Noticia14 May 20143 minutos de lectura

El CERMI solicita que se trabaje por un envejecimiento activo para las personas con discapacidad

Portada post El CERMI solicita que se trabaje por un envejecimiento activo para las personas con discapacidad
La formación y adquisición de habilidades básicas para la vida diaria es fundamental para un envejecimiento activo.

La formación y adquisición de habilidades básicas para la vida diaria es fundamental para un envejecimiento activo (Foto: Publico.es)

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) considera el envejecimiento activo de las personas con discapacidad una cuestión estratégica. Así lo pone de manifiesto en un documento en el que recuerda que las personas mayores son hoy en España 8 millones, un 17% de la población, y se estima que la población mayor de 65 años aumentará en nuestro país a 15 millones de personas (31%) en 2049.

Además, el CERMI recuerda que, según datos del Instituto Nacional de Estadística, de los 3,85 millones de personas con discapacidad residentes en hogares, aproximadamente 2,23 millones (es decir, el 56%) tienen más de 65 años.

En este sentido, explica que el umbral de vida de las personas con discapacidad aumenta al igual que el del resto de los ciudadanos. En el caso de las personas con síndrome de Down, el incremento de su esperanza de vida ha sido notable: actualmente se estima en torno a los 60-64 años. Algo que ha sido posible gracias a los avances en los ámbitos de la salud, la educación inclusiva, a la presencia cada vez más normalizada en contextos laborales, y a los modelos de vida independiente.

El CERMI explica que, a lo largo del proceso de envejecimiento, las personas con discapacidad se enfrentan a los mismos problemas que afectan al resto de la población por razón de edad pero también tienen que hacer frente a problemas concretos, como por ejemplo, un deterioro más temprano en las habilidades personales que el que presenta cualquier persona mayor, y una doble discriminación. Es el caso del Alzheimer, que empieza a desarrollarse en las personas con síndrome de Down veinte años antes que en el resto de la población. Así, aproximadamente el 25% del colectivo desarrollará la enfermedad a partir de los 40, porcentaje que asciende a un 65% en mayores de 60 años, una prevalencia mucho mayor que la de la población general.

La entidad insiste en que en el actual contexto de recortes se garanticen los recursos necesarios para favorecer el envejecimiento satisfactorio de las personas con discapacidad, y exige que las políticas públicas incidan en la prevención del deterioro en las edades avanzadas e invertir en políticas de envejecimiento activo, lo que, considera, redundará en la optimización de los sistemas existentes. Por ello, dice, «es preciso prevenir situaciones de riesgo que provoquen o aumenten situaciones de discapacidad/dependencia en la vejez».

Vida independiente e inclusión en la comunidad

El CERMI subraya la necesidad de que se promueva activamente el derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad, incrementando el conocimiento sobre los servicios y modelos de apoyo a las personas con discapacidad en la vida adulta, incorporando las necesidades que se derivan de los procesos de envejecimiento y diseñando servicios o recursos que promuevan su calidad de vida en las distintas esferas vitales.

Es fundamental el impulso del aprendizaje formal e informal a lo largo de toda la vida, facilitando las metodologías y recursos de apoyo que cada persona precise, «como herramienta clave para un envejecimiento activo», reivindica el CERMI. En este sentido, subraya la importancia de la formación y la adquisición de habilidades básicas para la vida diaria y la autonomía personal y la promoción del conocimiento y uso de las TIC accesibles.

Esto se cerrará en 0 segundos