I. Molina: «El sistema laboral aún debe evolucionar para poder garantizar la inclusión”
El acceso al empleo continúa siendo uno de los grandes retos para las personas con síndrome de Down en España. Actualmente, solo el 22% de las personas con síndrome de Down trabaja y apenas el 10% lo hace en el empleo ordinario, una realidad que evidencia la necesidad de seguir avanzando en políticas y medidas que garanticen oportunidades laborales reales.
Desde DOWN ESPAÑA defendemos que el empleo no solo es un derecho, sino una vía fundamental para la inclusión social, la autonomía y el desarrollo de un proyecto de vida independiente. Por ello, reclamamos a los partidos políticos una serie de propuestas que consideramos imprescindibles para que la inclusión laboral de las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual sea una realidad.
Entre ellas, tal y como señala Irene Molina, coordinadora de la Red Nacional de Empleo de DOWN ESPAÑA, destacan las siguientes: «fomentar que las empresas ordinarias ofrezcan oportunidades a personas con síndrome de Down, consolidar políticas de Empleo con Apoyo estables y adecuadamente financiadas, desarrollar acciones específicas de inserción laboral desde las Administraciones Públicas, implantar sistemas de accesibilidad cognitiva que faciliten el acceso y la permanencia en el empleo y promover la Formación Profesional y los itinerarios de orientación laboral adaptados a las necesidades de cada persona».
Para Molina, uno de los principales objetivos debe ser “garantizar que el acceso al mercado laboral se produzca en condiciones de igualdad y calidad y, para ello, es necesario consolidar un modelo de Empleo con Apoyo estable, suficientemente financiado y capaz de acompañar tanto a las personas como a las empresas durante todo el proceso de inclusión laboral”.
Barreras que todavía dificultan la inclusión laboral
A pesar de los avances conseguidos, las personas con síndrome de Down siguen encontrando numerosos obstáculos para acceder al mercado laboral ordinario y desarrollar una trayectoria profesional estable.
Según explica Irene Molina, “las principales barreras son el desconocimiento empresarial, las bajas expectativas, la falta de alineación entre formación y mercado laboral, la financiación inestable de los servicios de apoyo, la sobreprotección familiar y un modelo que prioriza el cumplimiento formal frente a la calidad del empleo. Estas barreras no hablan de incapacidad individual, sino de un sistema que aún debe evolucionar”, añade.
Por ello, desde DOWN ESPAÑA insistimos en la necesidad de avanzar hacia un modelo en el que las políticas públicas no se limiten a favorecer la contratación, sino que garanticen también la permanencia, la promoción profesional, la formación y unas condiciones laborales dignas.
Asimismo, consideramos fundamental que las propias personas con síndrome de Down puedan reconocer y desarrollar sus capacidades profesionales, y que cuenten con el apoyo de sus familias para avanzar hacia proyectos de vida autónomos.












































































