DOWN ESPAÑA denuncia los prejuicios “invalidantes” que la sociedad tiene hacia las personas con síndrome de Down
Hoy es el Día Mundial del Síndrome de Down, una fecha en la que desde DOWN ESPAÑA queremos promover una reflexión sobre los derechos de las personas con síndrome de Down (PSD) y denunciar las situaciones de desigualdad e injusticia a las que todavía se enfrentan, a través de nuestra campaña #NoSoyYoEresTú.
Para Pep Ruf, coordinador de nuestra Red Nacional de Vida Independiente, “mantener una mirada centrada en las dificultades o limitaciones funcionales que tienen las PSD, invalida el reconocimiento de su integridad y dignidad e impide su desarrollo personal en todos los ámbitos”.
“Es imprescindible dejar de ver a las PSD en base a todos los estereotipos y equívocos que hemos construido durante décadas”, afirma Ruf. “Llevamos cerca de 40 años descubriendo que, si creamos igualdad de oportunidades en cada una de sus etapas vitales y proporcionamos apoyos ajustados a sus necesidades y deseos, estas personas pueden tomar el control de sus vidas”, asegura Ruf. Por eso -continúa, “estamos obligados a revisar nuestras actitudes para garantizar el respeto a la identidad, la dignidad y el desarrollo de cada persona”.
“Aunque en las últimas décadas han mejorado mucho sus condiciones de vida y hoy en día todos conocemos a personas con síndrome de Down que estudian, trabajan, se emancipan y acceden a los mismos recursos que todos nosotros, la realidad es que la mayoría de ellas siguen siendo excluidas y orientadas a servicios segregados que limitan sus proyectos de inclusión, en pro de perpetuar los modelos tradicionales de asistencia especializada. Esto se debe -en opinión de Ruf- a la falta de políticas de desinstitucionalización que permitan priorizar a las personas por encima de otros intereses”.
Prueba de ello, por ejemplo, es que en España solo el 22% de las personas con síndrome de Down tiene un empleo y, de ellas, apenas el 10% trabaja en el mercado laboral ordinario o, si hablamos del ámbito educativo, aunque más del 80% de los estudiantes del colectivo están escolarizados en centros ordinarios, la realidad es que siguen enfrentándose a una falta de inclusión real en las aulas que les impide recibir una enseñanza adecuada que cuente con los apoyos y recursos necesarios.
“La inclusión educativa, la inserción laboral, la vida independiente o la accesibilidad social dependen de un liderazgo claro orientado hacia la igualdad de oportunidades y la inclusión social. Las voces que lo cuestionan apelan a las limitaciones actuales que suponen la falta de recursos que hacen imposible esta transformación social. Los recursos que mantiene el sistema actual perpetúan la segregación y la desigualdad de muchas personas con síndrome de Down y sus familias que no se sienten reconocidos, ni apoyados” asegura Pep Ruf.
Desde la Federación reclamamos que las personas del colectivo puedan tener la oportunidad de acceder a un trabajo digno, recibir una educación de calidad, se les trate con justicia y se fomente que puedan optar a una vida lo más autónoma posible sin tutelas innecesarias y con la oportunidad de vivir y de equivocarse.
“Las actitudes discriminatorias e invalidantes que hemos normalizado durante décadas y que evidenciamos a diario son un tipo de violencia que atenta a su dignidad, pero, como la ejercemos de manera “simpática” o “cariñosa”, desmonta cualquier posible reacción o queja que pudiera provocar en la propia persona. Su infantilización es un tipo de discriminación supuestamente “amable” que los demás construimos, bajo un aparente afán de protección, pero con una clara vocación invalidante para su propia dignidad y cualquier consideración de ciudadano/a”, afirma Ruf.
“Cualquier persona puede ser muchas cosas, pero sobre todo es aquello que le hacen creer. En vez de limitar su ejercicio, pongamos límites a nuestra inseguridad, desconfianza y sobreprotección”, concluye Ruf.
#NoSoyYoEresTú.
Con nuestra #NoSoyYoEresTú queremos interpelar a la sociedad y a las Administraciones Públicas y exigir respeto, justicia e inclusión para las personas del colectivo. A través de ella, enunciamos los prejuicios que la sociedad tiene hacia las PSD y apelamos a un cambio de mirada que permita vencerlos para ver que, detrás de las personas con esta discapacidad, también hay un trabajador eficaz, un estudiante que se esfuerza en aprender, un paciente preocupado por su salud o una persona que necesita su espacio de intimidad y afectividad… exactamente igual que cualquier otra persona.
Para Agustín Matía, director de DOWN ESPAÑA, “una sociedad incluyente respeta y asume las diferencias como parte de la diversidad humana, trata a todos por igual, cambia su funcionamiento y dedica dinero y tiempo para esto sea posible; una sociedad incluyente -continúa Matía- no infantiliza a las personas con discapacidad; las respeta tal y como son, desde la infancia hasta la edad adulta; crear una sociedad incluyente es una cuestión de justicia, de creer en todo ser humano”, concluye Matía.
La campaña, creada por BBDO Contrapunto y producida por CONTRARIO, gira en torno a cuatro conceptos: “dificultad”, “impedimento”, “limitación” y “problema” que pretenden mostrar “las limitaciones, impedimentos, dificultades y problemas”, que la sociedad impone a las PSD y que construyen barreras que impiden el desarrollo de sus capacidades y no facilitan su plena inclusión.
#NoSoyYoEresTú se compone de cuatro spots que recrean situaciones cotidianas relacionadas con el empleo, la educación, la infantilización y la vida independiente y que denuncian que “tener síndrome de Down no es un problema, el problema lo tienes tú si piensas lo contrario”.
“Nunca deberíamos haber pensado que las PSD no pueden o no deben vivir como todos. Estamos a tiempo de transformar esta realidad que les infantiliza y sobreprotege creando las oportunidades y las condiciones que lo hagan posible. El problema no son ellos, somos nosotros”, concluye Ruf.
En palabras de Matía, “si entendemos y vemos la discapacidad sólo como un problema, no vamos a avanzar como sociedad. Si nos centramos en la discapacidad y no en la persona, no vemos al ser humano que hay detrás. La discapacidad no define a una persona”. No pedimos que se olvide que necesitan apoyos y recursos, sino un cambio de mirada que implique a toda la sociedad. La autonomía no depende solo de la voluntad individual, sino del entorno, de políticas de empleo con apoyo y de un sistema educativo que ofrezca un aprendizaje adecuado a las necesidades del alumnado”, concluye.

































































