Noticia11 Dic 20002 minutos de lectura

Una experiencia de inclusión veraniega

Los 32 jóvenes con y sin discapacidad lo pasaron en grande.

Los 32 jóvenes con y sin discapacidad lo pasaron en grande.

Del 13 al 27 de julio la entidad oscense ha organizado, de la mano del Instituto Aragonés de la Juventud, su I Campo de Trabajo. Ha tenido lugar en las instalaciones La Sabina de Fonz, donde durante quince intensas jornadas los jóvenes (universitarios entre 19 y 26 años) que quisieron vivir esta experiencia de inclusión compartieron con otros 17 jóvenes con discapacidad intelectual el día a día del Albergue de Vida Independiente de DOWN HUESCA.

Por las mañanas, el grupo de 30 personas (jóvenes con y sin discapacidad) han realizado tareas de acondicionamiento y limpieza en las instalaciones de la granja-escuela, cuya construcción quedó paralizada con el estallido de la crisis y cuyo proyecto se quiere retomar. Las tardes las han dedicado a descansar, ir a la piscina, hacer excursiones, talleres, etc.

Durante estos días también ha habido tiempo para realizar visitas que han permitido al grupo conocer puntos de interés turístico de la provincia de Huesca, como Aquézar, Monzón, o Barbastro.

El psicólogo de DOWN HUESCA y colaborador habitual de DOWN ESPAÑA, Elías Vived, se ha mostrado muy satisfecho con el desarrollo de la experiencia, y ha querido enfatizar la oportunidad de inclusión que supone. «Llevamos mucho tiempo pensando qué tienen que hacer los jóvenes con discapacidad para integrarse socialmente, y aquí el punto de partida es otro: qué podemos hacer los demás. Compartir todo durante 24 horas cambia la visión», ha señalado.

Vived comenta que «al segundo día surgían por doquier brotes afectivos y emocionales en ambas direcciones. La espontaneidad y la sana curiosidad por conocer al otro. Y el compromiso y la generosidad de los universitarios». En su opinión, «antes de criticar el «pasotismo» de los jóvenes, habría que ver a estos. Te hacen creer en un futuro esperanzador».

Tal y como reconoce la asociación, el mayor ejemplo de que esta quincena ha sido muy positiva y provechosa para sus participantes es la despedida que hubo entre los jóvenes sin discapacidad y los jóvenes con discapacidad; mucha emoción, agradecimiento e incluso alguna que otra lágrima sellaron la promesa de repetir esta experiencia en un futuro cercano.

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