DOWN ESPAÑA y CREA, unidos para mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down y Alzheimer

Ayer participamos en una jornada junto al Centro de Referencia Estatal de atención a personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias (CREA) del IMSERSO, dentro de nuestro marco de colaboración, con el objetivo de compartir conocimientos y avanzar en la mejora de la atención a las personas con síndrome de Down que desarrollan la enfermedad de Alzheimer, así como a sus familias.

Durante la jornada celebramos el seminario «Síndrome de Down y enfermedad de Alzheimer: hacia una atención integral» dirigido a profesionales de las entidades de DOWN ESPAÑA e impartido por Nagore Nieto, coordinadora de nuestra Red Nacional de Vida Adulta y Envejecimiento de DOWN ESPAÑA.

Esta actividad, organizada por el CREA, permitió profundizar en la relación entre el síndrome de Down y la enfermedad de Alzheimer, así como en la importancia de ofrecer una atención integral y adaptada a las necesidades de las personas y sus familias.

Para continuar con la formación a profesionales, Enrique Pérez, responsable del Área Técnica del CREA, impartió una sesión sobre terapias no farmacológicas, una de las líneas de trabajo del centro para mejorar la atención y la calidad de vida de las personas con demencia.

Además de las ponencias, constituimos la Comisión Técnica de seguimiento del convenio, que permitirá coordinar las actuaciones conjuntas y dar seguimiento a las líneas de colaboración entre ambas instituciones.

En la comisión participaron Isabel Campo y Enrique Pérez, directora gerente y responsable del Área Técnica del CREA-IMSERSO respectivamente, y Agustín Matía y Fernanda Albamonte, director gerente y técnica de Proyectos de Salud e Investigación de DOWN ESPAÑA.

Antes de finalizar la jornada,los profesionales participantes realizaron una visita a las instalaciones del centro para conocer sus recursos, metodologías de intervención y experiencias de atención a personas con Alzheimer y otras demencias.

“Con estas sesiones, hemos dado uno de los primeros pasos de este Protocolo de colaboración entre el CREA y DOWN ESPAÑA con el que realizaremos actuaciones concretas que combinen la coordinación institucional y la formación de profesionales para avanzar en el desarrollo de estudios, investigaciones e iniciativas para mejorar la detección, el acompañamiento y la atención de las personas con síndrome de Down con enfermedad de Alzheimer”, ha comentado Agustín Matía.

N. Nieto: «Debemos abordar la etapa madura de las personas con síndrome de Down desde una perspectiva optimista”

Gracias a los avances médicos, la esperanza de vida de las personas con síndrome de Down ha aumentado considerablemente en los últimos años, situándose actualmente en los 65 años de edad aproximadamente.

Esta nueva realidad supone un reto para las familias de las personas de nuestro colectivo y para los profesionales que les acompañan a lo largo de su vida.

Por esta razón, en este 26º Encuentro Nacional de Familias de DOWN ESPAÑA, también hemos querido dedicar un espacio a la etapa de vida adulta. Por eso, hemos celebrado una sesión de reflexión de la mano de la psicóloga y coordinadora de nuestra red de Vida Adulta y Envejecimiento, Nagore Nieto, con el objetivo de conocer de primera mano las experiencias, preocupaciones y propuestas de las familias ante esta etapa de la vida.

La sesión ha contado con la participación del Dr. Fernando Moldenhauer, nuestro Premio Trébol a la Solidaridad 2026 por su trayectoria profesional y compromiso con la salud de las personas con síndrome de Down, quien ha acompañado la actividad aportando su mirada reflexiva sobre la etapa adulta. 

En 2025, iniciamos este trabajo con los profesionales de la Red Nacional de Vida Adulta y Envejecimiento y, durante este año, hemos trabajado este asunto con las propias personas con síndrome de Down. Esta sesión ha permitido sumar ahora la tercera perspectiva: la de las familias.

A través del diálogo y la reflexión conjunta, los participantes de esta sesión han compartido cómo viven esta etapa, qué cambios y necesidades identifican, cuáles son sus principales preocupaciones y qué apoyos consideran necesarios para acompañar a las personas con síndrome de Down a lo largo de su vida adulta y durante el proceso de envejecimiento.

Las familias han podido identificar coincidencias y también reconocer aspectos en los que existen diferentes necesidades o perspectivas. El objetivo, ha señalado Nieto, es “seguir construyendo propuestas que respondan a la realidad de las personas con síndrome de Down y abordar la etapa adulta madura de las personas con síndrome de Down desde una perspectiva más  optimista y llena de oportunidades”.

“Históricamente, la atención a la cuestión biológica y el envejecimiento prematuro han ensombrecido esta fase del ciclo vital. Esto genera el riesgo de invisibilizar una etapa de verdadera plenitud, en la que se deberían recoger los frutos de tantos años de esfuerzo previo dedicados a la conquista de la autonomía, el empleo y el ejercicio del rol adulto. Es fundamental desplazar el foco hacia cómo intervenir, apoyar y empoderar en la madurez porque sólo desde un acompañamiento centrado en  mantener la funcionalidad, podremos asegurar que alcancen vidas plenas y dignas hasta el final. Una meta que, sin duda, requiere del compromiso conjunto de profesionales, familias y la sociedad en general”, ha afirmado la psicóloga.

Por su parta, el doctor Moldenhauer ha aclarado que “no podemos decir que una persona con síndrome de Down de 40 años sea anciana”. “Son personas con una madurez diferente por el aspecto social en que se desenvuelven, su entorno envejece con las consecuencias asociadas, y por algunos matices biológicos”, ha añadido el especialista.

Desde DOWN ESPAÑA hemos diseñado diferentes formaciones y herramientas destinadas a avanzar hacia una mirada compartida sobre la vida adulta y el envejecimiento de las personas con síndrome de Down, disponibles aquí:

-Protocolo de Envejecimiento DOWN ESPAÑA: https://www.sindromedown.org/descargar/protocolo-de-evaluacion-y-seguimiento-en-la-vida-adulta-y-envejecimiento/

– Vida adulta y envejecimiento de las personas con síndrome de Down. El papel de las familias: https://www.sindromedown.org/descargar/vida-adulta-y-envejecimiento-familias/

JANO, una herramienta digital para entender y acompañar mejor el envejecimiento de personas con síndrome de Down

¿Cómo saber si una persona está perdiendo habilidades? ¿Cómo aprovechar la información para tomar mejores decisiones y avanzar en el conocimiento sobre el envejecimiento de las personas con síndrome de Down?

Estas son algunas de las preguntas a las que busca dar respuesta JANO, la nueva herramienta digital que hemos impulsado desde DOWN ESPAÑA para el seguimiento de las personas adultas con síndrome de Down.

La plataforma JANO ha sido desarrollada a partir del trabajo de nuestra Red de Vida Adulta y Envejecimiento (RNVAE) y supone un nuevo paso en la digitalización del Protocolo de evaluación y seguimiento en la vida adulta y envejecimiento presentado por DOWN ESPAÑA en 2023, puesto que permite que las evaluaciones realizadas a lo largo del tiempo puedan convertirse en una verdadera historia de evolución de cada persona.

A través de JANO, los profesionales que trabajen acompañando a personas con síndrome de Down podrán registrar y seguir durante años la evolución de éstas.

“Para nosotros, JANO,  representa muy bien el valor del trabajo en red. Compartir conocimiento y la experiencia entre entidades y profesionales nos permite identificar necesidades comunes y transformar ese conocimiento colectivo en herramientas concretas que mejoren el acompañamiento a las personas con síndrome de Down o discapacidad intelectual a lo largo de su vida”, explica Fernanda Albamonte, responsable del área de Salud de DOWN ESPAÑA.

Una de las principales aportaciones de JANO es precisamente su dimensión longitudinal. Por un lado, el RHG (Registro de Habilidades y Grado de apoyo) permite valorar las habilidades de la persona y los apoyos que necesita en actividades básicas, instrumentales y avanzadas de la vida diaria. Por otro, el RID (Registro de Indicadores de Deterioro) recoge posibles señales de cambio o deterioro en ámbitos como la cognición, la conducta, la autonomía, el contexto laboral y formativo, la vivienda o la participación social.

Además, los profesionales pueden consultar gráficamente cómo han cambiado las puntuaciones que hayan ido anotando a lo largo del tiempo, analizar las distintas dimensiones e incorporar información complementaria, como resultados de otros índices cognitivos o problemas de salud que podrían estar influyendo en los cambios observados.

Cuando se produce una variación significativa respecto de una evaluación anterior, la herramienta genera una alerta para que el profesional pueda prestar especial atención a ese cambio.

El objetivo no es realizar diagnósticos de forma automática, sino aportar información estructurada que ayude a observar, comparar, detectar señales y orientar la toma de decisiones de los profesionales.

Una herramienta pensada para apoyar

JANO incorpora también inteligencia artificial como herramienta de apoyo a los profesionales.

A partir de información anónima, el sistema puede generar borradores de narrativas y resúmenes que faciliten la interpretación y elaboración de informes. Estos documentos facilitarán el trabajo a los profesionales, pero la decisión final continuará estando siempre en sus manos.

En palabras de Nagore Nieto, coordinadora de nuestra RNVAE, “Con Jano damos un paso muy importante porque podemos transformar los datos obtenidos de las evaluaciones realizadas a cada persona en diferentes momentos vitales en información relevante de cara a entender cada situación concreta. Esto nos puede ayudar a detectar cambios, contextualizarlos y orientar mejor nuestras intervenciones. Pero además la herramienta nos ofrece la posibilidad de aprender cómo Red, generando conocimiento a partir de los datos agregados, y comprender cada vez mejor cómo evolucionan las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual a lo largo de la etapa adulta».

La plataforma permite, además, generar informes que integran las evaluaciones RHG y RID, las gráficas de evolución, los índices cognitivos adicionales y la información relacionada con determinados problemas de salud recogidos en el en el siguiente ebook.

Programa Español de Salud para Personas con Síndrome de Down
Salud

Programa Español de Salud para Personas con Síndrome de Down

JANO tiene una segunda dimensión especialmente relevante, pues permite transformar la información generada en las entidades en conocimiento agregado, preservando la privacidad de las personas.

La plataforma incorpora un explorador estadístico que permite analizar datos anónimos y observar tendencias según variables como la edad, el género, el territorio o el perfil de las personas evaluadas. Para proteger la confidencialidad, los resultados correspondientes a grupos de menos de cinco personas no se muestran.

A medida que JANO crezca y acumule evaluaciones longitudinales, podrá contribuir a comprender mejor cómo evolucionan las habilidades, las necesidades de apoyo y determinados indicadores a lo largo de la vida adulta.

De esta forma, una herramienta creada para mejorar el trabajo cotidiano de los profesionales puede convertirse, también, en una fuente de conocimiento para identificar tendencias y orientar futuras líneas de trabajo e investigación.

Además, desde sus primeras fases, JANO incorpora una interfaz disponible en castellano, inglés, portugués, catalán, gallego y euskera.

“Esperamos que el desarrollo y la validación de JANO permitan avanzar, en fases posteriores, hacia un modelo abierto a otras organizaciones interesadas en el seguimiento de la vida adulta y el envejecimiento, tanto dentro como fuera de España”, señala Albamonte.

Esta futura ampliación permitiría no solo extender el uso de la herramienta, sino también generar redes de colaboración cada vez mayores y explorar nuevas posibilidades para compartir conocimiento y avanzar en la comprensión del envejecimiento de las personas con síndrome de Down en diferentes contextos.

Anticiparnos para acompañar mejor

El aumento de la esperanza de vida de las personas con síndrome de Down plantea nuevos retos y, por lo tanto, obliga a cambiar la forma en que pensamos los apoyos.

Es necesario conocer la trayectoria de cada persona, disponer de referencias anteriores y ser capaces de identificar cambios lo antes posible.

Puedes consultar el Protocolo de Vida Adulta y Envejecimiento en nuestro ebook.

Protocolo de evaluación y seguimiento en la vida adulta y envejecimiento
Envejecimiento

Protocolo de evaluación y seguimiento en la vida adulta y envejecimiento

Mara Dierssen: «La alimentación tiene un impacto clave en la salud cerebral»

Afortunadamente, cada vez contamos con más información sobre la importancia de la dieta para cuidar nuestra salud. Los beneficios que podemos obtener de una alimentación saludable son innumerables y, en el caso de las personas con síndrome de Down, todavía más, según demuestran los resultados del proyecto europeo GO-DS21.

Este estudio, en el que trabaja la neurobiología experta en síndrome de Down, Mara Dierssen, se centra en el metabolismo de las personas de nuestro colectivo y en los factores ambientales y de estrés social que afectan a su salud.

En el marco del Día Internacional de la Nutrición, entrevistamos a la investigadora Dierssen para saber más sobre las evidencias científicas relativas a los nutrientes y al deterioro cognitivo en personas con síndrome de Down.

-¿Qué impacto puede tener la alimentación en el desarrollo cognitivo y la salud cerebral de las personas con síndrome de Down a lo largo de las distintas etapas de la vida?

La alimentación tiene un impacto muy importante como una pieza clave para la salud en general y en concreto para la salud cerebral. En el síndrome de Down sabemos que existe un mayor riesgo de obesidad a partir de la adolescencia, así como una mayor frecuencia de alteraciones metabólicas, resistencia a la insulina, problemas tiroideos, inflamación de bajo grado y alteraciones gastrointestinales. Todos estos factores pueden influir directa o indirectamente en el desarrollo cognitivo, la energía, el sueño y, a largo plazo, en la vulnerabilidad frente al deterioro cognitivo.

En nuestros estudios preclínicos hemos observado precisamente una relación entre obesidad y alteraciones cognitivas en modelos de síndrome de Down, una asociación que también se ha descrito en estudios en humanos. Esto sugiere que el metabolismo no puede separarse del funcionamiento cerebral.

Lo que ocurre en el cuerpo, el peso, la inflamación, el componente lipídico, el sueño, también puede modular la función cerebral. Además, en el contexto del proyecto europeo GO-DS21, liderado por el Dr. Yann Herault, hemos estudiado cómo factores ambientales y de estrés social pueden influir en este riesgo.

Un aspecto especialmente relevante es que el estrés social puede incrementar el riesgo de obesidad, lo que añade otro elemento de complejidad, porque no hablamos solo de dieta o de voluntad individual, sino de entorno, apoyo, inclusión, rutinas, salud emocional y condiciones de vida. Por eso, en personas con síndrome de Down, igual que en la población general, cuidar la alimentación significa también cuidar el cerebro.

Una dieta equilibrada, junto con actividad física, buen sueño, seguimiento médico y un entorno emocionalmente seguro, puede ayudar a mejorar la salud metabólica, favorecer la autonomía y contribuir a una mejor calidad de vida a lo largo de todas las etapas.

En el contexto del proyecto europeo GO-DS21 hemos analizado cómo influyen la alimentación, la actividad física y el entorno familiar en el riesgo de obesidad en personas con síndrome de Down.

En una encuesta europea a 764 cuidadores, vimos que aunque los cuidadores conocían bien el papel del azúcar en la obesidad, muchos desconocían la relación entre grasa abdominal y salud cerebral, algo muy relevante en una población con mayor riesgo de deterioro cognitivo y Alzheimer.

La obesidad en síndrome de Down no es solo una cuestión de dieta o voluntad individual. Es un fenómeno multifactorial que implica metabolismo, hábitos, edad, sexo, salud cerebral, entorno familiar y apoyo profesional. Por eso necesitamos intervenciones personalizadas, familiares y no estigmatizantes.

-¿Existen nutrientes o patrones alimentarios que hayan demostrado ser especialmente beneficiosos para prevenir o retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento en personas con síndrome de Down?

La evidencia específica sobre nutrientes y deterioro cognitivo en personas con síndrome de Down todavía es limitada, así que conviene ser prudentes. No hablaría de un “nutriente milagro”, sino de un patrón de alimentación saludable mantenido en el tiempo, adaptado a cada persona y combinado con actividad física, sueño, seguimiento médico y estimulación cognitiva.

En general, los patrones más recomendables son los que se aproximan a la dieta mediterránea: frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, aceite de oliva, frutos secos cuando sean adecuados, proteínas de calidad y reducción de ultraprocesados, azúcares añadidos y grasas poco saludables.

Esto es especialmente importante en síndrome de Down porque existe un mayor riesgo de obesidad que puede repercutir en la salud cerebral. También hay interés en nutrientes y compuestos relacionados con el estrés oxidativo que como sabemos está incrementado en síndrome de Down así como la inflamación, y en compuestos que podrían favorecer la plasticidad sináptica. Entre ellos omega-3, vitaminas del grupo B, vitamina D, antioxidantes, polifenoles y compuestos como la epigalocatequina galato, EGCG. En síndrome de Down, hemos dfeterminado que la EGCG tiene efecto sobre vías relacionadas con DYRK1A, plasticidad cerebral y función cognitiva, aunque no debe administrarse sin supervisión médica.

Sin embargo, no se debe suplementar de forma indiscriminada, sino identificar déficits, optimizar el patrón dietético y evaluar intervenciones con ensayos bien diseñados.

Por tanto, mi mensaje sería que cuidar la nutrición en síndrome de Down es cuidar también el cerebro. Pero debemos evitar promesas simplistas. La estrategia más sólida es una alimentación saludable, individualizada y sostenida, integrada en un plan más amplio de salud metabólica, prevención del deterioro cognitivo y calidad de vida.

En concreto, ¿qué papel puede jugar la alimentación en la prevención o reducción del riesgo de Alzheimer?

La alimentación puede ayudar a reducir factores de riesgo que influyen en la salud cerebral: la obesidad, la resistencia a la insulina, la hipertensión, la inflamación, la dislipemia y la enfermedad vascular. Pero no podemos decir que una dieta prevenga por sí sola el Alzheimer, y menos su aparición en el síndrome de Down, donde hay un componente genético muy potente por la triplicación del cromosoma 21 y en concreto de varios genes, entre los que destaca el gen APP.

Pero sí podemos decir que una buena alimentación forma parte de una estrategia de resiliencia cerebral. En Alzheimer, probablemente no habrá una sola bala mágica: necesitaremos prevención temprana, hábitos saludables, biomarcadores, terapias dirigidas y acompañamiento social.

El estudio PENSA en población de riesgo de Alzheimer exploró EGCG combinado con intervención multimodal, lo que refuerza la idea de que el futuro probablemente esté en combinar hábitos, biomarcadores y prevención personalizada.

-¿Qué hábitos cotidianos —más allá de la alimentación— consideras fundamentales para cuidar el cerebro y favorecer una buena calidad de vida en las personas con síndrome de Down?

Más allá de la alimentación, diría que hay cinco pilares fundamentales para cuidar el cerebro y favorecer una buena calidad de vida en personas con síndrome de Down: actividad física, sueño, vínculos sociales, estimulación cognitiva y seguimiento médico preventivo.

La actividad física es probablemente uno de los hábitos más importantes. No solo ayuda a prevenir obesidad, resistencia a la insulina y problemas cardiovasculares, sino que también puede mejorar fuerza, equilibrio, coordinación, autonomía funcional, estado de ánimo y participación social.

El ejercicio físico en personas con síndrome de Down debe entenderse como una intervención de salud global, no solo como una herramienta para controlar el peso. Los programas más útiles suelen combinar ejercicio aeróbico, fuerza, equilibrio y actividades adaptadas, sostenidas en el tiempo y ajustadas a las capacidades de cada persona.

En la encuesta que realizamos en el proyecto GO-DS21 observamos también que la actividad física de las personas con síndrome de Down estaba muy relacionada con la de sus cuidadores. Cuando el entorno familiar era más activo, ellos también lo eran.

Además, los cuidadores preferían claramente el ejercicio como estrategia principal frente a fármacos, ayuno o sustitutos de comidas.

El sueño es otro eje crítico. La apnea obstructiva del sueño es frecuente en síndrome de Down y puede afectar a la atención, la conducta, el aprendizaje y la calidad de vida. Por eso conviene detectarla y tratarla de forma activa.

También son esenciales los vínculos sociales, la inclusión y la estimulación cognitiva cotidiana. Conversar, leer, escuchar música, participar en actividades artísticas, aprender nuevas habilidades, mantener rutinas con sentido y favorecer la autonomía.

Finalmente, el seguimiento médico preventivo es clave: audición, visión, tiroides, salud cardiovascular, epilepsia, salud mental, dolor, medicación y signos tempranos de deterioro cognitivo.

En personas con síndrome de Down, pequeños cambios en conducta, sueño, autonomía o participación pueden ser señales muy importantes. En resumen, cuidar el cerebro no significa solo prevenir enfermedad, significa crear las condiciones para una vida activa y saludable.

Desde DOWN ESPAÑA, recomendamos la guía ‘Hábitos saludables en familia’.

Hábitos saludables en familia
Salud

Hábitos saludables en familia

DOWN ESPAÑA reclama una jubilación anticipada para las personas con síndrome de Down acorde a su esperanza de vida

En el marco del Día Internacional del Trabajador, que se celebra hoy -1 de mayo-, desde DOWN ESPAÑA pedimos la modificación de la normativa laboral para adelantar la edad de jubilación de las personas con síndrome de Down a los 42-45 años.

“Por justicia y en cumplimiento del artículo 28 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad -relativo al nivel de vida adecuado y protección social-es necesario asegurar el acceso en igualdad de condiciones de las personas con síndrome de Down a programas y beneficios de la jubilación a una edad más temprana, dada su menor esperanza de vida y su envejecimiento precoz”, asegura Mateo San Segundo, presidente de nuestra Federación.

Por ello, consideramos necesaria la reforma de la Ley General de la Seguridad Social teniendo en cuenta que la esperanza de vida de las personas del colectivo es algo inferior a los 65 años, frente a los 83 del resto de la población.

“La jubilación es un derecho fundamental por lo que debe aplicarse el principio de proporcionalidad”, afirma San Segundo. “Se trata de hacer justicia. Si la población general dispone de 15-20 años para disfrutar de la jubilación, las personas con síndrome de Down deberían poder disfrutar de un tiempo equivalente. Dar a cada uno lo que le corresponde es la idea de justicia de una sociedad avanzada”, concluye.

“La regulación actual resulta insuficiente porque, aunque el Real Decreto 370/2023 permite adelantar la jubilación a los 56 años para personas con un grado de discapacidad igual o superior al 45%, esta medida no responde a la realidad de las personas con síndrome de Down por su menor esperanza de vida”. “Además -continúa San Segundo- no debemos olvidar que las personas con síndrome de Down presentan un envejecimiento prematuro, especialmente a nivel cognitivo, que afecta tanto a su capacidad laboral como a su calidad de vida a partir de los cuarenta años”.

 “La sociedad debe evitar situaciones de injusticia en el acceso a la jubilación y fomentar que las personas con síndrome de Down tengan una vida laboral activa, aunque esta vaya a ser más corta que la del resto de personas”. “Es importante recordar que, generalmente, se incorporan al mercado laboral más tarde -a partir de los 24 años-, que sus puestos de trabajo suelen ser de menor cualificación, menor remuneración y a tiempo parcial”, recuerda San Segundo.

Además, teniendo en cuenta que solo el 5% de las personas con síndrome de Down tiene trabajo en empresas ordinarias y con el objetivo de asegurar su derecho al empleo en igualdad de condiciones, reclamamos también un mayor impulso de las Administraciones Públicas en la inserción laboral, más oportunidades de empleo en empresas ordinarias y políticas de Empleo con Apoyo, la metodología más eficaz para la inclusión de personas con discapacidad en el mercado de trabajo.

“Nuestro objetivo como sociedad debiera ser conseguir que la mayor parte de las personas con síndrome de Down en situación de empleabilidad, estén trabajando antes de los 25 años y que puedan tener una vida laboral efectiva de al menos 20 años”, concluye San Segundo.

Con el objetivo de apoyar esta iniciativa y contar con el respaldo de la ciudadanía en esta reivindicación, hemos lanzado una campaña de recogida de firmas: Jubilación justa para las personas con Síndrome de Down

“Queridos Reyes Magos, quiero envejecer con salud y estar rodeado de gente que me quiera”

Esta Navidad, en DOWN ESPAÑA queremos compartir los deseos y peticiones para el año que viene de algunas personas con síndrome de Down para mostrar que tienen sueños y pasiones ‘tan como tú’.

Hoy conocemos la historia de Conceso, el “artista”, como él mismo se define, que protagonizó este año nuestra campaña #TanComoTú por el Día Mundial del Síndrome de Down.

A Conceso, de 54 años, le encanta que la gente le reconozca, porque eso le hace sentirse feliz y valorado. Por eso, dice que participar en nuestra campaña y salir en el programa La Revuelta ha sido “lo mejor que le ha pasado en la vida”.

Nuestro protagonista es una persona creativa y muy vital. Le apasiona el arte en todas sus formas: el teatro, la danza… y también el deporte. Practica baloncesto y natación y es un gran seguidor del Real Madrid. “Me gusta mucho animarlos en los partidos”, dice.

Conceso vive en un piso compartido con amigos y tiene cinco hermanos con los que mantiene una relación muy cercana. Durante muchos años ha trabajado en su pueblo, Los Yébenes, en tareas administrativas en el Club de Fútbol local, pero ahora ya está retirado del mundo laboral y asiste a su asociación DOWN TOLEDO para participar en numerosos talleres de todo tipo.

Su deseo para 2026 es muy claro: seguir teniendo salud, encontrar una pareja y estar rodeado de cariño. “Eso me encanta, aunque soy muy autónomo”, afirma con una sonrisa. “No necesito apoyos en la vida normal”.

Como Conceso, muchas personas adultas con síndrome de Down quieren seguir viviendo sus vidas y sueños con plenitud. Por eso, desde DOWN ESPAÑA creemos que para garantizar una vida digna y feliz a lo largo de todas las etapas vitales es necesario:

• Asegurar el acceso a una buena salud física y emocional, con servicios adecuados, chequeos regulares y atención especializada.
• Facilitar actividades y programas que fomenten el aprendizaje continuo, la autonomía y el bienestar.
• Promover su participación plena en la comunidad, fortaleciendo redes sociales que eviten el aislamiento.
• Apoyar sus proyectos personales y relaciones afectivas, permitiendo que mantengan un rol adulto, activo y con sentido.

Desde nuestro grupo de trabajo sobre envejecimiento, subrayamos la importancia de aumentar la conciencia social sobre esta etapa de la vida y promover políticas inclusivas, ajustadas a cada momento vital.

¿Nos ayudas a que el deseo de Conceso pueda hacerse realidad?
 Conviértete en Rey Mago y colabora en nuestra campaña de Navidad: https://colabora.sindromedown.org/reyesmagos

‘Cuido mi futuro’, nueva guía sobre envejecimiento para personas con síndrome de Down

Con el objetivo de ayudar a las personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual a entender asuntos relacionados con la vida adulta o qué sucede cuándo envejecen, desde nuestro grupo de trabajo Red Nacional de Vida Adulta y Envejecimiento (RNVAE), hemos diseñado la guía ‘Cuido mi futuro‘.

Se trata de una publicación didáctica que nace fruto del trabajo desarrollado en los talleres de la Escuela de Vida Adulta, que tuvieron lugar durante el pasado año en algunas de nuestras entidades federadas.

La iniciativa nació como propuesta de las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales que ejercen el papel de representantes de la RNVAE. Posteriormente, se abrió a la participación de jóvenes y adultos de distintas asociaciones de DOWN ESPAÑA y llegaron a sumarse 150 participantes.

Los contenidos de estos talleres sobre vida adulta y envejecimiento fueron impartidos por profesionales especialistas en cada materia, lo que permitió ofrecer un enfoque riguroso y práctico sobre asuntos como la salud general, la salud mental, las emociones, proyectos de vida o asuntos legales que atañen a las personas de nuestro colectivo.

Como resultado, presentamos la guía ‘Cuido mi futuro’, un recurso didáctico que servirá a las entidades para trabajar en talleres de vida adulta durante el nuevo curso.

El material ha sido desarrollado por Nagore Nieto, coordinadora de la RNVAE, y por Fernanda Albamonte, técnica de Programas de Salud de DOWN ESPAÑA, quienes además de tener como referencia los contenidos de los talleres, han revisado la accesibilidad, claridad y utilidad del mismo con los adultos representantes de la RNVAE.

Este proyecto ha contado con el apoyo del Ministerio de Asuntos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y está disponible haciendo click aquí.

María Carmona: “Las personas con síndrome de Down han sido excluidas de los ensayos clínicos de tratamientos para el Alzheimer”

La enfermedad de Alzheimer afecta a más del 85% de las personas con síndrome de Down a partir de los 65 años. Por ello, desde DOWN ESPAÑA, en el marco del Día Mundial del Alzheimer, que se celebra este domingo 21 de septiembre, insistimos en la necesidad de proporcionar a las personas del colectivo estrategias y hábitos saludables para retrasar, en la medida de lo posible, la aparición de los primeros síntomas y recordamos la importancia de la investigación, pues solo gracias a ella será posible prevenirla, tratarla y mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus familias.

Entrevistamos a María Carmona-Iragui, neuróloga del Centro Médico Barcelona Down de la Fundació Catalana Síndrome de Down e investigadora de la Unidad de Memoria del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, para saber más sobre las investigaciones que se están llevando a cabo en relación al Alzheimer y al síndrome de Down a nivel internacional y en el equipo de la experta.


– ¿Cuáles han sido los últimos hallazgos relevantes sobre la relación entre el síndrome de Down y el Alzheimer?

Hoy sabemos con certeza que prácticamente todas las personas con síndrome de Down desarrollarán la enfermedad de Alzheimer (EA) si viven lo suficiente. La causa está en el cromosoma 21 extra, que incluye, entre otros, el gen APP (gen de la proteína precursora del amiloide), clave en la producción de la proteína beta-amiloide. Por este motivo, el síndrome de Down se considera una forma genéticamente determinada de EA.

En los últimos años, hemos podido afinar el “reloj biológico” de la EA en el síndrome de Down: las personas del colectivo comienzan a acumular proteína amiloide desde edades tempranas de la vida y, con los años, se van desarrollando los procesos de la EA, hasta que, a los 40 años, las características microscópicas de la EA ya están presentes en el cerebro de prácticamente todas las personas con síndrome de Down.

Los síntomas de la enfermedad, sin embargo, suelen ser más tardíos, apareciendo, de media, sobre los 50-55.

El desarrollo de biomarcadores, tanto bioquímicos como de neuroimagen, ha permitido caracterizar el largo proceso de la EA y ahora somos capaces de detectarla de una manera menos invasiva y más precoz.

– ¿Qué se está investigando actualmente a nivel nacional o internacional? y, ¿en vuestro equipo?

Afortunadamente, en los últimos años, el interés y la inversión en investigación en este campo ha despertado y ha permitido el desarrollo de grandes cohortes o consorcios internacionales que siguen a personas con síndrome de Down, como el DABNI, TRC-DS, ABC-DS o el Horizon, que permiten estudiar más a fondo la EA en el síndrome de Down y armonizar protocolos para trabajar de manera homogénea.

En nuestro equipo seguimos impulsando la cohorte DABNI (por sus siglas en inglés, de Down Alzheimer Barcelona Neuroimaging Initiative), una cohorte poblacional, basada en un plan de salud, que incluye más de 1100 adultos con síndrome de Down.

En este contexto, seguimos estudiando la EA a través de la caracterización clínica y cognitiva de los adultos con síndrome de Down y del desarrollo de diversos biomarcadores (bioquímicos, de neuroimagen y neurofisiológicos), solos o en combinación, con el fin de conocer mejor los distintos procesos que ocurren de la EA y poder identificar dianas terapéuticas.

También estamos colaborando de forma activa en el diseño y reclutamiento de participantes en ensayos clínicos con tratamientos modificadores de la EA y estamos poniendo en marcha un ensayo clínico independiente multicéntrico nacional.

– ¿Existen pautas o recomendaciones médicas que puedan retrasar la aparición de los primeros síntomas del Alzheimer en personas con síndrome de Down?

Actualmente, no hay una medicina que evite o cure la enfermedad, pero sí sabemos que tratar bien algunos factores, que también ocurren con frecuencia, es fundamental.

La apnea del sueño, los problemas de tiroides, la epilepsia, las limitaciones visuales o auditivas o la depresión, si no se abordan, pueden no solo confundirse con la EA, sino que podrían acelerar el deterioro cognitivo. Por eso, recomendamos no esperar a que aparezcan los problemas cognitivos y realizar evaluaciones especializadas anuales a partir de los 35 años con cribados cognitivos adaptados. Además, un estilo de vida saludable, incluyendo actividad física, dieta equilibrada, interacción social y estimulación cognitiva, puede ser beneficioso y siempre se recomienda.

– ¿Se están probando posibles medicamentos que frenen los síntomas del Alzheimer en personas con síndrome de Down?

Sí. Los ensayos clínicos dirigidos a la EA en personas con síndrome de Down han sido limitados históricamente; sin embargo, el creciente reconocimiento del riesgo casi universal de EA en el síndrome de Down ha llevado a un mayor enfoque en la investigación clínica personalizada.

El ensayo ABATE, por ejemplo, que prueba la eficacia y seguridad de un fármaco anti-amiloide, está en fase de reclutamiento a nivel mundial.

Se trata de la vacuna ACI-24, probada anteriormente en un ensayo que incluyó a pacientes con síndrome de Down. La vacuna fue segura y bien tolerada, generó la respuesta inmunológica esperada.

Por otro lado, el estudio ALADDIN (por sus siglas en inglés, de Amyloid Lowering for Alzheimer’s in Down’s Donanemab INvestigation), específicamente diseñado para personas con síndrome de Down, estudiará la seguridad y tolerabilidad del donanemab, uno de los nuevos fármacos anti-amiloide ya aprobados en Estados Unidos para el tratamiento de pacientes con EA en la población general.

Finalmente, próximamente se pondrá en marcha el ensayo LESS-AD (por sus siglas en inglés, de LEvetiracetam to prevent Seizures in adults with Down Syndrome and Alzheimer’s Disease), un ensayo clínico multicéntrico nacional, de investigación independiente, que pretende estudiar el papel de un fármaco antiepiléptico bien conocido como preventivo de crisis epilépticas en la EA sintomática en adultos con síndrome de Down.

– ¿Para cuándo se espera la comercialización de algún medicamento de ese tipo?

Los avances recientes en el tratamiento de la EA en la población general se han centrado en terapias dirigidas a la proteína amiloide, una proteína distintiva implicada en la patología de la EA.

El Lecanemab ya está autorizado en Europa desde este año, si bien todavía no ha llegado a administrarse en España, y Donanemab ha recibido una opinión positiva de la Agencia Europea del Medicamento, por lo que se espera su aprobación inminente.

Sin embargo, a pesar de su potencial, no existe evidencia para el uso de estas terapias en personas con síndrome de Down, ya que fueron excluidas de estos estudios.

Esta exclusión es especialmente preocupante dado el mayor riesgo de anomalías en las imágenes relacionadas con el amiloide (ARIA), un efecto secundario conocido de estas terapias, que, si bien no ha quedado todavía demostrado, podría verse exacerbado en personas con síndrome de Down. Por ello, es necesario realizar estudios de eficacia y seguridad específicos en población con síndrome de Down, con la monitorización necesaria, que determinen si este mayor riesgo teórico se traduce en resultados reales de ARIA.

– ¿Por qué es importante que las familias y las propias personas con síndrome de Down se involucren en los ensayos clínicos relacionados con el Alzheimer?

En primer lugar, porque su participación va mucho más allá de ser “pacientes” en un estudio o cuidadores. Cada vez, se está extendiendo más el concepto de co-investigadores refiriéndose a que los pacientes y cuidadores tengan voz en la investigación: su experiencia, sus prioridades y su visión del día a día son fundamentales para orientar la investigación hacia lo que realmente importa.

 Ellos pueden ayudarnos a definir qué cambios cognitivos o conductuales son más relevantes, qué pruebas son más fáciles de realizar o qué barreras existen para acudir a una visita.

Por otro lado, porque sin su participación e implicación no habrá datos que nos permitan saber si los tratamientos realmente funcionan en esta población. Históricamente, las personas con discapacidad intelectual han estado excluidas de la investigación, lo que ha generado una gran injusticia: justo quienes más riesgo tienen de EA son quienes menos se han beneficiado de los avances. Incluirles es, por tanto, una cuestión de equidad y de rigor científico.

– ¿Qué beneficios concretos puede aportar esa participación tanto a nivel individual como a nivel colectivo?

A nivel individual, supone un acceso temprano a diagnósticos avanzados, un seguimiento médico estrecho y, en algunos casos, la posibilidad de beneficiarse de un tratamiento prometedor.

A nivel colectivo, la participación genera conocimiento que servirá para validar biomarcadores, adaptar herramientas cognitivas y, en última instancia, acelerar la llegada de terapias efectivas para toda la comunidad con síndrome de Down.

– ¿Qué barreras suelen encontrar las familias a la hora de participar y cómo se podrían superar?

Las familias y los cuidadores pueden dudar a la hora de animar a su familiar/ persona a cargo con síndrome de Down a participar en ensayos clínicos debido a cuestiones éticas (desarrollar un poco la idea de que es complejo y una gran responsabilidad consentir participar en un ensayo clínico en nombre de otra persona porque tiene discapacidad intelectual y deterioro cognitivo).

Asimismo, las preocupaciones sobre la seguridad, la falta de confianza en las instituciones de investigación o la percepción de que la persona podría no beneficiarse directamente de la participación podrían también jugar un papel.

La retención en estudios que requieren seguimiento es igualmente difícil, especialmente en estudios a largo plazo que requieren procedimientos invasivos, visitas frecuentes o intervenciones complejas.

La participación sostenida en las actividades derivadas de un ensayo clínico en pacientes con síndrome de Down requiere la participación activa de los cuidadores, lo que puede complicarse por las exigencias de tiempo y la fatiga emocional. Apoyar a los cuidadores mediante programas específicos, actividades de extensión comunitaria y diseños de ensayos optimizados que reduzcan la carga y garanticen la calidad de los datos es esencial para mejorar la retención y la participación.

– ¿Se ha tendido a excluir a las personas con síndrome de Down de los ensayos clínicos sobre Alzheimer?, ¿Por qué?

Sí, hasta estos estudios más recientes que ya se han comentado, las personas con síndrome de Down han sido sistemáticamente excluidas de los ensayos clínicos de tratamientos para la enfermedad de Alzheimer, incluyendo los ensayos fundamentales de Lecanemab (Clarity AD) y (Donanemab TRAILBLAZER-ALZ 2), que han mostrado recientemente su eficacia en la población en general.

Si bien el diagnóstico de síndrome de Down no se incluyó como criterio de exclusión formal, la mayoría de los ensayos excluyeron a personas con discapacidad intelectual o trastornos del neurodesarrollo preexistentes, lo que indirectamente excluyó a la población con síndrome de Down.

Además, los criterios de elegibilidad relacionados con la edad, el rendimiento cognitivo o las afecciones médicas coexistentes pueden haber limitado aún más la participación.

El ensayo del Lecanemab incluyó a participantes de 50 a 90 años, y el ensayo de Donanemab incluyó a participantes de 60 a 85 años; estos rangos de edad no se corresponden con la aparición más temprana de la EA en la población con síndrome de Down, que suele comenzar en la cuarta o quinta década de la vida.

En términos más generales, la mayoría de los ensayos de EA incluyen criterios de elegibilidad por edad que no incluyen a los adultos más jóvenes con síndrome de Down, quienes presentan el mayor riesgo.

Además, las medidas de resultado utilizadas para evaluar el cambio cognitivo y funcional no están adaptadas ni validadas para personas con discapacidad intelectual. Aunque estos factores no eran criterios de exclusión formales, hicieron que la participación fuera inviable para las personas con síndrome de Down.

– ¿Qué se está haciendo actualmente para poder contar con las personas con síndrome de Down en los estudios?

Los ensayos deben implementar criterios inclusivos para ensayos clínicos, garantizando la representación de las personas con síndrome de Down y la generalización de los hallazgos a esta población.

Además, las estrategias de reclutamiento comunitario son esenciales para asegurar una amplia participación en los ensayos clínicos. La participación de las familias, los cuidadores y las organizaciones relacionadas con el síndrome de Down en el diseño y el reclutamiento de los ensayos contribuirá a generar confianza y compromiso, lo que se traducirá en mayores tasas de retención y una mayor diversidad de participantes.

También se necesitan campañas de educación pública e iniciativas de divulgación. La colaboración entre grupos de apoyo, instituciones de investigación y compañías farmacéuticas será esencial para acelerar el desarrollo de tratamientos seguros y eficaces para la EA en el síndrome de Down.

 – ¿Qué responsabilidad tienen las farmacéuticas y los organismos reguladores en garantizar esa inclusión?

Tienen una responsabilidad enorme. Las farmacéuticas deben diseñar ensayos inclusivos, con medidas adaptadas y criterios realistas y los organismos reguladores, como la EMA o la FDA, deben exigir planes de diversidad que contemplen la discapacidad intelectual en general y a las personas con síndrome de Down, precisamente por su altísimo riesgo de sufrir los síntomas de la EA.

No se trata de un gesto de buena voluntad, sino de un requisito ético y científico para que los tratamientos realmente sean para todos.

PROLAB, un proyecto para impulsar la inclusión laboral a través de la inteligencia artificial

DOWN ESPAÑA se une al nuevo proyecto de investigación PROLAB APOYOS. Este busca prolongar la vida laboral de las personas con discapacidad intelectual mediante herramientas innovadoras basadas en IA.

PROLAB APOYOS es la evolución de PROLAB, una iniciativa que nació en 2019. Su objetivo era identificar y abordar los desafíos laborales que enfrentan las personas con discapacidad intelectual. Especialmente en lo relacionado con el envejecimiento y la jubilación.

Gracias a esta iniciativa, se han detectado dificultades cognitivas y físicas derivadas de la edad en el entorno laboral. Esto es algo que ha permitido desarrollar estrategias para adaptar sus condiciones de trabajo y garantizar una transición planificada y satisfactoria a la jubilación.

Uno de los principales logros de este proyecto ha sido la creación de un protocolo de detección del deterioro laboral. Incluye una herramienta de diagnóstico online. Esta herramienta está basada en 46 aspectos. Lo usan profesionales para evaluar la situación laboral de cada persona y para elaborar una planificación de apoyos personalizados.

PROLAB APOYOS: el siguiente paso en la inclusión laboral con IA

Con la llegada de PROLAB APOYOS, el proyecto da un paso más allá. Se busca incorporar la inteligencia artificial (IA) para desarrollar estrategias de apoyo aún más personalizadas. Esta nueva herramienta se nutrirá del conocimiento experto de nuestros profesionales. El fin es ofrecer soluciones individualizadas a las personas con síndrome de Down que trabajan en empresas ordinarias.

La ampliación del proyecto busca no solo prolongar la vida laboral de estas personas. También optimizar su bienestar y calidad de vida en la etapa de envejecimiento. PROLAB APOYOS, desarrollado por el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) de la Universidad de Salamanca con la colaboración de entidades de AESE, Plena Inclusión y Fundación Once, estará activo hasta finales de 2026,

Compromiso con la inclusión y la innovación

DOWN ESPAÑA apuesta por el trabajo en red con otras entidades del sector de la discapacidad para abordar retos clave como el envejecimiento prematuro en personas con síndrome de Down y su impacto en la vida laboral. Este proyecto, en concreto, representa un avance significativo en la adaptación del entorno laboral para personas con síndrome de Down.  

Carta a los Reyes Magos: los mayores con síndrome de Down piden un envejecimiento con salud y de calidad

Nagore Nieto, coordinadora de la Red Nacional de Vida Adulta y Envejecimiento de DOWN ESPAÑA envía a los Reyes Magos su lista de deseos para 2025.

Queridos Reyes Magos,

Todos los que formamos parte de la Red Nacional de Vida Adulta y Envejecimiento de DOWN ESPAÑA trabajamos para que las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual tengan un envejecimiento saludable y de calidad. Nos gustaría que, en este 2025, pudiéramos conseguir los recursos necesarios para que:

1. Las personas con síndrome de Down puedan disfrutar de una buena salud, en su sentido más amplio. Que tengan acceso a servicios de salud adecuados y adaptados a sus necesidades (incluyendo chequeos regulares y atención especializada). 

2. Puedan tener la oportunidad de acceder a actividades y programas que les permitan seguir aprendiendo y fomentando su autonomía. Y que se garanticen los apoyos necesarios para ello.

3. Participen en actividades y espacios donde puedan interactuar y participar plenamente en su comunidad. Para fortalecer así su red social y reducir el aislamiento (se trata de Inclusión y de Respeto).

4. Puedan continuar trabajando en sus proyectos de vida, tener relaciones. Tener actividades que les generen satisfacción y que les permitan mantener un rol adulto y activo el mayor tiempo posible.

Desde el grupo de trabajo que coordino, creemos que es fundamental que se aumente la conciencia y la sensibilización sobre el envejecimiento de las personas con síndrome de Down y se promueva una cultura de respeto y aceptación en la sociedad (que valore sus contribuciones y derechos).

Por eso, creemos que es necesario un compromiso renovado por parte de la sociedad y las instituciones para garantizar una vida digna y plena para las personas con síndrome de Down, y otras discapacidades intelectuales, a lo largo de toda su vida. También que se implementen políticas inclusivas que promuevan la autonomía, la participación activa en la comunidad y la accesibilidad ajustándose a cada etapa de la vida de la persona.

Por nuestra parte, nos comprometemos a seguir aprendiendo. A mejorar los servicios y apoyos para que, tanto las personas con síndrome de Down que se encuentran en esta etapa, como sus familias, cuenten con el apoyo necesario para afrontar los desafíos del envejecimiento.

Estamos convencidos de que, juntos, podemos construir un futuro donde cada persona sea valorada. Y que tenga la posibilidad de vivir con calidad y respeto hasta el final de sus día. Así que, cualquier apoyo en ese sentido, será bienvenido.

Un abrazo,

Nagore Nieto

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