ha sido elaborada por profesionales de entidades federadas, en el marco del Grupo de Trabajo de Emociones, y cuenta con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y de KIABI.

Además, recomendamos también la guía Educación afectivo-sexual para adolescentes, disponible haciendo click aquí.

DOWN ESPAÑA lanza una guía práctica para trabajar la gestión emocional de las personas con síndrome de Down

A partir de las inquietudes trasladadas por las familias de personas con síndrome de Down en distintos espacios, hemos diseñado varios recursos orientados a favorecer la gestión de las emociones.

Estas demandas apuntaban a la necesidad de contar con herramientas prácticas para acompañar emocionalmente a sus hijos e hijas, comprender mejor sus emociones y disponer de apoyos útiles para afrontar los conflictos cotidianos.

Las publicaciones elaboradas se centran en el aprendizaje y la gestión emocional, y están diseñados para ofrecer materiales accesibles y aplicables en el día a día a los profesionales de las entidades, las familias y las propias personas con síndrome de Down.

Uno de los recursos es “Actividades para trabajar las emociones: recursos y ejercicios prácticos para la gestión emocional, un material didáctico con fichas y propuestas de actividades para trabajar la gestión emocional en las asociaciones.

Este material está orientado al trabajo tanto de emociones simples como complejas, al abordaje de situaciones de conflicto y al reconocimiento de las emociones, facilitando que la persona pueda identificar qué siente y actuar en base a lo que necesita en cada momento. Disponible, aquí.

Esta guía ha sido elaborada por profesionales de entidades federadas, en el marco del Grupo de Trabajo de Emociones, y cuenta con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y de KIABI.

Acompañar en cada etapa de la vida: nueva herramienta para profesionales

Una de las línea de trabajo fundamentales para DOWN ESPAÑA, es proporcionar recursos, herramientas y formación para los profesionales que acompañan a las personas con síndrome de Down y a sus familias a lo largo de cada etapa vital. Hoy compartimos uno de esos recursos, en este caso, está dedicado al cuidado del bienestar emocional, un asunto al que estamos dedicando un importante espacio desde hace varios días porque los cambios de rutina propios del verano también nos recuerdan la importancia de prepararnos para las transiciones y de contar con apoyos que nos ayuden a vivirlas de la mejor manera posible.

Presentamos la guía «Orientaciones de acompañamiento familiar para profesionales», que ofrece herramientas para que los profesionales puedan acompañar a las familias desde una mirada cercana, respetuosa e interdisciplinar. El objetivo es facilitar las transiciones entre las distintas etapas de la vida, fortaleciendo la identidad, la autoestima, la autonomía y la participación social de las personas con síndrome de Down.

El documento también pone el foco en la importancia de anticiparse a los cambios. Ofrecer información, formación y apoyo antes de que lleguen determinadas situaciones ayuda a que las familias puedan afrontarlas con mayor seguridad y confianza, favoreciendo el bienestar de todos sus miembros.

Además, la publicación aborda un aspecto imprescindible: el autocuidado de los propios profesionales. Acompañar a otras personas requiere también cuidar de uno mismo. Ser conscientes de nuestras emociones, gestionar el desgaste emocional y disponer de estrategias de autocuidado permite ofrecer un acompañamiento más empático, equilibrado y sostenible en el tiempo.

La guía ‘Orientaciones de acompañamiento familiar para profesionales’, ha sido diseñada con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 y KIABI, y está disponible haciendo click aquí.

Descubre la Guía de educación emocional para familias

El verano suele ser sinónimo de descanso, vacaciones y tiempo en familia, pero también es una época en la que cambian las rutinas, los horarios y las actividades, y eso puede influir en cómo nos sentimos.

Por eso, durante las próximas semanas, desde DOWN ESPAÑA, queremos dedicar un espacio especial al bienestar emocional y compartir herramientas que ayuden a las personas con síndrome de Down y a sus familias a cuidar también de sus emociones.

Comenzamos con la ‘Guía de educación emocional para familias: recursos para aprender en familia’, una publicación dirigida a madres, padres, hermanos y profesionales que desempeñan un papel importante en la vida de las personas con síndrome de Down.

A través de esta publicación, recordamos que el acompañamiento familiar es clave en el bienestar emocional de las personas de nuestro colectivo, para quienes normalmente el foco se ha puesto casi exclusivamente en el desarrollo cognitivo o terapéutico, sin prestar la atención necesaria a sus sentimientos.

La guía, diseñada con la colaboración del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 y de KIABI, ofrece contenidos sobre autoconocimiento emocional, autorregulación, empatía, comunicación afectiva, resolución de conflictos y, algo que muchas veces olvidamos, el autocuidado de quienes cuidan.

Además, combina explicaciones sencillas con actividades y propuestas prácticas para poner en marcha en casa.

‘Guía de educación emocional para familias: recursos para aprender en familia’, disponible haciendo click aquí.

DOWN ESPAÑA y Fundación OAFI, unidas para impulsar la salud musculoesquelética de las personas con síndrome de Down

Las personas con síndrome de Down presentan, desde edades tempranas, una menor densidad mineral ósea que la población general, una condición que suele mantenerse o agravarse con el paso de los años.

Además, los adultos con síndrome de Down tienen mayor prevalencia que el resto de la población a presentar enfermedades degenerativas de inicio precoz en la columna cervical. A ello se suma un mayor riesgo de desarrollar artritis inflamatoria, siendo la segunda anomalía musculoesquelética más frecuente, solo por detrás del pie plano.

Teniendo en cuenta esta realidad, hemos firmado un acuerdo de colaboración con  Osteoarthritis Foundation International (OAFI) con el objetivo de promover iniciativas conjuntas que contribuyan a mejorar la salud musculoesquelética y la calidad de vida de las personas con síndrome de Down.

“Para DOWN ESPAÑA es una gran satisfacción establecer una línea de colaboración y trabajo conjunto con OAFI porque busca profundizar en el conocimiento y apoyar iniciativas de investigación. También reconocemos con esta colaboración el excelente trabajo que está realizando OAFI en este campo y nuestros deseos de que la colaboración aporte conocimiento y beneficio a todas las personas con síndrome de Down« , explica Agustín Matía, director gerente de DOWN ESPAÑA.

Uno de los mayores retos identificados por los especialistas es el retraso en el diagnóstico de artritis inflamatoria: de media, transcurren 3,3 años desde el inicio de los síntomas hasta que se diagnostica esta artropatía en personas con síndrome de Down, frente a los 0,7 años en el resto de la población infantil, lo que conlleva un abordaje tardío de la patología y un empeoramiento de su calidad de vida.

Estos datos evidencian la importancia de contar con protocolos de cribado y detección precoz, así como de impulsar la investigación específica en este ámbito, dos de los objetivos centrales del acuerdo entre DOWN ESPAÑA y OAFI.

Los ejes estratégicos de la colaboración

El acuerdo contempla el desarrollo de programas y acciones conjuntas en tres ejes estratégicos: la prevención y detección precoz a través de campañas móviles gratuitas, organizadas por OAFI desde su clínica solidaria, que incluyen la promoción de hábitos saludables y el cribado, la formación y divulgación mediante la participación en los congresos solidarios y la investigación e innovación.

Con este acuerdo, DOWN ESPAÑA y OAFI reafirman su compromiso con la promoción de la salud, la investigación y la generación de conocimiento, trabajando conjuntamente para impulsar iniciativas que contribuyan a mejorar la movilidad, la funcionalidad, la autonomía y la calidad de vida de las personas con síndrome de Down en España.

Para el Dr. Josep Vergés, presidente de la Fundación OAFI, “este acuerdo nos permite llegar a un colectivo que sufre estas patologías de forma especialmente temprana y, con demasiada frecuencia, sin diagnóstico. No se trata solo de tratar, sino de anticiparnos para mejorar la calidad de vida de este colectivo”.

Lanzamos una guía para impulsar el papel de las familias en la inclusión laboral

El acceso al empleo supone mucho más que conseguir un puesto de trabajo. Para las personas con síndrome de Down, trabajar significa avanzar hacia una vida adulta más autónoma, participar activamente en la comunidad, establecer nuevas relaciones sociales y desarrollar un proyecto de vida propio.

Con el objetivo de contribuir a que este camino sea más accesible, desde DOWN ESPAÑA lanzamos la guía El papel de la familia en el acceso al empleo de las personas con síndrome de Down.

La publicación recoge los principales resultados de una investigación desarrollada en 2025 en colaboración con el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) de la Universidad de Salamanca, en el marco del proyecto Inclusión Laboral Down, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

La guía parte de la idea de que el empleo no solo proporciona independencia económica, sino que también favorece la autonomía, la participación social, el aprendizaje y el ejercicio pleno de derechos. Por ello, garantizar el acceso al empleo ordinario es un paso imprescindible para avanzar hacia una sociedad más inclusiva.

La familia, un apoyo clave

Las familias desempeñan un papel decisivo durante todo el proceso de inclusión laboral. Su confianza y apoyo son esenciales para que las personas con discapacidad intelectual puedan desarrollar una trayectoria laboral.

Sin embargo, la investigación también pone de manifiesto que determinados factores, como el miedo, la sobreprotección, la incertidumbre o la falta de información, pueden convertirse en barreras cuando condicionan las oportunidades laborales de las personas con síndrome de Down, aunque nazcan del deseo de protegerlas.

Para comprender esta realidad desde una perspectiva amplia, hemos participado en esta investigación, que ha contado con la participación de personas con síndrome de Down, familias y profesionales de apoyo.

La guía ofrece recomendaciones dirigidas a familias, profesionales, entidades, empresas y administraciones para construir itinerarios laborales más inclusivos y personalizados. Entre sus principales aportaciones, la publicación:

-Identifica las barreras familiares que pueden dificultar el acceso al empleo, incluso cuando surgen del cuidado o la protección.

-Reconoce los factores que favorecen la autonomía, la incorporación al empleo y el desarrollo de una vida adulta independiente.

-Explica cómo determinados aspectos, como las expectativas familiares, la percepción del riesgo o la toma de decisiones, pueden actuar como facilitadores o barreras en función de cómo se gestionen.

-Propone acciones concretas para mejorar el acompañamiento desde las familias, los profesionales, las empresas y las administraciones.

-Facilita el abordaje de cuestiones complejas relacionadas con la vida adulta, como los apoyos, las pensiones, la movilidad, la autonomía o la gestión de los riesgos.

El papel de la familia en el acceso al empleo de las personas con síndrome de Down, disponible haciendo click aquí.

El deporte inclusivo, una oportunidad para disfrutar y cuidarse en verano

El verano es un buen momento para practicar deporte, probar nuevas actividades y disfrutar del tiempo libre de una forma activa. Para las personas con síndrome de Down, el deporte no solo contribuye al cuidado de la salud, sino que también es una herramienta fundamental para la inclusión, la autonomía y la participación social.

Desde DOWN ESPAÑA defendemos que, igual que ocurre con el ocio, las personas con síndrome de Down deben poder elegir qué deporte quieren practicar, en función de sus gustos, intereses y motivaciones.

Ya sea piragüismo, natación, fútbol, baloncesto, golf o cualquiera de las disciplinas que fácilmente pueden practicarse en inclusión, el deporte aporta beneficios a todos los niveles. En el plano físico, mejora el desarrollo psicomotor, el tono muscular y ayuda a prevenir la obesidad. En el psicológico, refuerza la autoestima y la gestión de las emociones. Además, favorece las relaciones sociales, la comunicación, el trabajo en equipo y el sentimiento de pertenencia. También tiene beneficios cognitivos, ya que mejora la percepción del propio cuerpo y la capacidad de tomar decisiones.

Por eso, desde DOWN ESPAÑA animamos a las familias de personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual a facilitar y promover la práctica deportiva de sus hijos e hijas. En el apartado de nuestra web dedicado al deporte, podéis encontrar información y recursos para ello: https://www.sindromedown.org/creamos-inclusion/deporte-inclusivo-down-espana/deporte-inclusivo/

Además, impulsamos el deporte en inclusión con multitud de programas y de acuerdos con entidades y clubes deportivos, así como con recursos para asociaciones, familias y profesionales.

Nuestro Modelo de Deporte Inclusivo, es un ejemplo de ello: una herramienta dirigida a entrenadores y directores de clubes para facilitar la participación de las personas con síndrome de Down en actividades deportivas ordinarias.

Este modelo ofrece pautas y recursos para adaptar la metodología, mejorar la comunicación, organizar los apoyos y crear espacios deportivos accesibles, seguros y motivadores. Porque el deporte inclusivo no solo beneficia a las personas con discapacidad: enriquece a todo el equipo y contribuye a construir una sociedad más abierta, diversa y participativa.

Modelo de Deporte Inclusivo de DOWN ESPAÑA, disponible aquí: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/DEPORTE_INCLUSIVO_06.pdf

«Práctica deportiva que favorece la inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad, jugando un papel relevante aquellas actividades que prevén esa práctica conjunta entre personas con y sin discapacidad, y siempre buscando la igualdad de oportunidades y condiciones entre personas con y sin discapacidad en el ámbito del deporte»

Ley del Deporte, 2022

Mar Rodríguez: «El ocio impacta de forma transversal y muy significativa en la calidad de vida» 

Mar Rodríguez, presidenta de DOWN ESPAÑA y doctora en Psicologíareflexiona en este artículo sobre la importancia del ocio para el bienestar de las personas con síndrome de Down.

El ocio ha sido, a menudo, (y no tan en el pasado) ignorado y minusvalorado tanto en la infancia como en la juventud de las personas con síndrome de Down. Se buscaba y se tenía muy presente cubrir sus necesidades de terapias, entrenamientos, aprendizajes…, pero su tiempo libre se improvisaba o se dejaba que transcurriese sin ningún tipo de preparación. Lo cual iba emparejado a realizar un ocio dependiente de la familia (normalmente madre y padre) donde se asimilaban mutuamente en rutinas o tiempo libre, como una figura acompañante, sin considerar el contexto, la edad, la compañía o la actividad.

La familia se volcaba en la estimulación, la educación, la salud…, pero el ocio tardó en valorarse como una meta en sí misma.

Tanto es así, que, aunque la mirada y enfoque fue evolucionando y tomamos conciencia de las limitaciones y necesidades que existían, en 2006 fue necesario destacar el ocio como un derecho dentro de la Convención Internacional de Derechos de Personas con Discapacidad debido a las carencias y falta de oportunidades que se detectaron en este ámbito. Era necesario ese impulso para reclamar con fuerza y potencia el acceso en igualdad de condiciones, la participación, la preparación de los entornos y de la sociedad, y la existencia de recursos y adaptaciones públicos y universalmente accesibles.

Actualmente, de forma global, se destaca la importancia del ocio no como un lujo añadido, sino como una necesidad vital inherente al ser humano, parte imprescindible de un estilo de vida equilibrado, que es necesario cuidar y planificar.

La evidencia científica demuestra que el ocio y las actividades significativas en el tiempo libre influyen en la satisfacción y el autoconcepto (bienestar emocional), en la ausencia de estrés y salud (bienestar físico), en la socialización, participación, apoyos sociales (relaciones interpersonales e inclusión social), en el desarrollo de competencias y hobbies (desarrollo personal), en la presencia de apoyos y recursos (bienestar material) y potenciando el control personal, la autonomía, y toma de decisiones (autodeterminación). Es decir, impacta de forma transversal y tremendamente significativa en todas las dimensiones de calidad de vida. 

Y esto es especialmente relevante para las personas con síndrome de Down, a cualquier edad, que deben enfrentar barreras y limitaciones de forma continua para poder desarrollar su proyecto de vida en plenitud. El tiempo de ocio, además, posibilita crear espacios y relaciones propias, un círculo social al margen del familiar, que permite respirar y evitar una interdependencia que pueda terminar siendo negativa.

Hay claridad y consenso en el tema, el ocio es importante y debe estar presente.  Sin embargo, existen y se perciben diferencias en el enfoque y la manera de llevar a cabo esa planificación y organización. Desde mi experiencia y punto de vista, hay aspectos que deben seguir avanzando.

Solemos confiar en que conocemos los gustos de la persona, y, por tanto, podemos adivinar lo que quiere hacer y los planes que va a disfrutar. Y quizá acertemos, tenemos ese conocimiento y comprensión, pero la misma actividad, diseñada por la propia persona, planificada en cada paso y detalle por sus protagonistas, cambia radicalmente en significado, motivación, disfrute y esencia.

El ocio autónomo no es que profesional o familia decida actividades que sabe que gustan a la persona, las organice y le facilite la participación dentro de un grupo numeroso donde tampoco ha elegido compañía. Consultar sus preferencias y crear la oportunidad de realizarlas es solo una parte, la autodeterminación exige mucho más. Exige autogestión y apoyos para ejercer esa autogestión. En cada momento, en cada plan, la toma de decisiones debe ser explícita.

Y este aspecto clave es una meta todavía por lograr.

A veces hay situaciones en la vida donde inevitablemente no se puede escoger o solo se puede de forma parcial, es parte de la madurez y así se debe asumir, pero el ocio no debe ser una de esas situaciones, debe ser un ámbito diseñado y planificado al detalle en primera persona, que responda siempre y cada vez a los intereses, motivaciones y caprichos más particulares.

En definitiva, la clave siempre estará en escuchar a la persona, preguntar, cada vez, su preferencia, su necesidad y su motivación. Son estos detalles lo que realmente convierte a cada persona en protagonista de su propio proyecto vital.

Aún queda trabajo por hacer para que la persona se encuentre realmente en el centro de su vida, empoderada al cien por cien, con apoyos, pero independiente.

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