Un estudio pionero revela diferencias significativas en la forma en la que modulan la voz las personas con síndrome de Down
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Zeltia Martínez contó con la colaboración de la FCSD para la realización de la tesis. |
Según su autora, Zeltia Martínez, esto se debe a unas determinadas características fisiológicas derivadas de la trisomía 21, como un tamaño más pequeño de su cavidad orofacial (conjunto de órganos encargado de las funciones de respiración, succión, deglución, y habla), cuya consecuencia es una nariz corta, protrusión lingual, y laringe y faringe disminuidas, entre otras.
Martínez trabajó como logopeda en DOWN MÁLAGA, donde se encontró varios casos de adultos con patologías auditivas y vocales no diagnosticadas, lo que les privaba de un adecuado desarrollo de sus capacidades. «Esto me hizo pensar que aún quedaban muchas cosas por hacer en el campo de la investigación», afirma.
El estudio se ha llevado a cabo en mujeres, ya que existen diferencias en los formantes y frecuencias fundamentales de la voz entre hombres y mujeres. «No tenemos la misma fisiología en los órganos de fonación y articulación», por lo que no se puede realizar un estudio común para ambos géneros. Para su realización se contó con la colaboración de la Fundación Catalana de Síndrome de Down, que facilitó el contacto con usuarios de la entidad.
La autora explica que la mayoría de los estudios que se pueden encontrar en este ámbito «son de entre los años 70 y 90», y no tienen en cuenta la gran evolución «en el tratamiento y cuidado con respecto a las personas con síndrome de Down».
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Recomendaciones y cuidados
Las recomendaciones extraídas de la tesis son de utilidad tanto para adultos como para niños. A modo de prevención y cuidado de la voz, Martínez propone seguir unas pautas de higiene:
- No beber líquidos muy fríos o muy calientes.
- No comer excesivos picantes.
- Mantener los pies y la cabeza secos, porque los enfriamientos perjudican directamente a la voz.
- Tener cuidado con los aires acondicionados.
- Aprender a controlar la voz, sin forzarla.
- Cuidarse de usar la voz de forma excesiva si ya hay alguna patología anterior.
- Beber agua durante el día para que la garganta esté hidratada (no sirven otro tipo de bebidas).
- Evitar ambientes secos o con aires que resequen mucho.
- Practicar el turno conversacional; no hace falta alzar la voz por encima de un tono normal para hacerse escuchar.
- Tener posiciones relajadas y no tensas. No tensar la garganta y los músculos de alrededor.
- Descansar y dormir suficientes horas.
- Reposar la voz.
Por otro lado, recomienda que «si las familias observan que puede haber algún problema en la voz o incluso en la audición, acudan a un profesional que tenga experiencia trabajando en personas con síndrome de Down«. «En algunos casos, por tratarse de personas con trisomía 21, se obvian ciertas patologías o el grado en que éstas se presentan», asegura Martínez.
La tesina puede descargarse a través del siguiente enlace. También puede encontrarse en el Centro de Documentación y Recursos de DOWN ESPAÑA.







































































