A. Rodríguez: «La inclusión es posible y merece el esfuerzo que supone transformar nuestro sistema educativo»

Desde DOWN ESPAÑA, reclamamos en esta ‘vuelta al cole’ que, de manera urgente, se apruebe el Plan Estratégico de Educación Inclusiva, cuya elaboración está pendiente desde hace ya seis años tras la aprobación de la LOMLOE.

Este retraso impide hacer efectivo el derecho de los niños y niñas con síndrome de Down a recibir una educación de calidad. Para profundizar en este asunto, entrevistamos a la asesora de Educación Inclusiva de DOWN ESPAÑA, Ana Belén Rodríguez Plaza, quien también señala los puntos clave de nuestra campaña “Tengo un compañero con síndrome de Down”.

  • ¿Cuál es la situación real de la educación inclusiva en España tras la implantación de la LOMLOE?

Creo que en España hemos avanzado en el reconocimiento del derecho a una educación inclusiva, pero todavía tenemos un reto importante: convertir ese derecho en una realidad cotidiana dentro de las aulas.

Hoy encontramos centros y profesionales muy comprometidos con la inclusión, pero también siguen existiendo situaciones en las que un alumno con síndrome de Down está escolarizado en un centro ordinario y, sin embargo, pasa buena parte de su jornada separado de sus compañeros, realiza actividades diferentes o tiene pocas oportunidades reales de participar en la dinámica del grupo.

Por eso es importante insistir en que estar en un centro ordinario no es suficiente para hablar de inclusión. La verdadera inclusión significa que el alumno esté presente, participe, aprenda, progrese y se sienta parte de su grupo, recibiendo los apoyos que necesite dentro del entorno ordinario.

El gran cambio que todavía tenemos pendiente es pasar de un modelo en el que intentamos que el alumno se adapte al sistema a otro en el que sea el sistema educativo el que se transforme para responder a la diversidad de todo el alumnado.

Y ese cambio implica revisar metodologías, apoyos, organización de los centros y, sobre todo, nuestras expectativas. Porque incluir no es simplemente permitir que un alumno esté; es garantizar que tenga oportunidades reales de aprender, participar y pertenecer.

  • A pesar de las leyes vigentes, ¿por qué persisten tantas diferencias en los recursos de inclusión entre las distintas Comunidades Autónomas?

Porque actualmente existen diferencias importantes en la organización de los apoyos, los recursos disponibles, la formación del profesorado y la manera de entender la propia inclusión.

Y estamos hablando de un derecho, por lo que las oportunidades educativas de un niño no deberían depender del lugar donde viva.

Necesitamos un marco común que garantice unos mínimos de calidad y de recursos en todo el territorio. Por eso es tan importante aprobar un Plan Estratégico estatal con objetivos claros, financiación, calendario y mecanismos de seguimiento.

  • ¿Qué reclama DOWN ESPAÑA con la campaña “Tengo un compañero con síndrome de Down”?

La campaña quiere mostrar algo que para nosotros es fundamental: la educación inclusiva beneficia a todo el alumnado.

Cuando niños con y sin discapacidad aprenden juntos no solamente garantizamos derechos, también favorecemos valores como la convivencia, el respeto, la empatía y la aceptación de la diversidad.

Pero además hay una reivindicación porque necesitamos pasar de las declaraciones y las buenas intenciones a medidas reales. La campaña demuestra, a través de experiencias concretas, que la inclusión es posible y que merece el esfuerzo de transformar nuestro sistema educativo, a pesar de las dificultades u obstáculos que podamos encontrar.

  • En concreto,  ¿cuáles son los principales obstáculos que encuentra hoy un docente para aplicar una verdadera inclusión con un alumno con síndrome de Down?

Los docentes se encuentran con falta de recursos, ratios elevadas, poco tiempo para coordinarse y, en ocasiones, una formación insuficiente para responder a aulas cada vez más diversas.

También seguimos teniendo modelos de apoyo que muchas veces sacan al alumno fuera del aula en lugar de llevar los apoyos al contexto donde realmente aprende junto a sus compañeros.

Otra barrera muy importante es la generada por las bajas expectativas. Si partimos de que un alumno no va a poder aprender, dejamos de ofrecerle oportunidades.

La pregunta debería ser: ¿qué tenemos que cambiar nosotros para que este alumno pueda participar y aprender?

  • ¿Está la formación actual del profesorado adaptada para gestionar aulas inclusivas o sigue dependiendo demasiado de la voluntad individual?

Todavía depende demasiado de la voluntad y del compromiso individual de muchos docentes.

Tenemos profesores magníficos que buscan formación, crean materiales y modifican sus metodologías porque creen firmemente en la inclusión. Pero un derecho no puede depender de tener la suerte de encontrar a un profesor especialmente implicado.

Si quieres colaborar con DOWN ESPAÑA para que podamos seguir trabajando para garantizar la educación inclusiva, puedes hacerlo a través de este enlace: https://colabora.sindromedown.org/educacion-inclusiva.

DOWN ESPAÑA reclama la aprobación urgente de un Plan Estratégico de Educación Inclusiva «real y sin trampas»

A pesar de algunos avances, el Plan Estratégico de Educación Inclusiva, previsto en la LOMLOE de 2020, todavía no ha sido aprobado por el Consejo de ministros ni cuenta con un calendario oficial de implantación. Por eso, ante el inicio del nuevo curso escolar, desde DOWN ESPAÑA reclamamos al Gobierno la aprobación urgente del plan para garantizar una inclusión «real y sin trampas”.

Han pasado ya seis años desde que la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE) estableciese la elaboración de una normativa para dotar a los centros ordinarios de los recursos necesarios que permitieran avanzar hacia una educación verdaderamente inclusiva. Sin embargo, ese compromiso continúa pendiente y el alumnado con síndrome de Down sigue sin disfrutar de su derecho a una educación de calidad, tal y como defiende la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por España en 2008.

Para DOWN ESPAÑA, este retraso impide hacer efectivo un derecho que debe convertirse de forma urgente en una realidad para todos los alumnos “porque es injusto que un niño con síndrome de Down llame a las puertas de un colegio y no le atiendan ni acojan igual que harían con cualquier otro niño”, afirma María Oñez Martín, vocal de nuestra junta directiva.

«La educación es un derecho universal y, por lo tanto, debe llegar a todos, independientemente de la condición o situación de cada persona. Es urgente pasar de las palabras y las buenas intenciones a los compromisos reales y a los hechos«, reclama Martín.

“Después de más de 30 años (desde la Declaración de Salamanca), sigue sin entenderse el concepto de educación inclusiva y sin implementarse en las aulas. No se debe llamar inclusión a lo que en realidad es segregación porque, escolarizar a un alumno con síndrome de Down en un centro ordinario, pero mantenerlo separado del resto de sus compañeros la mayoría de su tiempo mediante aulas específicas o modelos que limitan su participación, no es educación inclusiva, son trampas. La verdadera inclusión -continúa Martín- exige que todo el alumnado participe en igualdad de condiciones y avance en su aprendizaje, recibiendo los apoyos necesarios dentro del entorno ordinario”.

Para Martín “el derecho a la educación inclusiva es incuestionable y es necesario que las administraciones y los centros educativos se coordinen y desarrollen una voluntad real para llevar a cabo acciones que produzcan el cambio progresivo que se necesita en el sistema educativo”.

“Una escuela que no sabe educar en inclusión es una escuela injusta, que discrimina a las personas vulnerables y que hace que todos sus estudiantes pierdan la oportunidad de enriquecerse en valores”, añade.

Desde DOWN ESPAÑA recordamos que el Comité de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ha instado en varias ocasiones a España a avanzar hacia un sistema educativo inclusivo tras considerar discriminatoria la exclusión del alumnado con discapacidad del sistema ordinario.

Para lograrlo, consideramos imprescindible transformar el sistema escolar e introducir los cambios metodológicos, organizativos y curriculares que sean necesarios para responder a la diversidad del alumnado y atender a sus necesidades educativas.

Con el objetivo de visibilizar que la educación inclusiva no solo garantiza los derechos del alumnado con discapacidad, sino que beneficia a todos niños y niñas y favorece el desarrollo de una ciudadanía más inclusiva, coincidiendo con la vuelta a las aulas, lanzamos ‘Tengo un compañero con síndrome de Down’.

Una campaña que protagoniza Víctor, un niño con síndrome de Down que estudia en un colegio inclusivo. A través de los testimonios de sus maestros, compañeros, asociación y familia, la federación muestra que la educación inclusiva no solo es posible, sino que sus beneficios para todo el alumnado merecen el compromiso y esfuerzo que supone la transformación del sistema educativo actual.

«Tengo un compañero con síndrome de Down» cuenta con la colaboración del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, la asociación DOWN LLEIDA y el Colegio Maristes Monserrat de LLeida.

Puedes colaborar con nosotros para que podamos seguir trabajando para garantizar la educación inclusiva a través de este enlace: https://colabora.sindromedown.org/educacion-inclusiva.

Ana Benítez: “El principal reto que tenemos es saber qué es y qué no es la educación inclusiva”

Como parte de la campaña ‘Qué es y qué no es la educación inclusiva’, entrevistamos a la coordinadora del área de educación de Down Sevilla, Ana Benítez, para que señale cuáles son los puntos clave y las barreras que dificultan una educación de calidad para todo el alumnado, independientemente de si tiene síndrome de Down o no.

Para comenzar, Benítez indica que “el principal reto que tenemos es saber qué es y qué no es la educación inclusiva”. “Educación inclusiva es dotar al alumno con síndrome de Down de las mismas oportunidades que a sus compañeros”, y no “que el alumno tenga que asistir a un sistema educativo paralelo o ir a un centro sin sus compañeros”.

Además, Benítez identifica dos grandes obstáculos para la inclusión: la actitud o compromiso del profesorado, “que, en ocasiones, desconfía de las capacidades de los alumnos”, y las evaluaciones psicopedagógicas que se realizan en los centros a los alumnos con síndrome de Down, “basadas en un modelo médico”, que condiciona negativamente la acogida en el aula y no analiza las barreras del entorno.

Por otro lado, la experta critica la escasa planificación y el uso de metodologías rígidas que dificultan la participación real del alumnado, y explica que, en demasiadas ocasiones, “el profesor no planifica pensando en todos y para todos” y se apoya en “una metodología muy rígida que no es válida”.  

Benítez también destaca en la entrevista tres obstáculos que dificultan la inclusión: escaso conocimiento de barreras de la discapacidad por parte del equipo docente, la teoría del acompañamiento y, por último, el currículum de los centros.

Frente al reto que supone la verdadera inclusión, la experta señala factores clave como el compromiso del equipo directivo y la formación del profesorado, y apuesta por aplicar el Diseño Universal para el Aprendizaje como enfoque metodológico eficaz. “La actitud del profesorado es clave para hacer al alumno miembro del grupo clase gracias a dinámicas para que se sienta incluido y para que sus compañeros sean apoyos naturales”, insiste.

Entrevista completa:

DOWN ESPAÑA exige al Gobierno que cumpla las recomendaciones de la ONU y apueste por la educación inclusiva

El pasado 22 de marzo, el Comité de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad emitió un informe provisional en el que denunciaba de manera contundente que España vulnera gravemente el derecho a la educación inclusiva de los niños y niñas con discapacidad. El informe critica directamente que la LOMLOE “permita un doble sistema de enseñanza discriminatorio” y que las leyes de varias comunidades autónomas respalden “los centros educativos segregadores”. Por este motivo, DOWN ESPAÑA, se ha reunido con Mónica Domínguez García, Dra. general de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación y Formación Profesional.

Según Naciones Unidas, en España hay más de 41.000 alumnos con discapacidad que están escolarizados en alguna modalidad de enseñanza segregadora; cifra que, según se constata, en los últimos años ha aumentado ya que cada vez son más los centros educativos ordinarios que aparta a estos alumnos en aulas especiales. Esta situación es incompatible con el modelo educativo inclusivo que, según dicta la ley actual, debería estar establecido en España en 2031 y, a fecha de hoy, está muy lejos de cumplirse.

Para Agustín Matía, director de DOWN ESPAÑA, el informe deja claro que “la educación (inclusiva y de calidad) de las personas con discapacidad es un DERECHO. No es una simple recomendación y, por tanto, como derecho fundamental, está asociado a la persona con discapacidad y debe respetarse; por encima de la decisión de padres, madres u otros familiares”. “El titular del derecho a la educación (inclusiva) -continúa Matía- es la propia persona con discapacidad y los familiares tienen el deber de cuidado y apoyo a la inclusión educativa”.

Para Matía, puesto que todas las personas con discapacidad tienen derecho a la educación (inclusiva), el sistema escolar debe crear apoyos individualizados y ajustes razonables para conseguirlo. “El sistema educativo (general) es inclusivo y, por tanto, no existe un derecho a la educación especial. No puede haber dos sistemas educativos (general y especial). Como señala el informe, escolarizar en centros especiales o en aulas especiales en un centro ordinario es una forma de discriminación y, en consecuencia, incompatible con la Convención”.

Según matiza Matía: “la oposición, la resistencia al cambio del sistema educativo se debe a los intereses creados que quieren evitar esa transformación. En este momento, en España existe una mayoría de personas con discapacidad intelectual mal atendida educativamente (sin apenas apoyos en el aula, sin ajustes…) que tiene una enorme presión (de colegios, docentes, inspectores y administraciones) para “ir encajando” en las estructuras separadas de la mal llamada “educación” especial, para evitar así tener que hacer cambios profundos en el sistema educativo”.

Para DOWN ESPAÑA es “absolutamente necesario” transformar el sistema educativo actual para que los niños y niñas con síndrome de Down puedan aprender en una escuela inclusiva de calidad que garantice su derecho a la educación. Por ello, tras la publicación de este último informe, la Federación se ha dirigido por carta a la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría, y se ha reunido con Mónica Domínguez García para exigir al Gobierno que se tomen las medidas oportunas para implementar lo antes posible el “Plan para la Educación Inclusiva” -al que el Ministerio en la LOMLOE se comprometió a desarrollar en un plazo de 10 años- que garantice la educación de calidad para todo el alumnado.

En dicha carta, DOWN ESPAÑA, solicita:

  • La elaboración urgente del ‘Plan de Inclusión Educativa’ que cumpla los requerimientos de la ONU para que la inclusión educativa se aplique de forma generalizada en nuestras escuelas,. Sin excusas, con valentía y contando con el talento y conocimiento experto que tiene nuestro país”. Para la Federación, “es imprescindible la coordinación con las Comunidades Autónomas y los agentes educativos en este proceso de transformación tan laborioso y complejo, ya que cualquier retraso en su aprobación, conllevaría inmovilismo y posibilidades de fracaso”.
  • Que se aprueben medidas de inclusión positivas: accesibilidad, apoyos para la inclusión dentro de las aulas, ajustes en los centros para la eliminación de barreras y la aplicación del “Diseño Universal de Aprendizaje”.
  • Que se promuevan cambios en las valoraciones del alumnado con discapacidad, se otorgue mayor importancia a sus potencialidades y se analicen las barreras (estructurales, curriculares, metodológicas, organizativas…) que el sistema tiene para el alumnado en todos los niveles.
  • Que se promueva un ambicioso plan de formación del profesorado sobre estrategias y prácticas educativas inclusivas que permita a los docentes convertirse en verdaderos agentes de transformación educativa en las escuelas y que en nuestras Facultades de Educación se fomente la formación, la visión y el enfoque de la inclusión educativa.
  • Que se fomente la participación de organizaciones de familias y de apoyo a personas con discapacidad en nuestras escuelas con la finalidad de ofrecer y compartir su formación, conocimientos, experiencia, recursos, etc.
  • Que se contemple mayor financiación en los presupuestos públicos que permita llevar adelante el reto de transformación inclusiva de nuestro sistema escolar.
  • Que se convoque, cuanto antes, el Foro de Inclusión educativa (como espacio lógico y natural donde plantear este tipo de debates).

Para Matía, “ajustar el sistema educativo escolar para que proporcione educación a las personas con discapacidad (sobre todo las de tipo cognitivo intelectual) es enormemente laborioso porque se trata de transformar la educación, no solo de ajustes, y eso asusta, genera miedo e incertidumbre y necesita mucha reflexión, dinero, formación y voluntad”. “Sabemos de su complejidad, pero si obviamos, negamos o desacreditamos el informe de la ONU y la Convención, si, en definitiva, no nos creemos los Derechos de las personas con discapacidad, evitemos, al menos, la hipocresía de mencionarlos”, concluye.

A. Rodríguez: “Las familias son el motor y el corazón de la educación inclusiva”

El pasado jueves, tuvo lugar la conferencia “la formación de las familias, una palanca para la inclusión” con la experta en educación inclusiva y asesora de DOWN ESPAÑA, Ana Belén Rodríguez Plaza.

La sesión estaba diseñada para conocer las “incongruencias y trampas que el sistema educativo pone en marcha para atender a la diversidad”, explicó RodrÍguez, quien además insistió en que “las familias no pueden olvidar que para educar y formar a sus hijos e hijas deben formarse y disponer de todas las herramientas para defender el derecho a una educación inclusiva”.

Para iniciar la conferencia, la experta quiso recalcar a los asistentes que “las familias son el motor y el corazón de la educación inclusiva”. “Sin embargo, el poder de las familias se ha visto en muchos casos mermado a través de un rumor: el de que hagamos lo que hagamos, no vamos a cambiar nada. Hay familias tan frustradas que han accedido a llevar a sus hijos/as a aulas o a centros específicos, otras, tan mermadas, que no se ven capaces de tomar las riendas del proyecto de vida de sus hijos. Se trata de la indefensión aprendida, pero de todo podemos aprender. Tenemos dos herramientas para luchar contra ese sentimiento. El primero es que la educación inclusiva es un derecho y el segundo que nos podemos formar para garantizarlo”.  

“¿Qué pasaría si se le negase a un niño la atención médica por su discapacidad?”

Rodríguez continuó su exposición explicando cómo las familias han normalizado, al igual que gran parte de la sociedad, el hecho de que se vulnere el derecho a la educación de calidad, que defiende tanto nuestra Constitución en los artículos 14 y 27, como en la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, en el artículo 7. “Lo hemos normalizado y nos conformamos con poco. Por eso, por ejemplo, ahora proliferan las aulas específicas para alumnos y alumnas con necesidades especiales. Se trata de la vulneración de un derecho, ¿Qué pasaría si en lugar de la educación se niega a un niño la asistencia médica por tener discapacidad? Las actuaciones de las familias podrían ser diferentes, por eso, necesitamos que las familias tomen conciencia de la importancia de defender el derecho a una educación de calidad para sus hijos e hijas. No podemos normalizar las injusticias”, recalcó la experta.

Además, Rodríguez indicó cuáles son esas ‘trampas’ que tiene el sistema educativo para las familias.  

– Las etiquetas: en el centro educativo, el alumno con discapacidad deja de tener nombre y apellidos y pasa a ser el alumno con necesidades especiales.

– La evaluación psicopedagógica actual: un proceso que busca ‘diagnosticar’ y que sirve más para excluir que para incluir.

– El dictamen de escolarización: un procedimiento que vulnera el derecho a la educación inclusiva. Solo se realiza a alumnos con necesidades especiales.

– Medidas educativas para ‘Incluir’: se convierten en auténticas barreras para la presencia y el aprendizaje del alumnado.

Ante estas ‘trampas’, las familias, según indicó la pedagoga, tienen algunas herramientas a las que aferrarse. “Por ejemplo, es muy importante actuar ante la evaluación psicopedagógica. No podemos negarnos a que la realice, pero sí determinar cómo queremos que se evalúe y reclamarla si no estamos de acuerdo con el resultado”.

“Es obligatorio tener el consentimiento de los padres para realizar pruebas determinen el coeficiente intelectual. Además, la familia tiene derecho a conocer el inicio de las pruebas y el porqué. Es importante solicitar la presencia del orientador del centro para saber qué pruebas se van a realizar y podemos solicitar que participe un profesional externo”, explicó.

Según señaló la experta, las familias pueden acudir a diferentes instituciones para defender el derecho a la educación inclusiva y de calidad de sus hijos: el defensor del menor, defensor del pueblo, Fiscalía de Menores y de Discapacidad, Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio del Ministerio del Interior, Oficina de Atención a la Discapacidad o CERMI, entre otras.

Por otro lado, antes de dar paso a las preguntas planteadas por los asistentes a la conferencia virtual, Rodríguez insistió en resaltar los derechos de las familias.: «ofrecer a sus hijos una educación con la máxima garantía de calidad, escoger el centro docente, estar informados del progreso de aprendizaje de sus hijos, participar en el proceso de enseñanza, … En definitiva, las familias tienen derecho a ejercer un rol activo en la educación de sus hijos, “una buena forma de hacerlo es crear una red de apoyo para hacer inclusiva la escuela”.

“Individualmente, somos una gota. Juntos, somos un océano”

Conferencia Down: “La formación de las familias, una palanca para la inclusión«

DOWN ESPAÑA publica un cómic contra el bullying

En DOWN ESPAÑA, trabajamos en diferentes iniciativas que impulsan una educación inclusiva y de calidad para todo el alumnado. Además, consideramos esencial que los centros educativos garanticen además del aprendizaje, un entorno seguro en el que los niños y niñas se sientan respetados y queridos. Por ello, dentro del proyecto ‘Inclusión Educativa’ , lanzamos el Cómic “El Mejor Hermano contra el bullying”.

Esta publicación narra la historia de un niño y de su hermano con síndrome de Down en su colegio. Además, en ella se explica lo que es el síndrome de Down y se trata el bullying: cómo identificarlo y cómo actuar en ese caso. También contiene actividades para que los niños y niñas comprendan mejor, tanto lo que es el acoso escolar, como el síndrome de Down.

La elaboración de este cómic se ha realizado gracias al trabajo de los expertos de la Red de Educación Inclusiva de DOWN ESPAÑA y con las aportaciones de los jóvenes participantes en la Red. Además, ha contado con la colaboración del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.

Para descargar el cómic, haz click en este enlace: “El Mejor Hermano contra el bullying”

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