José Gutiérrez, nuevo presidente de EDSA: «Hay que continuar fortaleciendo la organización»

José Gutiérrez, director de Programas de DOWN ESPAÑA y, hasta ahora, vicepresidente de la European Down Syndrome Association (EDSA), es desde este sábado el nuevo presidente de esta asociación europea que reúne a entidades de 33 países para defender los derechos de las personas con síndrome de Down y sus familias.

Entrevistamos a nuestro compañero para conocer cómo afronta esta nueva responsabilidad, cuáles serán sus prioridades y cómo quiere reforzar la voz de las personas con síndrome de Down ante las instituciones europeas.

¿Cómo valoras tu nombramiento como nuevo presidente de EDSA y qué supone para ti asumir este nuevo cargo?

Lo valoro como un reconocimiento a la trayectoria de DOWN ESPAÑA dentro de EDSA. Tras muchos años participando de una forma muy activa en la Junta Directiva, las organizaciones miembro han decidido confiar en nuestra Federación para liderar EDSA en un momento de crecimiento donde habrá que dar respuestas a grandes retos.

Asumir este cargo supone una gran responsabilidad ya que implica representar a más de 50 organizaciones que actúan en nombre de decenas de miles de familias de personas con síndrome de Down en todo el continente. Al mismo tiempo es una excelente oportunidad para tratar de unir todas esas voces en una sola y para que las instituciones europeas entiendan que, a la hora de impulsar políticas y normativas que afecten a las personas con síndrome de Down y a su entorno, tienen que acercarse a EDSA y conocer la realidad que viven los verdaderos protagonistas, las diferencias que existen en cada país y, por supuesto, los objetivos y necesidades que todos ellos comparten.

¿Qué objetivos te gustaría alcanzar durante esta nueva etapa?

Me gustaría que EDSA se consolide como la gran organización europea que habla en nombre de las personas con síndrome de Down y sus familias. En Europa conviven excelentes organizaciones que aglutinan a profesionales y representantes expertos en síndrome de Down y que han generado multitud de cambios y avances en distintos ámbitos, pero la única organización que realmente puede ser la voz europea de las propias personas con síndrome de Down y su entorno es EDSA.

Y eso es porque EDSA está compuesta por asociaciones de familias. Con distintos tamaños y estructuras. Con entornos diversos y realidades heterogéneas, pero con una visión compartida sobre las barreras que frenan la inclusión social de sus hijos y los caminos que hay que recorrer para ir eliminándolas.

Esa configuración familiar y en primera persona es la verdadera fuerza de la organización y es lo que tenemos que hacer valer en Europa y en los distintos países que formamos parte de EDSA.

¿Cómo valoras la realidad actual que viven las personas con síndrome de Down en Europa y en qué ámbitos observas una mayor distancia o diferencias entre países?

Las diferencias se encuentran sobre todo a nivel normativo en función de cómo cada país aplica la Convención o de cómo regula los apoyos en determinados ámbitos. También influye mucho la trayectoria asociativa de cada país en el ámbito de la discapacidad, ya que eso marca las estructuras de representación e incidencia que se han ido creando. A pesar de esas diferencias, lo cierto es que los retos a los que se enfrentan las personas con síndrome de Down y sus familias son muy similares y las principales áreas en las que hay que trabajar son las mismas: educación inclusiva, empleo ordinario, apoyos en la vida adulta, capacidad jurídica plena, investigación etc.

¿Hasta qué punto el país en el que vive una persona con síndrome de Down condiciona sus oportunidades y cómo puede contribuir EDSA a reducir esas desigualdades?

Al igual que en España, las oportunidades de alcanzar una inclusión plena las condiciona en gran medida cómo esté organizado el sistema educativo y cómo se regula y organiza el acceso al empleo ordinario de las personas con síndrome de Down. Sin olvidar, por supuesto, otras áreas de especial importancia como la prestación de servicios de atención temprana o de asistencia personal y apoyo a la vida independiente entre otros.

La manera en la que EDSA puede contribuir a reducir brechas entre países pasa fundamentalmente por conocer la realidad de todos ellos para encontrar así demandas comunes, soluciones a replicar y éxitos a imitar.

La fuerza de EDSA está en la interlocución directa con las personas con síndrome de Down, sus familias y las organizaciones que les representan. Por eso, es muy importante crear herramientas que nos permitan ir construyendo un mapa actualizado de la realidad del colectivo en los distintos ámbitos que tienen incidencia en su inclusión social. Sólo de esta forma podremos trasladar esa realidad a las instituciones europeas.

¿Qué logros de EDSA destacarías?

En sus cuatro décadas de trayectoria, EDSA ha conseguido crear una visión y una misión compartida entre más de 30 países de todo el continente. Así mismo, ha alineado esa misión con la de otras organizaciones internacionales como Down Syndrome International y FIADOWN. Ese es el mejor punto de partida para dar el siguiente paso y crear una estrategia sólida que traslade esa visión a las instituciones.

¿Qué objetivos siguen pendientes y qué herramientas tiene EDSA para intentar alcanzarlos?

Hay que continuar fortaleciendo la organización. No sólo a nivel de incidencia institucional, sino también participando en plataformas de representación y colaborando o incluso liderando redes de trabajo y proyectos europeos.

Para lograrlo contamos con todo el trabajo desarrollado por la anterior presidenta, Dinka Vukovic, y su Junta Directiva que han construido una estructura y unos peldaños sólidos sobre los que seguir creciendo.

¿Qué compromisos concretos reclama EDSA a las instituciones europeas para que la inclusión de las personas con síndrome de Down se traduzca en medidas efectivas o financiación?

La demanda general es, como no podía ser de otra manera, que, a la hora de establecer políticas que afecten a las personas con síndrome de Down y sus familias en Europa, se consulte previamente y se haga partícipe a las organizaciones que las representan.

Pero más allá de eso, EDSA tiene la intención de crear una agenda compartida del síndrome de Down, junto con las otras grandes organizaciones que representan al colectivo a nivel internacional (Down Syndrome International y FIADOWN) para identificar demandas concretas en aquellos ámbitos que suponen los grandes desafíos que tenemos por delante en los próximos años.

¿Cómo valoras la aportación de DOWN ESPAÑA a EDSA y qué iniciativas de la Federación destacarías como especialmente útiles para otros países?

DOWN ESPAÑA ha tenido siempre un papel muy activo en EDSA poniendo la experiencia acumulada en su dilatada trayectoria al servicio de otras organizaciones más jóvenes o de menor tamaño. Algo que siempre se ha valorado a nivel europeo es la capacidad de la Federación de coordinar un movimiento nacional en el que los familiares y las propias personas con síndrome de Down son los que toman las decisiones y dirigen el rumbo de las organizaciones, acompañándose para ello de una estructura profesional de apoyo que garantiza recursos, herramientas y conocimiento experto.

B. Jordán de Urríes: “Las familias son una pieza decisiva en el camino hacia el empleo, pero no deben recorrerlo solas”

Durante estos días, hemos hablado sobre las medidas necesarias para que el empleo inclusivo sea una realidad a la que tengan acceso las personas con síndrome de Down.

La reforma de la normativa laboral vigente o la necesidad de un mayor impulso por parte de las empresas son algunas de las claves para garantizar la inclusión laboral de las personas de nuestro colectivo, pero el papel de las familias también es fundamental a la hora de apoyarlas y favorecer así su inclusión.

Así lo demuestra un estudio que hemos elaborado junto al Instituto Universitario de Integración en la Comunidad de la Universidad de Salamanca (INICO), cuyos resultados explica en una entrevista Borja Jordán de Urríes, experto en Psicología y miembro del INICO.

En palabras de Jordán de Urríes, que presentó esta investigación en nuestro 26º Encuentro Nacional de Familias, “este estudio señala cuáles son los apoyos y las barreras que pueden influir en el acceso e inclusión laboral de las personas con síndrome de Down”.

“Los principales resultados del estudio, desarrollado en 2025, están basados en una revisión de la literatura científica y en las aportaciones de personas con síndrome de Down, familiares y profesionales de apoyo y susideas clave se han recogido en la guía El papel de la familia en el acceso al empleo de las personas con síndrome de Down”, señala Jordán de Urríes en la entrevista.

Este estudio, que se enmarca en el proyecto Inclusión Laboral Down, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, ofrece recomendaciones para construir itinerarios laborales más inclusivos y personalizados y demuestra que “las familias son una pieza decisiva en el camino hacia el empleo, pero no deben recorrerlo solas”, indica el psicólogo del INICO.

“Cuando sustituimos el miedo por confianza, ofrecemos apoyos adecuados y escuchamos la voluntad de la persona con síndrome de Down, el empleo deja de ser una posibilidad lejana y se convierte en una oportunidad real de autonomía, ciudadanía y vida adulta”, destaca Jordán de Urríes.

El experto también afirma que acceder a un empleo supone “avanzar hacia una vida adulta más autónoma, establecer nuevas relaciones, seguir aprendiendo y participar activamente en la comunidad”.

En este camino, asegura Jordán de Urríes, “el apoyo emocional y práctico de las familias, sus expectativas y la confianza en las capacidades de sus hijos e hijas desempeñan un papel fundamental”.

Guía: el papel de las familias en el empleo de las personas con síndrome de Down

Descarga la guía El papel de la familia en el acceso al empleo de las personas con síndrome de Down.

Entrevista completa a Borja Jordán de Urríes

I. Molina: «El sistema laboral aún debe evolucionar para poder garantizar la inclusión”

El acceso al empleo continúa siendo uno de los grandes retos para las personas con síndrome de Down en España. Actualmente, solo el 22% de las personas con síndrome de Down trabaja y apenas el 10% lo hace en el empleo ordinario, una realidad que evidencia la necesidad de seguir avanzando en políticas y medidas que garanticen oportunidades laborales reales.

Desde DOWN ESPAÑA defendemos que el empleo no solo es un derecho, sino una vía fundamental para la inclusión social, la autonomía y el desarrollo de un proyecto de vida independiente. Por ello, reclamamos a los partidos políticos una serie de propuestas que consideramos imprescindibles para que la inclusión laboral de las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual sea una realidad.

Entre ellas, tal y como señala Irene Molina, coordinadora de la Red Nacional de Empleo de DOWN ESPAÑA, destacan las siguientes: «fomentar que las empresas ordinarias ofrezcan oportunidades a personas con síndrome de Down, consolidar políticas de Empleo con Apoyo estables y adecuadamente financiadas, desarrollar acciones específicas de inserción laboral desde las Administraciones Públicas, implantar sistemas de accesibilidad cognitiva que faciliten el acceso y la permanencia en el empleo y promover la Formación Profesional y los itinerarios de orientación laboral adaptados a las necesidades de cada persona».

Para Molina, uno de los principales objetivos debe ser “garantizar que el acceso al mercado laboral se produzca en condiciones de igualdad y calidad y, para ello, es necesario consolidar un modelo de Empleo con Apoyo estable, suficientemente financiado y capaz de acompañar tanto a las personas como a las empresas durante todo el proceso de inclusión laboral”.

Barreras que todavía dificultan la inclusión laboral

A pesar de los avances conseguidos, las personas con síndrome de Down siguen encontrando numerosos obstáculos para acceder al mercado laboral ordinario y desarrollar una trayectoria profesional estable.

Según explica Irene Molina, “las principales barreras son el desconocimiento empresarial, las bajas expectativas, la falta de alineación entre formación y mercado laboral, la financiación inestable de los servicios de apoyo, la sobreprotección familiar y un modelo que prioriza el cumplimiento formal frente a la calidad del empleo. Estas barreras no hablan de incapacidad individual, sino de un sistema que aún debe evolucionar”, añade.

Por ello, desde DOWN ESPAÑA insistimos en la necesidad de avanzar hacia un modelo en el que las políticas públicas no se limiten a favorecer la contratación, sino que garanticen también la permanencia, la promoción profesional, la formación y unas condiciones laborales dignas.

Asimismo, consideramos fundamental que las propias personas con síndrome de Down puedan reconocer y desarrollar sus capacidades profesionales, y que cuenten con el apoyo de sus familias para avanzar hacia proyectos de vida autónomos.

Agustín Matía: «El presente por construir»

Estamos metidos de lleno en Elecciones Generales y a punto de elegir un nuevo gobierno para los próximos años. Aparte del “ruido” y la tensión electoral propia de la competencia entre partidos políticos, es momento para valorar brevemente lo que viene. La ciudadanía en general (y las organizaciones cívicas) no somos solo agentes de voto: participamos en el debate público, aportamos actuaciones y nos implicamos socialmente… esa es la gran virtud que tienen las organizaciones sociales no lucrativas y no conviene desdeñar ese papel porque realmente es relevante.

¿Qué pide DOWN ESPAÑA al nuevo Gobierno?

Las actuaciones que demanda el colectivo de familias de personas con Síndrome de Down (lo que internamente llamamos la agenda política del síndrome de Down) es bastante constante. Las demandas principales siguen estando centradas en el empleo y la educación, donde años de políticas, recursos, planes y declaraciones, siguen siendo poco eficaces.

Las personas con síndrome de Down y sus familias necesitan participación plena en la sociedad (ser parte activa en igualdad); eliminación de barreras, separaciones o espacios “sólo para la discapacidad intelectual” en la gran mayoría de situaciones (sencillamente porque no son necesarias); y adaptar nuestro entorno a las necesidades que tienen por la naturaleza de su discapacidad (una atención sanitaria de conocimiento especializado, una educación en la misma aula que los demás que sea funcional y a medida de lo que necesitan, un papel laboral activo en la economía y las empresas ordinarias (sigue siendo una aberración pensar que una persona con síndrome de Down no puede trabajar o debe hacerlo en un “tallercito” para ocupar su tiempo y que pase el día)…

2027 y 2028 van a ser años muy decisivos para la discapacidad. Por delante tenemos una gran agenda pendiente de aprobación de decretos y reglamentos que regulen las leyes de Discapacidad y de Dependencia (se acaba de aprobar una gran y ambiciosa reforma), pero ahora viene lo importante: concretar la letra, establecer criterios, encontrar presupuesto para pagar todo lo que se ha aprobado, negociar repartos y concretar con las CCAA toda esta ejecución. Es decir, el próximo Gobierno va a tener que “gobernar, dirigir y gestionar” y hacerlo en colaboración con muchas de las CCAA que son quienes tendrán que aplicar gran parte de los cambios. No va a ser fácil y va a conllevar tiempo, trabajo y mucha negociación (diálogo constructivo).

En lo concreto podemos apuntar varias reivindicaciones y retos que pondrán a prueba lo que avancemos el próximo año:

La primera es que demandamos que se haga una gran reforma a la política de empleo para las personas con discapacidad. La inclusión laboral ordinaria sigue estando marginada, poco priorizada y escasamente apoyada económicamente.

Es necesaria una reforma radical del sistema de “medidas alternativas a la contratación” (se ha convertido en un fondo de dinero que no se usa para lo que planteó inicialmente y de facto, es casi un fraude de ley ahora mismo). Necesitamos una regulación que reconozca y dé estabilidad a los Servicios de Empleo con Apoyo, que reconozca y fomente el rol laboral del Preparador Laboral, y que haga que ¡OJALÁ! la mayoría de las personas con discapacidad intelectual de nuestro país estén trabajando en el entorno ordinario y no en sistemas protegidos o separados (un disparate al que ya nos hemos acostumbrado pero que no deja de ser un error).

La segunda es la necesidad de una reforma educativa (reforma no quiere decir sólo una nueva Ley) que consiga que los agentes educativos (escuelas, educadores y profesores, administraciones públicas, universidades, organizaciones sociales,…) se centren en que la escuela se adapte a la persona con limitaciones cognitivas. Conseguirlo requiere una voluntad compartida y un esfuerzo de grupo.

Hasta ahora (hablamos de más de 30 años) la integración y la inclusión educativa han evitado enfrentarse al problema: señalar y diagnosticar al “escolar problemático”, derivar a un centro aparte y simplificar el conflicto (con PISA mediante también, ya que en esa encuesta no se valora a la “educación especial”… señal clara de que se la considera más especial que educación)… Esto debe cambiar porque, realmente, estamos peor de lo que conseguimos avanzar en los años 90, y es una vergüenza a la que muchos de nuestros políticos y administradores (y desgraciadamente también muchos educadores) no quieren mirar.

La tercera es mejorar la atención sanitaria especializada (pensando en la salud de las personas con síndrome de Down). Podemos mejorar mucho el sistema incorporando nuevas unidades de atención especializada (la biología médica del SD es tan amplia y peculiar que sólo un conocimiento agrupado puede aportar mejoras, evitar sobreatención, sobrecostes médicos, y mejorar su eficacia). Además, la variable síndrome de Down-enfermedad de Alzheimer que nos afecta tan directamente, plantea algunos retos nuevos (biomarcadores, seguimiento del adulto, valoraciones de deterioro, posibles fármacos) que tenemos que aprender a responder.

Un gran logro ante el mayor reto de estos tiempos sería mejorar la atención a las personas con síndrome de Down ante las situaciones de deterioro cognitivo, especialmente en los casos de enfermedad de Alzheimer.

También demandamos una jubilación anticipada acorde a la esperanza de vida y al trabajo posible que pueden ejercer las personas con SD. Que aquellas PSD que han trabajado al menos 15-20 años completos de itinerario laboral, puedan acceder a una jubilación acorde a su esfuerzo y su potencial… es un cambio legislativo realmente fácil y esperemos que en esta legislatura se consiga.

Y habría que destacar o mencionar más (una legislación que promueva la Comunicación Clara, una legislación sobre aborto y primera noticia que no discrimine por discapacidad, el reconocimiento de Servicios de Autonomía Personal que estén realmente pensados para la discapacidad intelectual…) pero seamos breves.

Cada época y cada etapa llevan sus esperanzas y sus deseos. Los nuestros son que, al avanzar por mejorar la vida de las personas con síndrome de Down, también se mejore la del conjunto de la sociedad. No es un ideal utópico. Es la realidad de la inclusión y es posible. Confiemos en seguir dando pasos. Ya sabéis lo que implica: voluntad, visión, trabajo y compromiso.

Agustín Matía

Director gerente DOWN ESPAÑA

DOWN ESPAÑA reclama a los partidos políticos que prioricen la inclusión laboral

Ante la proximidad de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, desde DOWN ESPAÑA reclamamos a todos los partidos políticos que tengan en cuenta a las personas con síndrome de Down en sus programas y asuman compromisos concretos para garantizar sus derechos.

“La inclusión laboral y una protección social adaptada a sus necesidades deben ocupar un lugar prioritario en la agenda de la próxima legislatura. Reclamamos un mayor impulso de políticas de inserción laboral y el desarrollo de una normativa que favorezca el Empleo con Apoyo”, explica Mar Rodríguez, presidenta de DOWN ESPAÑA.

La metodología del Empleo con apoyo, señala Rodríguez, “es la más eficaz para la inclusión de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo porque proporciona acompañamiento profesional y apoyos individualizados para facilitar la incorporación al puesto de trabajo y la continuidad en el empleo”. “Necesitamos que el próximo Gobierno la promueva con medidas concretas que faciliten su aplicación en las empresas”, añade.

Asimismo, junto al impulso de la inclusión laboral, desde nuestra Federación reclamamos la reforma de la Ley General de la Seguridad Social para adelantar la edad de jubilación de las personas con síndrome de Down a los 42-45 años. Esta petición tiene en cuenta que su esperanza de vida se sitúa en torno a los 65 años, frente a los 84,01 años de la población general en España.

La inclusión también se lidera desde Recursos Humanos

Para avanzar hacia un mercado laboral inclusivo, también es fundamental fomentar el compromiso de las empresas porque, en palabras de nuestra presidenta, “la diversidad enriquece y beneficia”.

“Los equipos de trabajo que cuentan con personas con discapacidad obtienen mejores resultados, tienen más creatividad, tienen más flexibilidad, son capaces de llegar más lejos y de innovar mejor, que es lo que al final le hace falta a una empresa”, apunta Rodríguez, que plantea que la inclusión forme parte de la cultura organizacional de las empresas y no quede limitada al ámbito de la responsabilidad social corporativa.

Se trata de reconocer a las personas con discapacidad como profesionales con capacidades, responsabilidades y aspiraciones. “Las personas con discapacidad no juegan a trabajar, sino que quieren trabajar”, subraya Rodriguez.

Con el objetivo de apoyar estas reivindicaciones, desde DOWN ESPAÑA lanzamos una campaña de sensibilización con vídeos y una recogida de firmas en apoyo al empleo inclusivo para que el derecho de las personas con síndrome de Down se traduzca en medidas concretas.

DOWN ESPAÑA y CREA, unidos para mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down y Alzheimer

Ayer participamos en una jornada junto al Centro de Referencia Estatal de atención a personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias (CREA) del IMSERSO, dentro de nuestro marco de colaboración, con el objetivo de compartir conocimientos y avanzar en la mejora de la atención a las personas con síndrome de Down que desarrollan la enfermedad de Alzheimer, así como a sus familias.

Durante la jornada celebramos el seminario «Síndrome de Down y enfermedad de Alzheimer: hacia una atención integral» dirigido a profesionales de las entidades de DOWN ESPAÑA e impartido por Nagore Nieto, coordinadora de nuestra Red Nacional de Vida Adulta y Envejecimiento de DOWN ESPAÑA.

Esta actividad, organizada por el CREA, permitió profundizar en la relación entre el síndrome de Down y la enfermedad de Alzheimer, así como en la importancia de ofrecer una atención integral y adaptada a las necesidades de las personas y sus familias.

Para continuar con la formación a profesionales, Enrique Pérez, responsable del Área Técnica del CREA, impartió una sesión sobre terapias no farmacológicas, una de las líneas de trabajo del centro para mejorar la atención y la calidad de vida de las personas con demencia.

Además de las ponencias, constituimos la Comisión Técnica de seguimiento del convenio, que permitirá coordinar las actuaciones conjuntas y dar seguimiento a las líneas de colaboración entre ambas instituciones.

En la comisión participaron Isabel Campo y Enrique Pérez, directora gerente y responsable del Área Técnica del CREA-IMSERSO respectivamente, y Agustín Matía y Fernanda Albamonte, director gerente y técnica de Proyectos de Salud e Investigación de DOWN ESPAÑA.

Antes de finalizar la jornada,los profesionales participantes realizaron una visita a las instalaciones del centro para conocer sus recursos, metodologías de intervención y experiencias de atención a personas con Alzheimer y otras demencias.

“Con estas sesiones, hemos dado uno de los primeros pasos de este Protocolo de colaboración entre el CREA y DOWN ESPAÑA con el que realizaremos actuaciones concretas que combinen la coordinación institucional y la formación de profesionales para avanzar en el desarrollo de estudios, investigaciones e iniciativas para mejorar la detección, el acompañamiento y la atención de las personas con síndrome de Down con enfermedad de Alzheimer”, ha comentado Agustín Matía.

Cómo apoyar la autonomía sin caer en la protección y cuidar sin olvidar de cuidarnos

Durante la segunda jornada de nuestro Encuentro Nacional, las familias han podido asistir a tres talleres desarrollados por la asociación murciana Acción Familiar, dedicados a reflexionar sobre el papel de la familia en el desarrollo personal y emocional de sus hijos e hijas, el acompañamiento ante las dificultades y el cuidado de quienes cuidan.

Vencer los miedos en familias

El primer taller, liderado por el psicoterapeuta y coach sistémico, Gabriel González, ha favorecido la reflexión mediante preguntas, trabajo en pequeños grupos y vídeos, con el objetivo de abordar la gestión emocional de situaciones complejas y la diferencia entre aceptar una realidad y resignarse ante ella.

González también ha explicado algunas estrategias para aprender a afrontar miedos y dudas comunes y ha destacadola importancia de no afrontar las dificultades en soledad, apoyarse en otras personas y reconocer que pedir ayuda profesional es una muestra de capacidad y valentía.

Por último, el experto ha invitado a las familias a poner el foco en las fortalezas, tanto de cada persona como de la familia como unidad. “Es muy importante tener una mirada apreciativa de nosotros mismos y nuestras relaciones, así como unavisión distinta de cada circunstancia”, ha indicado González antes de finalizar la sesión.

El valor de estar presentes

La segunda sesión, también a cargo de González, se ha centrado, bajo el título “El valor de estar presentes”, en la importancia de la implicación familiar en el desarrollo emocional y personal de los hijos e hijas.

Durante la charla, el ponente ha invitado a las familias a meditar sobre cómo acompañar y estar disponibles ante las dificultades sin caer en la sobreprotección, para favorecer la autonomía y la responsabilidad de sus hijos e hijas.

A través de dinámicas como el dibujo de la familia, los asistentes han trabajado sobre sus propios recursos y capacidades para apoyar a sus hijos, hijas, hermanos y hermanas en las distintas etapas de la vida.

La reflexión final ha estado focalizada en la idea de que “ofrecer oportunidades es ayudar a avanzar hacia una mayor independencia”.

Cuidar sin olvidarme de mí

Dentro de este ciclo de talleres dinámicos para familias ha tenido lugar un tercer espacio dedicado al bienestar de las personas cuidadoras con Eva Valera, profesional del ámbito de la integración social y la animación sociocultural.

“Acompañar a una persona no significa hacer las cosas por ella, sino estar a su lado, escuchar, descubrir sus capacidades y ayudarle a encontrar sus propios recursos”, ha señalado la experta.

A través de propuestas de expresión artística, como «Mi paisaje interior» y «Mi mochila», las familias han identificado sus emociones, necesidades y cargas cotidianas, y han reflexionado sobre cuáles podían compartir o dejar de asumir en solitario.

La sesión también ha abordado la distancia entre las imágenes que se muestran en las redes sociales y las dificultades que muchas veces quedan fuera de ellas.

Reconocer las propias redes de apoyo, permitirse parar y plantear pequeños compromisos de autocuidado han sido otras de las propuestas trabajadas, desde una idea fundamental que ha señalado Valera: “Cuidar a los demás no debería significar olvidarse de uno mismo. Para poder acompañar, también necesitamos aprender a cuidarnos”.

N. Nieto: «Debemos abordar la etapa madura de las personas con síndrome de Down desde una perspectiva optimista”

Gracias a los avances médicos, la esperanza de vida de las personas con síndrome de Down ha aumentado considerablemente en los últimos años, situándose actualmente en los 65 años de edad aproximadamente.

Esta nueva realidad supone un reto para las familias de las personas de nuestro colectivo y para los profesionales que les acompañan a lo largo de su vida.

Por esta razón, en este 26º Encuentro Nacional de Familias de DOWN ESPAÑA, también hemos querido dedicar un espacio a la etapa de vida adulta. Por eso, hemos celebrado una sesión de reflexión de la mano de la psicóloga y coordinadora de nuestra red de Vida Adulta y Envejecimiento, Nagore Nieto, con el objetivo de conocer de primera mano las experiencias, preocupaciones y propuestas de las familias ante esta etapa de la vida.

La sesión ha contado con la participación del Dr. Fernando Moldenhauer, nuestro Premio Trébol a la Solidaridad 2026 por su trayectoria profesional y compromiso con la salud de las personas con síndrome de Down, quien ha acompañado la actividad aportando su mirada reflexiva sobre la etapa adulta. 

En 2025, iniciamos este trabajo con los profesionales de la Red Nacional de Vida Adulta y Envejecimiento y, durante este año, hemos trabajado este asunto con las propias personas con síndrome de Down. Esta sesión ha permitido sumar ahora la tercera perspectiva: la de las familias.

A través del diálogo y la reflexión conjunta, los participantes de esta sesión han compartido cómo viven esta etapa, qué cambios y necesidades identifican, cuáles son sus principales preocupaciones y qué apoyos consideran necesarios para acompañar a las personas con síndrome de Down a lo largo de su vida adulta y durante el proceso de envejecimiento.

Las familias han podido identificar coincidencias y también reconocer aspectos en los que existen diferentes necesidades o perspectivas. El objetivo, ha señalado Nieto, es “seguir construyendo propuestas que respondan a la realidad de las personas con síndrome de Down y abordar la etapa adulta madura de las personas con síndrome de Down desde una perspectiva más  optimista y llena de oportunidades”.

“Históricamente, la atención a la cuestión biológica y el envejecimiento prematuro han ensombrecido esta fase del ciclo vital. Esto genera el riesgo de invisibilizar una etapa de verdadera plenitud, en la que se deberían recoger los frutos de tantos años de esfuerzo previo dedicados a la conquista de la autonomía, el empleo y el ejercicio del rol adulto. Es fundamental desplazar el foco hacia cómo intervenir, apoyar y empoderar en la madurez porque sólo desde un acompañamiento centrado en  mantener la funcionalidad, podremos asegurar que alcancen vidas plenas y dignas hasta el final. Una meta que, sin duda, requiere del compromiso conjunto de profesionales, familias y la sociedad en general”, ha afirmado la psicóloga.

Por su parta, el doctor Moldenhauer ha aclarado que “no podemos decir que una persona con síndrome de Down de 40 años sea anciana”. “Son personas con una madurez diferente por el aspecto social en que se desenvuelven, su entorno envejece con las consecuencias asociadas, y por algunos matices biológicos”, ha añadido el especialista.

Desde DOWN ESPAÑA hemos diseñado diferentes formaciones y herramientas destinadas a avanzar hacia una mirada compartida sobre la vida adulta y el envejecimiento de las personas con síndrome de Down, disponibles aquí:

-Protocolo de Envejecimiento DOWN ESPAÑA: https://www.sindromedown.org/descargar/protocolo-de-evaluacion-y-seguimiento-en-la-vida-adulta-y-envejecimiento/

– Vida adulta y envejecimiento de las personas con síndrome de Down. El papel de las familias: https://www.sindromedown.org/descargar/vida-adulta-y-envejecimiento-familias/

M. Bolarín: «No hacer testamento es un error demasiado común. Planificar a tiempo es la mejor forma de cuidar»

En esta primera jornada de nuestro Encuentro Nacional de Familias, la abogada María Bolarín ha impartido la charla “Testamento, herencia y discapacidad: aciertos y errores”, en la que ha explicado a las familias asistentes las principales herramientas legales para proteger el futuro personal y patrimonial de sus hijos con síndrome de Down y ha repasado algunos de los errores más frecuentes a la hora de organizar una herencia.

¿Qué pasará con mi hijo cuando yo ya no esté?

Según ha indicado la experta, esta es una de las preocupaciones que más se repiten entre las familias de personas con discapacidad intelectual. Una pregunta compleja, pero para la que “existen instrumentos jurídicos que permiten anticiparse y planificar el futuro con mayor seguridad”, ha apuntado.

Bolarín ha ofrecido a las familias una sesión práctica y accesible sobre las diferentes posibilidades que ofrece el Derecho para organizar el futuro patrimonial y personal de un hijo con discapacidad cuando sus padres ya no estén.

La experta ha recordado que la reforma legal de 2021 supuso un cambio fundamental en la manera de entender la discapacidad desde el punto de vista jurídico. La antigua incapacitación fue sustituida por un sistema de medidas de apoyo basado en el respeto a la voluntad, los deseos y las preferencias de la propia persona.

En palabras de Bolarín, este nuevo enfoque obliga también a las familias a reflexionar sobre cómo quieren organizar el futuro y qué mecanismos pueden utilizar para proteger a su familiar sin sustituir innecesariamente su capacidad para tomar decisiones.

El testamento, una herramienta fundamental

Uno de los principales mensajes de la sesión ha sido la importancia de realizar testamento y no dejar estas decisiones para más adelante. Aunque exista una buena relación entre los hermanos y una voluntad compartida de cuidar a la persona con discapacidad, es importante que las decisiones relevantes queden adecuadamente previstas y formalizadas jurídicamente.

“Hay distintas posibilidades que pueden utilizarse para favorecer y proteger a un hijo con discapacidad dentro del marco legal, entre ellas la mejora, determinadas previsiones testamentarias, el derecho de habitación sobre la vivienda familiar o la utilización del patrimonio protegido”, ha afirmado Bolarín.

Errores que pueden generar problemas en el futuro

Sobre los errores más habituales que encuentran los profesionales cuando asesoran a familias, Bolarín ha destacado: no otorgar testamento, dejar la vivienda familiar entre varios hermanos sin establecer ninguna previsión sobre su uso o confiar únicamente en acuerdos familiares verbales.

Antes de pasar al turno de las preguntas, Bolarín ha insistido en que la planificación sucesoria no consiste únicamente en decidir cómo repartir unos bienes. También permite pensar con antelación en cuestiones tan importantes como dónde vivirá la persona, qué apoyos podrá necesitar y qué instrumentos jurídicos contribuirán a garantizar que sus preferencias sean respetadas. “Planificar a tiempo es la mejor forma de cuidar”, ha concluido la experta.

A. Rodríguez: «El talento o las capacidades no son suficientes. Hace falta que alguien confíe»

Tener ideas propias, compartirlas y encontrar un espacio para exponerlas o debatir sobre ellas es una oportunidad a la que muchos jóvenes con discapacidad intelectual no tienen acceso.

Con el objetivo de generar esa oportunidad y de impulsar la autonomía y la participación de los jóvenes nació la Liga Española de Debate Universitario (LEDU), que promueve la oratoria y el debate como herramienta de desarrollo personal y académico.

En esta primera jornada de nuestro Encuentro Nacional de Familias, Alfonso Rodríguez, CEO y cofundador de la LEDU, ha impartido el taller «Solo hace falta que alguien abra la puerta», dirigido a las familias de jóvenes con síndrome de Down.

Durante la sesión, el experto ha puesto el foco en la importancia de contar con oportunidades y con personas que confíen en las capacidades de los demás. «A veces, el talento, las capacidades o las ganas de avanzar no son suficientes. Hace falta algo más: que alguien confíe y abra una puerta», ha explicado.

Además, a través de las experiencias de jóvenes con discapacidad intelectual que han participado en los debates impulsados por la LEDU, Rodríguez ha explicado en qué consiste la LEDU, su iniciativa ‘Yo tengo opinión’ y cómo el debate puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje.

“No es una competición. Los equipos se preparan con sus formadores y trabajan para organizar sus ideas, construir argumentos, hablar en público y escuchar otros puntos de vista”, ha afirmado.

Rodríguez también ha comentado la trayectoria de la liga, que en su nueva edición está coorganizada por DOWN ESPAÑA, con ejemplos de ese talento: Laura Hidalgo, de Down Granada, recibió el premio a la mejor oradora en 2023, y Francisco Diz Bañuelos, de Down Ourense, fue reconocido como mejor orador en 2024.

El debate como oportunidad para los jóvenes con síndrome de Down

Por otro lado, Rodríguez ha liderado una sesión con jóvenes con síndrome de Down para explicarles la importancia de tener ideas, expresarlas y defenderlas.

En una charla muy dinámica, el experto ha animado a los chicos y chicas asistentes a expresar sus opiniones, compartir sus inquietudes y descubrir lo que pueden aportar a la sociedad.

Para finalizar su intervención, Rodríguez ha animado a los jóvenes a participar en esta nueva etapa de la LEDU, cuyo propósito es “seguir abriendo puertas y llevar esta oportunidad cada vez a más jóvenes y familias de toda España”.

Mas información sobre la Liga de Debates en ledu.es

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