¿Jubilarme? No puedo, gracias.

Durante años, una parte importante de las acciones de inclusión social en torno al síndrome de Down se han centrado, y con razón, en abrir las puertas del empleo ordinario. Familias, entidades de lo social y profesionales han trabajado para demostrar a las empresas y, por qué no decirlo, a las administraciones públicas, algo que hoy ya debería resultar evidente: las personas con síndrome de Down pueden tener un desempeño laboral real, estable y valioso dentro de entornos ordinarios de trabajo cuando se les ofrecen oportunidades, apoyos adecuados y un interés por darle valor a la inclusión.

Y lo cierto es que se han producido avances importantes. Hace apenas unas décadas, pensar en personas con síndrome de Down trabajando en empresas ordinarias de manera estable era una entelequia. Hoy, afortunadamente, aunque ciertamente queda mucho por hacer, podemos hablar de personas que llevan años formando parte de plantillas, sosteniendo rutinas laborales, generando vínculos en las plantillas y participando de manera activa en la vida económica y social de sus comunidades. Ese avance no ha sido casual. Ha requerido mucho trabajo, mucha pedagogía y también una transformación progresiva de la mirada social hacia la discapacidad.

Sin embargo, precisamente ahora que comenzamos a hablar de inclusión laboral plena de las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual, empieza a aparecer una realidad que nos preocupa profundamente. Una realidad emergente, compleja y todavía poco abordada: qué ocurre cuando esas personas envejecen dentro del mercado laboral y ya no pueden sostener determinadas exigencias laborales del mismo modo que años atrás.

Porque la inclusión laboral no termina cuando una persona firma un contrato. De hecho, quizá ahí es donde empieza el camino más difícil. Lo difícil es el mantenimiento del empleo, el mantenimiento de esa práctica laboral que implica hacer uso de competencias transversales sumadas a cualidades personales fundamentales tales como la motivación, la resiliencia y el compromiso; todo ello orientado a ser un buen trabajador y defender el puesto de trabajo con la satisfacción que esto conlleva.

El síndrome de Down lleva asociado, un proceso de envejecimiento precoz que no va a encajar en el marco tradicional desde el que el sistema analiza la discapacidad en su conjunto, el empleo o la jubilación. Con el paso del tiempo va a aparecer una involución cognitiva, pérdida de agilidad en determinados procesos, cambios conductuales o limitaciones funcionales que afectan directamente al desempeño laboral. No se trata de una falta de compromiso con el trabajo. Tampoco de desmotivación. Mucho menos de incapacidad repentina. Se trata, simplemente, de una evolución vital y funcional que forma parte, hoy en día, de la realidad de muchas personas con síndrome de Down.

Y ahí es donde empieza a hacerse visible un vacío importante del sistema.

Durante años hemos trabajado para favorecer el acceso al empleo (aún falta mucho por conseguir, pero éste es otro tema), pero apenas hemos reflexionado sobre cómo sostener de manera digna el final de esas vidas laborales. En cierto modo, nos hemos orientado mucho a abrir la puerta de entrada al mercado laboral y muy poco la puerta de salida.

Esta situación, nos lleva a reflexionar ahora en que hemos dedicado gran esfuerzo en avanzar en inclusión laboral pero no hemos resuelto cómo acompañar el envejecimiento laboral de este colectivo. Porque acceder al empleo y mantenerse en él durante décadas no son exactamente el mismo desafío. Hay personas con síndrome de Down que comienzan a experimentar un deterioro progresivo mientras continúan vinculadas laboralmente a empresas ordinarias en las que llevan años trabajando. Esto ya es una realidad.

Y en la misma realidad, nos encontramos con que, en la mayoría de los casos, no cumplen los requisitos exigidos para acceder a fórmulas de jubilación anticipada. Tampoco existe una incapacidad reconocida en los términos que contempla el sistema. Mientras tanto, el día a día se sigue dando: el ritmo laboral se vuelve más difícil de sostener, las tareas se tornan más complicadas y el desgaste empieza a hacerse evidente para todos.

Y en medio de todo eso aparece también otra realidad de la que se habla poco: la de las propias empresas.

Porque muchas empresas que han apostado de forma sincera por la inclusión laboral no se encuentran ante un conflicto laboral clásico. No hay mala praxis empresarial. No existe falta de voluntad por parte de la persona trabajadora. No hay un problema disciplinario. Lo que aparece es una situación humana y laboral compleja para la que el sistema apenas ofrece respuestas claras.

¿Qué debe hacer una empresa cuando una persona con síndrome de Down, después de quince o veinte años trabajando, empieza a no poder sostener determinadas exigencias derivadas de su puesto? ¿A qué puerta debe llamar para exponer esta situación? ¿Debe mantener situaciones que generan sufrimiento y frustración tanto en la persona como en el entorno laboral? ¿Debe acabar resolviendo la situación mediante un despido? Y, sobre todo, ¿tiene sentido que toda la responsabilidad recaiga sobre la relación laboral cuando el origen real del problema está en la falta de adaptación del sistema de protección social a esta realidad?

Son preguntas incómodas, sí. Pero precisamente por eso conviene empezar a plantearlas.

Reflexionemos de nuevo ahora…Entendemos la inclusión laboral como una carrera al acceso al empleo, entendiendo que el éxito viene dado por conseguir contratos (y  no podemos sino que congratularnos por ello, pues es el derecho que les corresponde). Sin embargo, una inclusión madura debería ser capaz de orientarse a la sostenibilidad de esas trayectorias laborales en condiciones de igualdad con el resto de la población y en cómo acompañar dignamente, y en otros espacios, el momento en que continuar trabajando deja de ser viable.

Porque mantener artificialmente determinadas situaciones laborales tampoco debería considerarse inclusión.

Y quizá ahí convendría empezar a cambiar también la manera en que entendemos la jubilación anticipada en este contexto para el colectivo de personas con síndrome de Down. No como una medida de protección asistencialista ante el deterioro precoz, sino como una herramienta de dignidad, coherencia y continuidad del propio modelo inclusivo por el que tanto estamos luchando. Una forma de reconocer que hay trayectorias laborales que han existido, que han aportado valor a nuestra sociedad y que merecen también -en el momento adecuado- un final acompañado, razonado y razonable.

En el fondo, esta orientación habla de algo mucho más amplio que una cuestión normativa o administrativa. Habla de cómo entendemos realmente la inclusión. Habla de si estamos construyendo modelos pensados para las personas o nos estamos perdiendo en sistemas encorsetados que se nos ofrecen, porque es lo que hay, sin pensar en la imperante necesidad  de un cambio ante su inoperancia en estos casos.

España está avanzando hacia la inclusión laboral, se lucha por ello al menos. Pero quizá ha llegado el momento de asumir que el propio éxito de ese avance nos obliga ahora a afrontar nuevos desafíos que hace años ni siquiera podíamos imaginar. Porque hoy ya no hablamos solo de acceder al empleo. Empezamos también a hablar de cómo envejecer con dignidad dentro de él.

Y tal vez el verdadero nivel de madurez de una sociedad inclusiva no se mida únicamente por su capacidad para abrir la puerta de entrada al trabajo, sino también por cómo acompaña, con humanidad y coherencia, el momento en que algunas personas necesitan empezar a salir de él.

Irene Molina Jover

Coordinadora de la RNECA de DOWN ESPAÑA

A. Rodríguez: «La disciplina positiva, otra forma de entender la educación desde la conexión, el vínculo y la confianza»

Ayer celebramos el webinario «Disciplina positiva para acompañar a nuestros hijos en el camino hacia la independencia» en el que nuestra asesora en Educación Inclusiva, Ana Belén Rodríguez, ofreció a las familias asistentes consejos clave sobre la crianza y la educación en inclusión.

En este espacio, pensado para ayudar a las familias a sentirse más seguras, comprendidas e inspiradas, la experta explicó que “hay otra forma de entender la educación desde la conexión, el vínculo y la confianza en las capacidades de nuestros hijos”.

“Acompañar no es hacer el camino, sino caminar a su lado. En esta sesión, vamos a ver herramientas para que vuestros hijos e hijas tengan oportunidades para aprender y crecer consiguiendo esa meta de autonomía e independencia”, añadió Rodríguez antes de comenzar su exposición.

¿Cuáles son los recursos que suelen utilizar las familias para conseguir que sus hijos hagan lo que deben? Rodríguez indicó las diferencias entre el tipo de herramientas que fomentan la autonomía y habilidades y aquellas que solo generan control basado en el miedo y la obediencia.

“La disciplina positiva es enseñar y aprender juntos, con calma, conexión y el ejemplo.  Cuando vemos que la disciplina no consiste en controlar, sino en enseñar habilidades para la vida, es cuando empieza una educación consciente y efectiva a largo plazo”, aseguró la experta.

Para explicar este tipo de enseñanza, Rodríguez indicó multitud de ejemplos y, con ellos, la metodología más adecuada para educar en positivo. “Se trata de un camino que se estructura con tres herramientas: las expectativas, la conexión y las normas y límites”, aclaró.

En esta línea, Rodríguez destacó que la disciplina positiva no significa «ausencia de límites», porque las normas son muy necesarias, «enseñan y dan seguridad».

Antes de finalizar, como conclusión final, nuestra asesora en Educación explicó la relación entre educación y gestión emocional como factores de prevención y protección de la salud mental..

Conferencia completa:

Nuestra asesora ha creado junto a DOWN ESPAÑA una plataforma de recursos para docentes y también para familias llamada ‘Disciplina positiva’. Más información y acceso a la herramienta, aquí.

La inclusión laboral también se lidera desde Recursos Humanos

Hoy, con motivo del Día Internacional de los Recursos Humanos, desde la DOWN ESPAÑA queremos poner en valor el papel que desempeñan los profesionales de estos departamentos en la construcción de empresas comprometidas con la sociedad y animarlos a que sigan avanzando hacia modelos laborales más inclusivos, donde el talento se valore por las capacidades de cada persona y no por sus etiquetas.

«A los profesionales de Recursos Humanos les pedimos que miren más allá de los prejuicios y confíen en el valor que las personas con síndrome de Down pueden aportar a sus equipos. Con los apoyos adecuados y una actitud de apertura y confianza, su talento se convierte en una aportación real para las empresas», afirma Gema Benito, técnico de Programas de Empleo de DOWN ESPAÑA.

Las organizaciones sociales estamos para acompañar este camino, ofreciendo asesoramiento, formación y apoyo durante todo el proceso de inclusión laboral. Porque cuando una empresa apuesta por la diversidad, gana toda la organización.

Las personas de nuestro colectivo tienen mucho que aportar al mercado laboral y, con los apoyos adecuados, pueden desempeñar empleos en numerosos sectores. Por eso, desde esta Federación trabajamos desde hace años para impulsar la inclusión laboral en empresas ordinarias a través del Empleo con Apoyo, un modelo que acompaña tanto a las personas con discapacidad como a las empresas durante todo el proceso de inserción laboral.

Cada vez más compañías comprueban que apostar por la inclusión no solo tiene un impacto social positivo, sino que también fortalece su competitividad, mejora el sentimiento de pertenencia de los equipos y conecta mejor con una sociedad diversa y plural.

Además, la inclusión laboral de personas con discapacidad también responde al cumplimiento de la Ley General de Discapacidad, que establece que las empresas de más de 50 trabajadores deben contar con al menos un 2% de empleados con discapacidad en plantilla.

Desde DOWN ESPAÑA y nuestras entidades ofrecemos asesoramiento gratuito a las empresas para facilitar procesos de contratación, análisis de puestos, selección de candidatos, formación, sensibilización de equipos y acompañamiento en el puesto de trabajo.

En el apartado Creamos Inclusión /Empleo de nuestra web, ofrecemos recursos, herramientas e información actualizada sobre inclusión laboral. Enlace directo.

Empresas y entidades impulsan el impacto social en el III Foro “Alianzas para la inclusión” de DOWN ESPAÑA

Este lunes, en DOWN ESPAÑA hemos celebrado en la Torre PWC de Madrid el III Foro “Alianzas para la inclusión”, un espacio de encuentro entre empresas y entidades sociales para reflexionar sobre cómo avanzar hacia una sociedad más inclusiva desde un enfoque cada vez más estratégico.

En esta edición, la jornada se ha centrado especialmente en la medición del impacto social y en el papel de las alianzas entre empresas y tercer sector para impulsar la inclusión laboral y social de las personas con discapacidad intelectual.

“La inclusión solo se puede conseguir colectivamente. Requiere esfuerzo e implicación de todos los agentes. Este foro presenta dos mesas sobre asuntos muy interesantes porque lo que no se mide, no se puede valorar. El reto de la inserción laboral de las personas con discapacidad todavía está muy por construir. A pesar de todo el trabajo ya realizado durante años para impulsarlo, el resultado obtenido todavía es muy deficiente. Es sobre todo por un diseño construido alrededor de la inclusión que no funciona, pero esto puede cambiar. Tiene que cambiar y es posible cambiarlo”, ha afirmado Agustín Matía, director de DOWN ESPAÑA, para dar la bienvenida al evento.

La jornada ha sido moderada por Lucía Bravo, una mujer con síndrome de Down que trabaja en Puy du Fou España gracias a la mediación de Down Toledo. “La inclusión no es solo buena para las personas con síndrome de Down. Es algo que hace a la sociedad más justa y más humana. Para mí, trabajar es importante porque puedo colaborar en casa, conocer gente nueva y cuidar mi salud mental. Cuando una empresa confía en nosotros y nos da una oportunidad, todos mejoramos. Hoy quiero animar a que más empresas se sumen al carro de la inclusión”.

El foro ha contado con dos mesas de debate en las que expertos del ámbito empresarial, académico y social han analizado los retos y oportunidades actuales en materia de inclusión.

La primera mesa, “Cómo medir el impacto real de la inclusión laboral en la empresa”, ha estado moderada por Andrea Sousa, experta en medición de impacto de PWC, y ha contado con la participación de Carlos Arango, director general de DIRSE; Mónica Gil-Casares, directora de Investigación, Impacto Social y Consultoría de Fundación CODESPA; y Bárbara Calderón, representante de la Cátedra de Impacto Social de la Universidad Pontificia Comillas-ICADE.

Durante el coloquio, los participantes han reflexionado sobre la dimensión social de la inclusión de personas con discapacidad en empresas ordinarias y sobre la necesidad de avanzar hacia indicadores cada vez más rigurosos que permitan medir el impacto real de ésta, como aquellos relacionados con la formación, promoción interna, retención del talento, compromiso de los empleados o evaluación del desempeño de las personas con discapacidad dentro de las empresas.

Los expertos han coincidido al señalar que, aunque todavía existen dificultades para estandarizar metodologías de medición, cada vez hay más herramientas y marcos de referencia que ayudan a las organizaciones a avanzar en este ámbito. También subrayaron que el reto de medir el impacto social implica un importante cambio cultural dentro de las empresas.

La segunda mesa, “Alianzas que multiplican: cómo escalar el impacto social junto a la empresa”, ha sido moderada por Beltrán Milla, director de Alianzas y Donantes de DOWN ESPAÑA, y ha reunido a representantes de entidades y empresas que colaboran con nosotros desde hace años: la agencia creativa BBDO, Multiópticas, Ilusiona, Puy du Fou España y AEDIPE Centro.

Durante el debate, los participantes han compartido experiencias reales de colaboración y reflexiones sobre cómo las alianzas entre empresas y entidades sociales pueden generar un impacto transformador en ámbitos como la comunicación, el ocio inclusivo, la experiencia de cliente o la sensibilización social.

Bryan Chamadoira, senior Brand Strategist de BBDO, ha destacado la importancia de interpelar directamente a la sociedad para ayudar a romper actitudes paternalistas o condescendientes hacia las personas con discapacidad: “Todos tenemos responsabilidad en la inclusión social y en el cambio. Hay una necesidad de elevar el propósito a la cultura de las empresas”.

Por su parte, Beatriz Calero, responsable de Comunicación de Multiópticas, ha incidido en la importancia de incorporar la diversidad desde el inicio de los proyectos y no solo como un elemento simbólico y ha señalado que “algo es verdaderamente transformador cuando se hace a largo plazo”.

Jaume Farfán, director de Marketing de Ilusiona, ha subrayadoque el ocio también debe ser inclusivo y accesible para todas las personas, y Miriam Ruiz, responsable de Selección, Formación y Desarrollo del Talento de Puy du Fou España, ha explicado cómo la contratación de personas con discapacidad genera impactos muy positivos tanto en los equipos como en los clientes de las empresas.

Por parte de la asociación de Recursos Humanos, AEDIPE Centrho, Begoña Landazuri, ha hecho un llamamiento sobre la relevancia de la sensibilización social y empresarial para avanzar hacia una visión más natural de la discapacidad.

Para finalizar la jornada, Beltrán Milla, ha puesto en valor el papel de este tipo de encuentros para fortalecer la colaboración entre empresas y entidades sociales: “Este foro nace de la necesidad de seguir construyendo puentes entre las empresas y las entidades sociales. Cada vez vemos más compañías con ganas de generar impacto social real, pero también con la necesidad de entender mejor cómo hacerlo y cómo medirlo. Las alianzas son fundamentales porque permiten multiplicar el alcance de la inclusión mucho más allá del empleo, llegando a clientes, empleados y a la sociedad en general”.

Más de 750 personas con discapacidad se forman en salud bucodental con DOWN ESPAÑA y Sanitas

El cuidado de la salud bucodental es un aspecto clave para el bienestar de cualquier persona, también para el de las personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual. No solo contribuye a prevenir caries o enfermedades periodontales, sino que también influye directamente en la alimentación, la salud general y la calidad de vida.

Con el objetivo de impulsar el cuidado de la salud bucodental de nuestro colectivo, renovamos nuestro convenio con Fundación Sanitas para seguir trabajando en un ambicioso proyecto centrado en la promoción de hábitos de higiene oral entre personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual, que comenzó en 2024.

En palabras de Agustín Matía, director gerente de DOWN ESPAÑA, “la importancia que tiene una correcta salud bucodental para la prevención de futuros problemas de salud adulta, de deterioro cognitivo y de prevención del envejecimiento patológico es innegable. Por ello, poder actuar en la prevención estos problemas de salud con Fundación Sanitas, con los que colaboramos desde hace 17 años, es un motivo de satisfacción”.

La iniciativa comenzó en mayo de 2024 con un programa piloto en tres asociaciones de Down España, en la que participaron136 personas. La excelente acogida confirmó la necesidad y utilidad de este tipo de acciones y dio paso a su ampliación a nivel estatal.

Tras la firma del convenio en septiembre de 2024, el programa creció hasta lograr la realización de 9 talleres en distintas comunidades autónomas, alcanzando a cerca de 300 personas, incluyendo participantes del Encuentro Nacional de Familias celebrado en Badajoz.

En 2025, el proyecto dio un salto cualitativo al ampliar su alcance a todas las etapas de la vida, pues tanto en Fundación Sanitas como en DOWN ESPAÑA apostamos por la importancia de generar hábitos de higiene y cuidado bucodental desde edades tempranas hasta la etapa más adulta.

A lo largo del año, se desarrollaron 21 talleres en diferentes puntos del país, con la participación de 457 personas —369 adultas y 88 niños, que pudieron estar acompañados de sus familias para fomentar  dichos hábitos en el hogar—.

En total, desde el inicio de este programa de salud bucodental, se han llevado a cabo 30 talleres en 28 entidades, alcanzando a más de 750 personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual en toda España.

Además, el proyecto se enmarca en una estrategia más amplia alineada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (Salud y Bienestar). En este contexto, se han desarrollado materiales accesibles y contenidos audiovisuales sobre higiene bucodental y hábitos saludables, que han superado las 130.000 visualizaciones en redes sociales.

En DOWN ESPAÑA, estamos muy agradecidos por la implicación y compromiso del equipo de Fundación Sanitas y Sanitas Dental para impulsar la mejor calidad de vida de las personas con síndrome de Down.

Marca la ‘X’ solidaria en tu declaración de la renta y ayuda a las personas más vulnerables

Desde hace unos días, se puede hacer la declaración de la renta 2025 y, desde DOWN ESPAÑA, un año más, animamos a todos los contribuyentes a marcar la ‘casilla solidaria’, un sencillo gesto con el que es posible ayudar a millones de personas con discapacidad sin que eso suponga ningún cambio en el resultado de la declaración.

Al marcar la casilla 106 ‘Actividades de Interés Social’ de tu declaración, se destinará el 0,7% de tus impuestos a programas que realizan las entidades sin ánimo de lucro, como nuestra federación, para apoyar a personas en situaciones de vulnerabilidad. Por ello, nos unimos a la campaña Gesto Legendario de ‘X Solidaria‘ para pedir a los contribuyentes que «despierten el poder que llevan dentro marcando la casilla de Fines Sociales en su declaración de la renta y ayudando a quienes más lo necesitan».

Recordamos además, que marcar la casilla de Fines Sociales se puede combinar con la marcación de la casilla de la Iglesia Católica. Ambas son acciones independientes. De manera que puedes destinar el 0,7% de tus impuestos a ‘Actividades de Interés Social’ y otro 0,7% a la Iglesia Católica.

Este año, las ONG destacamos que es más importante que nunca marcarla, ya que, aunque cada año se unen nuevas personas, cada vez hay más contribuyentes que dejan en blanco su asignación.

Únete a los más de 12 millones y medio de personas que marcan la casilla de Fines Sociales.

En 2025, se sumaron 62.954 personas a este gran movimiento solidario, logrando un total de 12.395.024 que marcan la casilla de Fines Sociales, lo que supone el 50,5% de las personas contribuyentes. Por ello, la campaña Gesto Legendario pone el foco en cada persona contribuyente, para animarla a convertirse en protagonista de esta historia con algo tan sencillo como seleccionar la casilla 106 de Actividades de Interés Social en la web o el botón de Fines Sociales en la sección de Asignación tributaria en la app.

Descubre “Hablemos de los OSD”, un proyecto sobre derechos y síndrome de Down

Desde DOWN ESPAÑA lanzamos una nueva iniciativa de sensibilización reclamar la garantía de los derechos de las personas con síndrome de Down en todos los ámbitos de sus vidas.

 “Hablemos de los OSD” es un proyecto que conecta los OSD (Objetivos del Síndrome de Down) con los conocidos ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) porque, aunque estos objetivos de Naciones Unidas están profundamente enraizados, la realidad demuestra que estos derechos no siempre se garantizan para todas las personas ni en todos los contextos.

En este sentido, desde la Federación queremos señalar que avanzar en los OSD es avanzar también en los derechos de las personas con síndrome de Down, sin discriminación.

«Gracias a este proyecto, que cuenta con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores Unión Europea y Cooperación, las personas con síndrome de Down se convierten en protagonistas en la defensa de sus derechos y nos piden en primera persona que caminemos juntos por una sociedad más justa», afirma José Gutiérrez, director de Programas de DOWN ESPAÑA.

“Hablemos de los OSD” incluye cuatro vídeos que abordan temáticas clave relacionadas con los derechos y la inclusión, que han sido seleccionadas en los grupos de trabajo de la Fundación Síndrome de Down de País Vasco (Down País Vasco), federada a DOWN ESPAÑA. Los Jóvenes y adultos que han participado en la selección de temas, han decido que los vídeos se centren en el derecho a la accesibilidad en los espacios públicos, la orientación sexual, la discriminación por género y la salud mental.

El objetivo de estos vídeos, que incorporan ciertos toques de humor, es generar reflexión, romper estereotipos y acercar estos temas a la ciudadanía de una forma diferente.

Hablamos de los OSD- Salud mental

Hablemos de los OSD- Discriminación por género

Mara Dierssen: «Invertir en neurociencia es invertir en calidad de vida»

El Consejo Español del Cerebro presentó ayer el Informe sobre la investigación en neurociencia en España 2014-2024, un documento clave que analiza la evolución, fortalezas y desafíos del sector en la última década. La iniciativa ha sido impulsada por esta entidad, de la que forma parte DOWN ESPAÑA, junto a otras organizaciones comprometidas con el avance del conocimiento en el ámbito del cerebro.

El informe pone en manifiesto el importante crecimiento de la neurociencia en España en los últimos diez años, tanto en producción científica de calidad como en capacidad de innovación. Sin embargo, también identifica obstáculos estructurales que siguen limitando su impacto y desarrollo.

Durante el acto de presentación, la neurobióloga y presidenta del Consejo Español del Cerebro, Mara Dierssen, subrayó la importancia estratégica de este ámbito de investigación: «Invertir en neurociencia es invertir en calidad de vida».

Asimismo, destacó el valor del informe como herramienta de diagnóstico y proyección: «el informe es muy relevante porque nos ha permitido situar cómo está la investigación en neurociencia en nuestro país. Además, no solo implica un seguimiento de la productividad y calidad de la ciencia, además, nos ha permitido identificar sus retos, y eso es muy relevante porque todos sabemos dónde estamos, ahora más gracias a este informe, lo que podríamos conseguir y cómo podríamos sostener todo lo que hemos desarrollado en el tiempo”.

Además, la experta señaló que “durante la última década, la neurociencia a experimentado un avance muy notable, tanto en producción científica de calidad como en capacidad de innovación, pero se ha enfrentado a factores estructurales que siguen condicionando su impacto, como la fragmentación de financiación o las barreras administrativas, que reducen la competitividad».

Dierssen también incidió en algunos de los principales retos detectados en el informe. Entre ellos, señaló el escaso porcentaje de financiación destinado a la investigación básica, “fundamental como base para futuros avances”, indicó, así como las limitaciones que imponen los plazos de los proyectos. En este sentido, insistió en la necesidad de garantizar la continuidad del conocimiento generado y reforzar la inversión, ya que, según indicó, el retorno es altamente positivo.

La neurobióloga alertó además de que España se encuentra por detrás de otros países no solo en recursos, sino también en capacidad de influencia. Sin embargo, destacó que el informe señala que en los últimos años ha habido un incremento de los recursos destinados a la investigación en discapacidad intelectual, siendo en nuestro país mucho mayor que en el resto de Europa. 

Por otro lado, Dierssen defendió la importancia de equilibrar la financiación y de “alinear los sistemas de medición con el impacto real de la investigación”. Un impacto que, según explicó, no siempre se traduce únicamente en la cura de enfermedades, sino también en el avance del conocimiento: “a veces es curar la ignorancia”.

Finalmente, la experta hizo un llamamiento al apoyo institucional y a la colaboración entre todos los agentes implicados, pues «solo a través de un esfuerzo conjunto será posible consolidar los logros alcanzados y seguir avanzando».

Resumen del Informe, disponible haciendo click aquí.

Vídeo de la presentación del Informe: https://www.youtube.com/watch?v=QdUWh0C5NnA

Mateo San Segundo: «Reclamamos un modelo sociosanitario más inclusivo, preventivo y centrado en los derechos»

En el marco del Día Mundial de la Salud, que se celebra hoy -7 de abril-, en DOWN ESPAÑA nos sumamos al Manifiesto del CERMI (disponible haciendo click aquí) para defender el derecho a la salud de las personas con síndrome de Down, de acuerdo con el artículo 25 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por España en 2008, que reconoce el derecho de las personas con discapacidad a gozar del más alto nivel posible de salud sin discriminación.

Desde la Federación valoramos y compartimos plenamente el espíritu de este Manifiesto, elaborado desde la Comisión de Salud y Espacio Socio-sanitario del CERMI de la que forma parte DOWN ESPAÑA, porque sitúa el derecho a la salud como un pilar fundamental para todas las personas.

En palabras de Mateo San Segundo, presidente de DOWN ESPAÑA, «reclamamos un modelo sanitario y sociosanitario más inclusivo, preventivo y centrado en los derechos. Un sistema que no solo atienda, sino que comprenda y respete las necesidades específicas de cada persona. Para ello, es imprescindible consolidar un entorno libre de barreras —físicas, cognitivas y sociales— que permita una atención verdaderamente accesible y que facilite que las personas con síndrome de Down puedan desenvolverse con mayor autonomía. De esta manera, construiremos un sistema de salud más justo, que no deje a nadie atrás y que garantice, de forma efectiva, el bienestar y la calidad de vida de las personas con síndrome de Down».

Manifiesto por un sistema de salud con derechos, accesibilidad, continuidad y sin desigualdades para las personas con discapacidad

I Derecho, universalidad y modelo centrado en la persona 

1) Salud como derecho y bien público: inversión social, no coste 

Reivindicamos un sistema sanitario que garantice la salud como derecho fundamental y bien público, con financiación suficiente, estable en el tiempo y políticas orientadas a resultados en salud, autonomía y derechos, evitando que el debate se limite a la contención presupuestaria.

 2) Equidad territorial y universalidad real en el acceso

Exigimos igualdad efectiva en el acceso a prevención, diagnóstico, tratamientos y seguimiento en todo el Estado, corrigiendo desigualdades entre territorios y evitando que la atención dependa del código postal de la residencia de la persona o de la renta.

3) Modelo de atención centrada en la persona con enfoque de autonomía y derechos

Defendemos un modelo de atención centrado en la persona, que priorice sus necesidades y su proyecto vital, con planificación individual, respeto a sus preferencias y decisiones, y un enfoque basado en la autonomía personal, la calidad de vida, la igualdad, la no discriminación y el apoyo a la familia.

Este modelo debe incorporar estrategias adaptadas y accesibles que promuevan el autocuidado y la participación activa en la propia salud. El objetivo ha de ser alcanzar los mejores resultados de salud y bienestar, evitando hospitalizaciones, institucionalizaciones innecesarias o cronificación de tratamientos.

 4) Salud con perspectiva de género e interseccionalidad: Las mujeres y niñas con discapacidad enfrentan una discriminación interseccional en el acceso a la atención sanitaria por razón de discapacidad y por razón de género.

Reivindicamos protocolos específicos con perspectiva de género en salud sexual y reproductiva, ginecología, oncología preventiva (mamografía, citología) y salud mental, garantizando accesibilidad plena en todas las pruebas, consultas e información. Las administraciones deben producir y publicar datos desagregados por sexo, tipo de discapacidad y edad para orientar políticas basadas en evidencia.

5) Salud con perspectiva de edad y discapacidad

Las personas mayores con discapacidad y la personas con discapacidad mayo-res afrontan una discriminación agravada por la interacción entre edad y discapacidad. Esta realidad exige protocolos, recursos y formación específicos que garanticen una atención sanitaria en igualdad de condiciones, adaptada a sus necesidades, y que aseguren información comprensible y una toma de decisiones sanitarias libre e informada.

II Acceso sin barreras

6) Atención de proximidad: proteger y reforzar los centros de salud y servicios cercanos La atención primaria y los recursos de proximidad son salud, cuidados y seguridad.

El cierre o debilitamiento de centros de salud, especialmente en zonas rurales, así como de otros servicios esenciales, motivado por razones económicas, incrementa distancias y dificulta el acceso, perjudicando de forma desproporcionada a las personas con discapacidad por barreras de en el entorno, de movilidad, de comunicación, de comprensión y de acceso a otros apoyos.

7) Accesibilidad universal y ajustes razonables en toda la atención sanitaria

Exigimos la garantía de accesibilidad universal en los centros, los procesos y la información sanitaria, incorporando ajustes razonables normalizados como acompañamiento, tiempos adaptados, apoyo a la comunicación, documentación comprensible y circuitos universalmente accesibles.

 8) Tecnología y digitalización al servicio de las personas

El desarrollo tecnológico debe reducir barreras, no crearlas. Por ello reclamamos accesibilidad digital, alternativas presenciales cuando sean necesarias, apoyos para evitar la brecha digital y telemedicina accesible orientada a resultados en salud y derechos, especialmente en zonas rurales o con grandes distancias.

III Del cribado a la rehabilitación: ciclo completo de salud

9) Prevención, cribados y detección precoz sin barreras

Reivindicamos un acceso equitativo a prevención y a los cribados a lo largo de todo el ciclo vital, con protocolos que consideren la discapacidad, que incorporen circuitos asistenciales ágiles y seguimiento especializado, y eliminen barreras con adaptaciones en las pruebas e información comprensible.

La detección temprana reduce desigualdades y evita el agravamiento de las situaciones de salud. La atención temprana debe reconocerse explícitamente como derecho y servicio de salud, con acceso universal, sin listas de espera inasumibles y con coordinación efectiva entre el sistema sanitario, educativo y de servicios sociales.

La fragmentación actual entre consejerías de salud, educación y bienestar social genera retrasos que impactan directamente en el desarrollo y la calidad de vida de la infancia con discapacidad y sus familias. Asimismo, debe garantizarse el acompañamiento a las mujeres durante la realización de las pruebas de cribado prenatal, así como el acceso a información clara, veraz, completa y comprensible, para que pueda adoptar decisiones verdaderamente informadas.

10) Formación específica y especializada de los profesionales sanitarios

Reclamamos que las administraciones públicas impulsen y garanticen la formación específica de los y las profesionales del ámbito sanitario en discapacidad, accesibilidad, apoyos, comunicación y necesidades de salud asociadas, así como la especialización cuando la situación de la persona lo requiera. Esta capacitación es una condición necesaria para asegurar una atención adecuada, eficaz y respetuosa con los derechos de las personas con discapacidad.

11) Atención integral: seguimiento continuo e interdisciplinar

Exigimos una respuesta adecuada a las necesidades de atención de las personas con discapacidad, con especial atención a aquellas situaciones de cronicidad y con necesidades complejas, mediante seguimiento continuado, atención integral e interdisciplinar y acceso a especialistas cuando proceda.

Las unidades y recursos especializados deben sostenerse con derivaciones claras, continuidad y coordinación. Además, debe tenerse en cuenta a las entidades del ámbito de las personas con discapacidad y a las familias como agentes de referencia en la atención y la promoción de la salud.

12) (Re)habilitación garantizada como parte del derecho a la salud

Reclamamos un acceso suficiente, estable y sin demoras a la (re)habilitación y a las terapias funcionales indicadas, a lo largo de todo el ciclo vital, incluyendo atención temprana, la discapacidad y el envejecimiento.

La rehabilitación no puede tratarse como un complemento ni depender de la capacidad de pago de la persona, sino que debe integrar la cartera de servicios con criterios homogéneos y con equidad territorial, garantizando continuidad, intensidad adecuada y seguimiento.

IV Continuidad asistencial y coordinación sociosanitaria

13) Discapacidad y envejecimiento: continuidad de derechos y cuidados en todas las etapas

Incorporamos una línea transversal de discapacidad y envejecimiento: las personas mayores con discapacidad y la persona con discapacidad mayores no pueden sufrir una merma de derechos por edad, envejecimiento anticipado, fragilidad o necesidad de apoyos. Debe garantizarse continuidad asistencial, apoyos para la autonomía personal y acceso a servicios en todas las etapas de la vida, así como la promoción de los cuidados en el hogar y la sostenibilidad de los cuidados.

14) Coordinación sociosanitaria efectiva y continuidad asistencial

Exigimos la implantación de una coordinación real entre atención primaria, especializada, salud mental, rehabilitación, prestaciones y servicios sociales, y entidades de pacientes prestadoras de servicios, evitando rupturas, duplicidades y “peregrinajes” asistenciales. Son claves para ello la continuidad asistencial, los objetivos compartidos, las derivaciones ágiles y la definición clara de roles.

15) Productos de apoyo y prestación ortoprotésica como condición para la autonomía

 Se ha de garantizar acceso ágil, homogéneo y asequible a productos de apoyo y prestación ortoprotésica como condición indispensable para la autonomía personal.

Por ello, reclamamos la eliminación de criterios restrictivos existentes para acceder a determinadas prótesis, así como de barreras administrativas y desigualdades territoriales.

16) Acceso a medicamentos y tratamientos con equidad, sin demoras ni barreras económicas

Exigimos garantizar el acceso en tiempo y forma a los medicamentos y tratamientos necesarios, evitando que los copagos, los trámites, las demoras o las desigualdades territoriales impidan la obtención del tratamiento.

La innovación debe incorporarse con criterios de equidad, impacto en la autonomía y mejora real de la salud. VI Salud mental: derecho integrado

17) Salud mental integrada y accesible: derecho, no excepción

Reivindicamos el reconocimiento de la salud mental y del bienestar emocional como dimensiones inseparables del derecho a la salud.

Es preciso garantizar el acceso efectivo a la evaluación, a los apoyos psicológicos y psicoterapéuticos y a la atención especializada cuando proceda, con accesibilidad universal y ajustes razonables.

Asimismo, debe asegurarse una respuesta adecuada, multidisciplinar e integral, con implicación de los distintos equipos profesionales, ante situaciones de comorbilidad, dolor crónico, aislamiento y necesidades específicas relacionadas con la discapacidad y el envejecimiento, evitando itinerarios fragmentados mediante una adecuada coordinación sanitaria y sociosanitaria.

Además, en el marco de la prevención y la promoción de la salud mental de las personas con discapacidad, es fundamental reconocer el papel fundamental de los programas de ayuda mutua interpersonal e interfamiliar puestos en marcha, desde hace años, en las entidades de la discapacidad.

VII Participación, datos y rendición de cuentas

18) Cogobernanza, participación y rendición de cuentas

Se ha de garantizar la participación de las personas con discapacidad y de sus organizaciones en la planificación, el diseño, la evaluación y la mejora de políticas y los servicios sanitarios.

Exigimos transparencia y rendición de cuentas sobre resultados en equidad, accesibilidad, tiempos, continuidad y calidad, así como el desarrollo de herramientas de análisis, planificación y evaluación conjuntas y de una programación territorial compartida que garantice un continuum asistencial desde una perspectiva integrada.

19) Investigación, datos desagregados y evidencia científica

Reivindicamos que el Sistema Nacional de Salud incorpore de forma sistemática y obligatoria la variable discapacidad en todos sus registros, encuestas de salud, sistemas de información epidemiológica y evaluaciones de resultados.

La ausencia de datos diferenciados perpetúa la invisibilidad de las desigualdades en salud que afectan a las personas con discapacidad. Asimismo, se exige que las convocatorias públicas de investigación biomédica y en salud incluyan líneas específicas sobre discapacidad y que los ensayos clínicos garanticen la participación de personas con distintos tipos de discapacidad.

DOWN ESPAÑA alerta de las prácticas ilegales que impiden la educación inclusiva de los alumnos con síndrome de Down

Durante las próximas semanas, los centros educativos de nuestro país iniciarán la fase de admisión o solicitud de plaza para el curso escolar 2026/2027. Es por tanto el momento en el que muchas familias recibirán evaluaciones psicopedagógicas, propuestas de escolarización y, en algunos casos, presión para firmar documentos o aceptar derivaciones del alumnado con síndrome de Down a centros de educación especial.

En este contexto, desde DOWN ESPAÑA alertamos a las familias de los procedimientos irregulares que algunos centros educativos y administraciones utilizan para segregar y excluir a estudiantes con síndrome de Down; una práctica que vulnera su derecho a recibir una educación inclusiva y de calidad, reconocido en la Constitución española —en sus artículos 14 y 27— y en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

“Las familias han normalizado, al igual que gran parte de la sociedad, el hecho de que se vulnere el derecho a la educación de calidad que defiende tanto nuestra Constitución como la Convención Internacional en su artículo 7”, asegura Ana B. Rodríguez, asesora de Educación Inclusiva de DOWN ESPAÑA. “Lo hemos normalizado y nos conformamos con poco” afirma Rodríguez. “¿Qué pasaría -se pregunta la experta- si en lugar de la educación se niega a un niño la asistencia médica por tener discapacidad? Necesitamos que las familias tomen conciencia de la importancia de defender el derecho a una educación de calidad para sus hijos e hijas porque no podemos normalizar las injusticias”, recalca.

Para Ana B. Rodríguez, el sistema educativo utiliza diferentes “trampas” para dificultar o impedir la inclusión real del alumnado con discapacidad. Una de ellas es solicitar a las familias la firma de documentos de escolarización en contextos de presión o con información incompleta, “las familias no deben firmar estos documentos ya que este trámite podría facilitar la derivación de su hijo o hija a un centro de educación especial”, afirma Rodríguez, que insiste en el derecho de las familias a “solicitar tiempo, pedir aclaraciones y, si no están conformes, firmar haciendo constar su desacuerdo”.

Otros procedimientos que entorpecen la enseñanza de calidad para el alumnado con síndrome de Down, según indica Rodríguez, son: “el uso de etiquetas que reducen al estudiante a su diagnóstico y condicionan las expectativas del profesorado; evaluaciones psicopedagógicas que, en ocasiones, se utilizan más para justificar la exclusión que para identificar los apoyos necesarios; o el dictamen de escolarización, un procedimiento que se aplica únicamente al alumnado con necesidades educativas especiales y que puede convertirse en una vía para limitar su acceso y permanencia en centros ordinarios. A esto se suma la proliferación de aulas específicas dentro de centros ordinarios, que terminan convirtiéndose en nuevas formas de segregación, pues el alumnado permanece separado durante gran parte de la jornada, lo que limita su aprendizaje y su desarrollo social y emocional”.

Estos procesos, señala la experta, “no parten de un análisis de las barreras del entorno ni de una planificación real de ajustes razonables, sino de una lógica centrada en el déficit del alumno, lo que provoca que no se agoten previamente todas las medidas de apoyo dentro del aula ordinaria — como la flexibilización metodológica, el diseño universal para el aprendizaje o la presencia de apoyos especializados— antes de plantear opciones más restrictivas”.

Para Rodríguez “las familias son el motor y el corazón de la educación inclusiva”, aunque, como señala, “muchas se enfrentan a esta situación desde el desánimo”. “Parece que, hagamos lo que hagamos, no vamos a cambiar nada y esto ha generado frustración e indefensión en algunas familias que han terminado aceptando opciones educativas que no deseaban”. Para la experta, es fundamental recordar que “la educación inclusiva es un derecho y que las familias pueden formarse y apoyarse en herramientas legales para defenderlo”.

Por ello, nuestra asesora reivindica que las decisiones educativas se evalúen caso por caso y con la participación activa de las familias para evitar procesos que conduzcan automáticamente a la segregación del alumnado con discapacidad. “Lasfamilias tienen derecho a elegir centro, a conocer y supervisar las evaluaciones que se realizan y a exigir los apoyos necesarios para garantizar el aprendizaje de sus hijos -recuerda- y pueden acudir a instituciones como el Defensor del Pueblo, el Defensor del Menor, la Fiscalía de Menores y de Discapacidad, la Oficina de Atención a la Discapacidad o el CERMI para defender el derecho a una educación inclusiva”.

Por su parte, el abogado especializado en educación inclusiva, Juan Rodríguez Zapatero, recuerda que existe legislación del Tribunal Supremo que ha consolidado que “la escolarización en centros ordinarios debe ser la opción prioritaria, siempre que se proporcionen los apoyos y ajustes necesarios”.

“La jurisprudencia establece cuáles son los mandatos y las obligaciones que incumben a las administraciones educativas en orden a garantizar la efectividad de este derecho fundamental y señala que los apoyos deben ser personalizados y eficaces de manera que el sistema se adapte al alumno y priorice su escolarización en centros educativos ordinarios. Es decir, la derivación a centros de educación especial solo puede hacerse de forma excepcional y debidamente justificada, demostrando que se han agotado todas las medidas de inclusión”, añade Rodríguez Zapatero.

El letrado insiste en la urgencia de que se reconozca el derecho a la educación inclusiva para todas las personas y se aplique íntegramente la Convención sobre los derechos de las Personas con Discapacidad, “incluyendo la transformación de los centros de educación especial en centros de apoyo a los centros educativos ordinarios, en lugar de seguir funcionando como una modalidad separada de escolarización, ya que esto no es compatible con el derecho a una educación inclusiva”.

Desde la federación instamos a las familias a asumir su papel esencial para garantizar una educación de calidad para sus hijos; a los centros educativos, a trabajar con la voluntad y los recursos necesarios para hacerlo posible; y a los Gobiernos, a asegurar que el sistema educativo español garantice la presencia, la participación y el aprendizaje de todo el alumnado en igualdad de condiciones.

-Información sobre el dictamen de escolarización, disponible haciendo click aquí.

-Información sobre la evaluación psicopedagógica, aquí.

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