Daniel, a los mandos del equipo
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Para Daniel González, usuario de DOWN CORUÑA, el sábado es el día señalado en su calendario semanal. Es cuando ejerce de segundo entrenador del Oar, histórico club coruñés de balonmano que milita en la Primera Estatal.
En solo dos años y medio, Daniel se ha ganado un puesto en el cuerpo técnico del primer equipo de la entidad gallega. «Empezó con pequeñas colaboraciones, pero poco a poco se ha ido ganando la atribución de funciones. No es un regalo, es la recompensa a su buen hacer«, expresa Pablo Aguirregabiria, primer técnico del equipo.
Unas atribuciones que van desde solicitar los tiempos muertos a intercambiar opiniones con el máximo responsable técnico o hacer de enlace entre la plantilla y el primer entrenador. El próximo sábado 29 de noviembre, en el encuentro correspondiente a la undécima jornada de Liga, subirá un peldaño más. Será el encargado de diseñar el equipo inicial. «Es una gran responsabilidad, pero creo que estoy preparado», comenta con una enorme sonrisa.
Daniel es un perfecto conocedor de las nuevas tecnologías, y pasa horas delante del ordenador, analizando el rendimiento de sus jugadores, comparando estadísticas… «Y no perdiéndose detalle de la sesión de vídeo que preparamos para los jugadores. Tiene una lectura táctica que ya les gustaría a muchos», señala Aguirregabiria.
El apoyo de todo el equipo
Daniel es el primero en llegar a los entrenamientos de los martes, el que recibe a los árbitros los días de partido, el que siempre tiene una sonrisa o una palmada de ánimo cuando sus compañeros han tenido una mala jornada, el que trata de calmar a Pablo Aguirre cuando tras un mal primer tiempo toma enfurecido el camino del vestuario… Daniel es ese apoyo que tiene la plantilla y cuerpo técnico del Oar cuando más se necesita.
Y todo ello, sin descuidar sus estudios y las actividades habituales de cualquier joven. Cada mañana, tras ducharse, prepararse el desayuno y hacerse la cama, Daniel se marcha solo de casa para coger el primero de los dos autobuses urbanos que precisa para llegar al campus de Elviña, en donde cursa un ciclo de integración profesional. «En casa hace de todo, incluso la compra de los sábados. «Es muy independiente. Y como cualquier joven queda con sus amigos los fines de semana, va al cine, a tomar algo a un pub…», cuenta su orgulloso padre.







































































