Agustín Matía: «El presente por construir»

Estamos metidos de lleno en Elecciones Generales y a punto de elegir un nuevo gobierno para los próximos años. Aparte del “ruido” y la tensión electoral propia de la competencia entre partidos políticos, es momento para valorar brevemente lo que viene. La ciudadanía en general (y las organizaciones cívicas) no somos solo agentes de voto: participamos en el debate público, aportamos actuaciones y nos implicamos socialmente… esa es la gran virtud que tienen las organizaciones sociales no lucrativas y no conviene desdeñar ese papel porque realmente es relevante.

¿Qué pide DOWN ESPAÑA al nuevo Gobierno?

Las actuaciones que demanda el colectivo de familias de personas con Síndrome de Down (lo que internamente llamamos la agenda política del síndrome de Down) es bastante constante. Las demandas principales siguen estando centradas en el empleo y la educación, donde años de políticas, recursos, planes y declaraciones, siguen siendo poco eficaces.

Las personas con síndrome de Down y sus familias necesitan participación plena en la sociedad (ser parte activa en igualdad); eliminación de barreras, separaciones o espacios “sólo para la discapacidad intelectual” en la gran mayoría de situaciones (sencillamente porque no son necesarias); y adaptar nuestro entorno a las necesidades que tienen por la naturaleza de su discapacidad (una atención sanitaria de conocimiento especializado, una educación en la misma aula que los demás que sea funcional y a medida de lo que necesitan, un papel laboral activo en la economía y las empresas ordinarias (sigue siendo una aberración pensar que una persona con síndrome de Down no puede trabajar o debe hacerlo en un “tallercito” para ocupar su tiempo y que pase el día)…

2027 y 2028 van a ser años muy decisivos para la discapacidad. Por delante tenemos una gran agenda pendiente de aprobación de decretos y reglamentos que regulen las leyes de Discapacidad y de Dependencia (se acaba de aprobar una gran y ambiciosa reforma), pero ahora viene lo importante: concretar la letra, establecer criterios, encontrar presupuesto para pagar todo lo que se ha aprobado, negociar repartos y concretar con las CCAA toda esta ejecución. Es decir, el próximo Gobierno va a tener que “gobernar, dirigir y gestionar” y hacerlo en colaboración con muchas de las CCAA que son quienes tendrán que aplicar gran parte de los cambios. No va a ser fácil y va a conllevar tiempo, trabajo y mucha negociación (diálogo constructivo).

En lo concreto podemos apuntar varias reivindicaciones y retos que pondrán a prueba lo que avancemos el próximo año:

La primera es que demandamos que se haga una gran reforma a la política de empleo para las personas con discapacidad. La inclusión laboral ordinaria sigue estando marginada, poco priorizada y escasamente apoyada económicamente.

Es necesaria una reforma radical del sistema de “medidas alternativas a la contratación” (se ha convertido en un fondo de dinero que no se usa para lo que planteó inicialmente y de facto, es casi un fraude de ley ahora mismo). Necesitamos una regulación que reconozca y dé estabilidad a los Servicios de Empleo con Apoyo, que reconozca y fomente el rol laboral del Preparador Laboral, y que haga que ¡OJALÁ! la mayoría de las personas con discapacidad intelectual de nuestro país estén trabajando en el entorno ordinario y no en sistemas protegidos o separados (un disparate al que ya nos hemos acostumbrado pero que no deja de ser un error).

La segunda es la necesidad de una reforma educativa (reforma no quiere decir sólo una nueva Ley) que consiga que los agentes educativos (escuelas, educadores y profesores, administraciones públicas, universidades, organizaciones sociales,…) se centren en que la escuela se adapte a la persona con limitaciones cognitivas. Conseguirlo requiere una voluntad compartida y un esfuerzo de grupo.

Hasta ahora (hablamos de más de 30 años) la integración y la inclusión educativa han evitado enfrentarse al problema: señalar y diagnosticar al “escolar problemático”, derivar a un centro aparte y simplificar el conflicto (con PISA mediante también, ya que en esa encuesta no se valora a la “educación especial”… señal clara de que se la considera más especial que educación)… Esto debe cambiar porque, realmente, estamos peor de lo que conseguimos avanzar en los años 90, y es una vergüenza a la que muchos de nuestros políticos y administradores (y desgraciadamente también muchos educadores) no quieren mirar.

La tercera es mejorar la atención sanitaria especializada (pensando en la salud de las personas con síndrome de Down). Podemos mejorar mucho el sistema incorporando nuevas unidades de atención especializada (la biología médica del SD es tan amplia y peculiar que sólo un conocimiento agrupado puede aportar mejoras, evitar sobreatención, sobrecostes médicos, y mejorar su eficacia). Además, la variable síndrome de Down-enfermedad de Alzheimer que nos afecta tan directamente, plantea algunos retos nuevos (biomarcadores, seguimiento del adulto, valoraciones de deterioro, posibles fármacos) que tenemos que aprender a responder.

Un gran logro ante el mayor reto de estos tiempos sería mejorar la atención a las personas con síndrome de Down ante las situaciones de deterioro cognitivo, especialmente en los casos de enfermedad de Alzheimer.

También demandamos una jubilación anticipada acorde a la esperanza de vida y al trabajo posible que pueden ejercer las personas con SD. Que aquellas PSD que han trabajado al menos 15-20 años completos de itinerario laboral, puedan acceder a una jubilación acorde a su esfuerzo y su potencial… es un cambio legislativo realmente fácil y esperemos que en esta legislatura se consiga.

Y habría que destacar o mencionar más (una legislación que promueva la Comunicación Clara, una legislación sobre aborto y primera noticia que no discrimine por discapacidad, el reconocimiento de Servicios de Autonomía Personal que estén realmente pensados para la discapacidad intelectual…) pero seamos breves.

Cada época y cada etapa llevan sus esperanzas y sus deseos. Los nuestros son que, al avanzar por mejorar la vida de las personas con síndrome de Down, también se mejore la del conjunto de la sociedad. No es un ideal utópico. Es la realidad de la inclusión y es posible. Confiemos en seguir dando pasos. Ya sabéis lo que implica: voluntad, visión, trabajo y compromiso.

Agustín Matía

Director gerente DOWN ESPAÑA

B. Jordán de Urríes: “Las familias son una pieza decisiva en el camino hacia el empleo, pero no deben recorrerlo solas”

La segunda jornada de nuestro 26º Encuentro Nacional de Familias ha dedicado un espacio a reflexionar sobre el papel de las familias en la inclusión laboral de las personas con síndrome de Down.

Borja Jordán de Urríes, experto en Psicología del Instituto Universitario de Integración en la Comunidad de la Universidad de Salamanca (INICO), ha explicado a los asistentes cuáles son los apoyos y las barreras que pueden influir en el acceso e inclusión laboral de las personas con síndrome de Down.

Durante su intervención, ha presentado los principales resultados de una investigación desarrollada en 2025 en colaboración con el INICO, basada en una revisión de la literatura científica y en las aportaciones de personas con síndrome de Down, familiares y profesionales de apoyo.

Las ideas clave del estudio se han recogido en la guía El papel de la familia en el acceso al empleo de las personas con síndrome de Down, impulsada por DOWN ESPAÑA, que ha servido como referencia durante la sesión. El estudio se enmarca en el proyecto Inclusión Laboral Down, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, y ofrece recomendaciones para construir itinerarios laborales más inclusivos y personalizados.

«Las familias son una pieza decisiva en el camino hacia el empleo, pero no deben recorrerlo solas. Cuando sustituimos el miedo por confianza, ofrecemos apoyos adecuados y escuchamos la voluntad de la persona con síndrome de Down, el empleo deja de ser una posibilidad lejana y se convierte en una oportunidad real de autonomía, ciudadanía y vida adulta», ha destacado Jordán de Urríes.

Apoyar desde la confianza y acompañar sin decidir por la persona

Durante la charla, el experto también ha señalado que acceder a un empleo supone avanzar hacia una vida adulta más autónoma, establecer nuevas relaciones, seguir aprendiendo y participar activamente en la comunidad.

En este camino, “el apoyo emocional y práctico de las familias, sus expectativas y la confianza en las capacidades de sus hijos e hijas desempeñan un papel fundamental, ha indicado.

El ponente ha destacado la importancia de ayudarles a explorar sus intereses laborales, motivarles y facilitar oportunidades que les permitan desarrollar un proyecto de vida propio.

Jordán de Urríes ha abordado también las dificultades que pueden encontrar las familias en este proceso, como la sobreprotección, las bajas expectativas o el miedo por la seguridad y el bienestar de la persona. “Son factores que pueden limitar sus oportunidades, aunque nazcan del deseo de cuidar y evitar situaciones difíciles”, ha señalado.

Uno de los mensajes centrales de la sesión ha sido que la inclusión laboral requiere un compromiso compartido entre las personas con síndrome de Down, sus familias, los profesionales de apoyo, las entidades, las empresas y las administraciones.

Por ello, Jordán de Urríes ha finalizado su ponencia subrayando la necesidad de reforzar la coordinación entre todos los agentes implicados, contar con apoyos profesionales sólidos y promover entornos laborales inclusivos.

Guía sobre el papel de las familias en la inclusión laboral, disponible haciendo clic aquí.

DOWN ESPAÑA alerta sobre la desigualdad laboral que enfrentan las mujeres con síndrome de Down

El empleo es un motor fundamental de inclusión social para las personas con síndrome de Down porque estructura sus proyectos de vida. También les permite desarrollar habilidades y talentos. Además, les brinda la oportunidad de impulsar su autonomía y de obtener medios económicos y relacionales para llevar una vida más independiente. Sin embargo, a pesar de sus innumerables beneficios y de ser un derecho ampliamente reconocido, existe desigualdad. Todavía existen muchas barreras que impiden que las personas del colectivo accedan o participen en el mercado laboral.

Para eliminar esas barreras es imprescindible contar con información detallada sobre la realidad laboral que viven las personas con síndrome de Down en España. Existe una falta de estudios actualizados sobre este asunto. Por eso mismo, en DOWN ESPAÑA hemos realizado un estudio que recoge datos relativos a la tasa de empleo, salarios o las ocupaciones más frecuentes.

El estudio “La realidad laboral que viven las personas con síndrome de Down en España”, se ha realizado con apoyo del Ministerio de Derechos Sociales. También ha tenido en cuenta la perspectiva de género. La intersección entre género y discapacidad intelectual condiciona las oportunidades laborales de las mujeres y hombres con síndrome de Down y crea una brecha que se manifiesta de distintas formas (tipos de empleo, disparidad de condiciones laborales, distintos niveles de desarrollo profesional, etc).

Este estudio pionero comenzó en 2023 y ha contado con la participación de las entidades de la Red Nacional de Empleo con Apoyo de DOWN ESPAÑA. En concreto, han participado más de 360 personas con síndrome de Down empleadas y más de 30 profesionales, preparadores laborales.

Para su elaboración, se tuvieron en cuenta distintas variables: nivel educativo, experiencia laboral, tipo de jornada, nivel salarial, tipo de contrato o sector profesional.

Los resultados del estudio demuestran que, en general, la situación laboral de las mujeres con síndrome de Down es algo más precaria que la de los hombres, independientemente de su formación. Algunos de los datos más destacados del estudio son:

  • Las mujeres con síndrome de Down tienen más dificultades para acceder al empleo, y cuando lo hacen, suelen tener contratos más precarios.
  • Las mujeres permanecen más tiempo desempleadas que los hombres y acceden en menor proporción a contratos indefinidos.
  • Existe una segregación ocupacional por género: las mujeres trabajan en sectores de cuidados y oficina, los hombres en logística, hostelería o mantenimiento.
  • La mayoría de las personas con síndrome de Down encuestadas (hombres y mujeres) ganan menos de 1000€ mensuales.
  • A pesar de las desigualdades, más del 90% de las personas trabajadoras dicen sentirse valoradas y satisfechas con su empleo. Sin embargo, 1 de cada 6 ha declarado haber vivido situaciones de discriminación laboral.
  • El 85% de las personas con síndrome de Down vive con sus padres. Hay más hombres viviendo de manera independiente, incluso estando en paro, lo que sugiere la influencia de factores familiares y culturales, especialmente sobre las mujeres.

Desde DOWN ESPAÑA, reivindicamos, en el marco del Día Internacional del Trabajador, que se garantice el empleo inclusivo y con perspectiva feminista de género. Y que este asunto sea una prioridad en las políticas públicas y empresariales.

Para ello, consideramos esencial que la orientación laboral tenga un enfoque feminista. Que se lleven a cabo programas de mentoría para mujeres con discapacidad e iniciativas de sensibilización a familias para romper la sobreprotección. Por otro lado, es fundamental proporcionar incentivos para las empresas que promuevan la igualdad de género.

Estudio “La realidad laboral que viven las personas con síndrome de Down en España”, disponible haciendo click aquí.

Carta a los Reyes Magos: los jóvenes y adultos con síndrome de Down necesitan más oportunidades de inclusión laboral

Irene Molina, coordinadora de la Red Nacional de Empleo de DOWN ESPAÑA, envía a los Reyes Magos su lista de deseos para 2025.

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar,

Como coordinadora de la Red Nacional de Empleo de DOWN ESPAÑA os hago llegar mi lista de deseos para 2025 con la confianza de que vuestra magia pueda hacerlos posible.

Me gustaría que:

  1. Que las personas con síndrome de Down y discapacidad Intelectual tengan más oportunidades de Empleo en empresas de su entorno.
  2. Que los empresarios, en el marco de la retención del talento, apuesten por la incorporación, el mantenimiento y la promoción  de personas con síndrome de Down en sus empresas.
  3. Que se contemple la diversidad como una fortaleza dentro de los equipos de trabajo de las empresas ordinarias.
  4. Que las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual crean en sus capacidades y en su potencialidad de ser excelentes trabajadores.
  5. Que se mejore la normativa existente orientada a la implementación y financiación estable de las acciones de Empleo con Apoyo. Hay que procurar la estabilidad de los profesionales que intervienen en los proyectos que se desarrollan bajo esta metodología.
  6. Que las Administraciones Públicas en nuestro país desarrollen acciones específicas de inserción laboral para consolidar la defensa de los derechos de las Personas con discapacidad recogidos en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
  7. Que haya sistemas de accesibilidad cognitiva que mejoren el acceso al empleo de las personas con síndrome de Down y Discapacidad Intelectual.
  8. Que los Servicios de Empleo con Apoyo consigan una financiación estable que posibilite la consolidación de los mismos.
  9. Que se promueva la Formación Profesional y los Servicios de Orientación laboral como acciones fundamentales para la consecución de Itinerarios de inclusión laboral adecuados para el colectivo de Personas con síndrome de Down y Discapacidad Intelectual.
  10. Que las familias sean agentes de apoyo y de desarrollo hacia la vida autónoma de sus familiares con discapacidad. Que huyan de posturas de sobreprotección.
  11. Que los empleos sean de calidad. Que el tipo de jornada y la temporalidad permitan salarios dignos que posibiliten el desarrollo de una vida independiente.
  12. Que los profesionales implicados en los Programas de Empleo con Apoyo tengan la posibilidad de tener una formación continua que mantenga y mejore su cualificación.
  13. Que los Equipos de Empleo con Apoyo puedan contar con perfiles profesionales adecuados para la implementación del Servicio con garantía de éxito además de procurar el mantenimiento de los mismos garantizando su estabilidad.
  14. Que orientemos todos nuestros esfuerzos a conseguir un entorno social de justicia en donde se contemple la diversidad como una fortaleza.
  15. Que la inclusión laboral sea un medio y no un fin para lograr la inclusión social. 

Como veréis, nuestros retos son muchos y muy ambiciosos así que mis peticiones también lo son. Ojalá vuestra magia nos ayude a hacerlos posible.

Un abrazo

Irene Molina, coordinadora de la Red Nacional de Empleo de DOWN ESPAÑA

DOWN ESPAÑA lanza un vídeo sobre el papel de las familias en la inclusión laboral

En DOWN ESPAÑA, seguimos trabajando por impulsar la inclusión laboral de las personas con síndrome de Down, pues solo el 7% de las ellas trabaja en empresas ordinarias.

Dentro de los factores que pueden impulsar o frenar la empleabilidad de personas del colectivo hay uno que destaca sobre todos: el apoyo de la familia.

La familia de las personas con síndrome de Down tiene un papel esencial al ser el principal motor para la inclusión de sus hijos, tanto en su educación, como en la vida laboral y social. En definitiva, la familia es el principal agente para que las personas con síndrome de Down puedan asumir y llevar a cabo procesos de vida independiente y autónoma. Su apoyo y motivación son absolutamente necesarios, como también lo es su coordinación con los preparadores laborales, la otra figura clave para facilitar la inclusión laboral de las personas con discapacidad.

Por eso, desde la Federación, dentro del programa ‘Inclusión laboral Down’, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, hemos elaborado un vídeo para poner en valor la fuerza de las familias a la hora de fomentar la inclusión de las personas con síndrome de Down en el ámbito laboral.

El vídeo cuenta con el testimonio de Santi, de DOWN TOLEDO, y de Judith, de Fundación Aprocor, dos jóvenes con síndrome de Down que trabajan respectivamente en Alcampo de Toledo y en Ingevideo, donde se encuentran satisfechos, orgullosos e incluidos por sus compañeros. Además, también han participado en este vídeo, algunos de los responsables de ambos, y por supuesto, sus padres.

«La familia es fundamental para que las personas con síndrome de Down trabajen. Hay que apoyarles en todo lo que puedan hacer. No nos podemos limitar. Somos los primeros que tenemos que estar trabajando con ellos», explica Mari Carmen, madre de Santi.

«Para nosotros también es importante que Judith pueda tener y una vida independiente, y su jubilación e ingresos pueden ser parte de esa vida independiente. Los ajustes que hay que hacer en la vida son relativamente pocos, pero significan una autonomía, relaciones, inclusión en la sociedad, darle valor a su vida…», señala Bernardo, padre de Judith.

La fuerza de las familias

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