Pep Ruf: «Las personas con síndrome de Down deben tener un proyecto de vida propio»

En el marco del Día Europeo para la Vida Independiente, celebramos junto a la asociación argentina ASDRA una jornada online para charlar sobre el derecho de las personas con discapacidad a vivir de manera independiente, con apoyo personalizado.  

Para ello, contamos con nuestro asesor y coordinador de la Red de Vida Independiente, Pep Ruf, y con Mireia y Marco, dos adultos con síndrome de Down, que compartieron sus experiencias de vida autónoma.

“Las personas con síndrome de Down deben poder tener un proyecto de vida propio y una independencia que les permita constituirse como ciudadanos de pleno de derecho con los mismos derechos, obligaciones y oportunidad, aunque con necesidad de algunos apoyos”, Pep Ruf.

El webinario comenzó con la intervención del experto, que explicó cómo funciona la Red de Vida Independiente de DOWN ESPAÑA y cuál es la definición de ‘vida independiente’ que toman como referencia para trabajar en el impulso de la autonomía de las personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual: “todas aquellas iniciativas que tienen el propósito de favorecer el ejercicio de proyecto de vida”.

“Se trata de un itinerario que recorre cada persona, que, en el caso de las personas con síndrome de Down, al principio va muy acompañado de familia y amigos y que, con el tiempo, se va diversificando según el tipo de apoyos que requiera”, añadió Ruf.

En ese sentido, Ruf señaló que hay dos tipos de apoyos: los naturales -familiares y amistades- y personales: los que pueden ofrecer los profesionales. “Ambos son necesarios para impulsar la autonomía de las personas con discapacidad intelectual, pero también hacen falta recursos que van a depender de muchos factores. Por ejemplo, del territorio donde viva la persona. No es lo mismo vivir en un pequeño pueblo que en una gran ciudad”, apuntó.

El experto indicó cuáles son los recursos básicos, así como los obstáculos y retos que pueden encontrar las personas con discapacidad intelectual a la hora de independizarse.

Antes de pasar a las preguntas dirigidas a Mireia y Marco sobre su experiencia vital, Ruf envió un mensaje a las familias: “basarse en la confianza es la única manera de fomentar la autonomía de cualquier persona. Lo contrario quita oportunidades y riqueza a la vida”.

Después de la exposición de nuestro asesor, Mireia, una catalana de 42 años, y Marco, bonaerense de 38, conversaron con Ruf para comentar cómo han vivido el proceso de emancipación y lo que valoran su situación actual viviendo solos.

Para Mireia, que pasó de vivir con sus padres en su pueblo, Valls, a independizarse en Barcelona, lo mejor de vivir sola es poder decidir las cosas por sí misma. “Al principio tuve miedos de hacer todo yo y me preocupaba mucho la cocina”, comentó.

Ahora, después de cinco años viviendo sola en un piso, precisamente lo que más aprecia es lo que más miedo le daba: valerse por sí misma.

La emancipación de Mireia, que trabaja como auxiliar administrativa en el Parlamento de Cataluña, ha sido posible gracias a la confianza y al apoyo de su familia y al de la Fundació Catalana de Síndrome de Down.

“Le diría a las personas con síndrome de Down que no tengan miedo a dar el paso de vivir solos”, concluyó Mireia.

Por su parte, Marco Chirino, actor y deportista, explicó que pasar los fines de semana solo en casa de sus padres le dio la idea de independizarse definitivamente.

“Vivo en un apartamento en Buenos Aires desde 2018. La idea fue mía. Quería probar y hacer mi vida. Tenía ganas de vivir solo”, comentó.

Para el joven lo mejor de su independencia es “soltarse” y tomar sus propias decisiones cada día.  Por eso, también lanzó un mensaje motivador a las personas con síndrome de Down: “no tengan miedo y anímense a vivir solos. Hay que sacar el miedo de dentro para ser más independiente”.

Para finalizar este coloquio, tanto Mireia como Marco se dirigieron a las familias para animarlas a confiar en sus hijos e hijas con síndrome de Down y ayudarles a vivir de manera independiente.

Para saber más sobre la figura del asistente personas y los apoyos que puede prestar a las personas con síndrome de Down, recomendamos esta quía: https://www.sindromedown.org/storage/2023/12/asistente.pdf

Agustín Matía: «El balance de estos 20 años de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad es agridulce”

El pasado 3 de mayo se conmemoró el 20.º aniversario de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, un instrumento internacional destinado a proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad, que España ratificó en 2008.

La Convención aborda de manera integral todos los derechos del colectivo de las personas con discapacidad, desde el derecho a una educación inclusiva hasta el acceso a un empleo digno, la participación social, la vida independiente o la igualdad ante la ley. Se trata, por tanto, de un marco de referencia clave para avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva.

A pesar de que se han cumplido 20 años de la vigencia de esta herramienta transformadora, en palabras del director de DOWN ESPAÑA, Agustín Matía, “el balance de estos 20 años de aplicación de la Convención es agridulce”.

Sigue siendo un texto sin aplicar de forma firme y coherente en todas nuestras políticas (claramente y, sobre todo, de forma muy deficiente todavía en el ámbito de la educación inclusiva y del empleo inclusivo). Pese a que fue un texto aprobado de forma unánime por nuestro país, su aplicación efectiva sigue sin ser asumida con valentía por nuestros representantes políticos y administradores públicos, y nuestras políticas todavía adolecen de una fuerte carga de enfoque asistencial, y no de respeto al marco de derechos de las personas con discapacidad, y al fomento de su libertad y autonomía”, señala Matía.

“Aunque —continúa— en los últimos años hemos avanzado en el espacio de la capacidad jurídica (art. 12 de la Convención), apenas hemos avanzado en el impulso de la educación inclusiva (art. 24) o en políticas de empleo, donde parece que prima el asistencialismo y la respuesta segregada”.

En esta línea, el Comité de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ha llamado en diversas ocasiones la atención a España por sus déficits en la aplicación efectiva de la Convención, especialmente en ámbitos clave como la educación inclusiva y el acceso al empleo en igualdad de condiciones. Estas observaciones ponen de manifiesto la necesidad de acelerar las reformas y garantizar que los derechos reconocidos se traduzcan en realidades concretas para las personas con discapacidad.

Otro de los puntos en los que nuestro país no cumple con los requerimientos de la Convención es el mantenimiento de una legislación discriminatoria por discapacidad en la regulación del aborto, señala Matía, quien destaca que “todavía la filosofía y fines de la Convención siguen estando muy por encima de nuestros hechos y pasos adelante”.

En resumen, de acuerdo con la visión de nuestros compañeros del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), el 20.º aniversario de la Convención nos recuerda que aún hay mucho trabajo por hacer y que el cumplimiento de la misma sigue siendo “desigual e inacabado”.

Esto se cerrará en 0 segundos