Dos actores con síndrome de Down protagonizan junto a Concha Velasco la obra “Olivia y Eugenio”
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De izda. a dcha.: Aritmendiz, Velasco y Raimondi, en la presentación de la obra. |
La obra está dirigida por José Carlos Plaza, tres veces ganador del Premio Nacional de Teatro, y tiene como protagonistas a una madre y a su hijo con síndrome de Down. Olivia, la madre, se enfrenta a la vejez y a la enfermedad, pero la bondad de su hijo, Eugenia, hará que su dolor y resentimiento vayan dejando paso a la positividad y la alegría.
Se trata de la primera vez que actores con síndrome de Down se involucran en un montaje teatral de primer nivel, a pesar de que anteriormente personas con esta discapacidad intelectual ya habíann participado en películas o en series de televisión de nuestro país.
La novedad no es sólo el alcance y calado profesional de la obra, sino las exigencias propias del género: actuar todos los días una hora y media bajo los focos y reproducir el texto sin olvidar nada. Hugo y Rodrigo representan el personaje de Eugenio en días alternos.
A pesar de la dedicación que requiere, los jóvenes actores explican que memorizar el papel no entraña excesiva dificultad para ellos. «Hay que estudiarlo y repetirlo muchas veces», afirma Hugo, que se señala la cabeza mientras comenta que «sólo hay que pincharlo aquí y decirlo».
Hugo Aritmendiz y Rodrigo Raimondi se han formado como intérpretes en la Compañía Elías Lafuente, de Madrid, que promueve la inclusión de personas con discapacidad a través de la danza clásica, el baile y los musicales. Rodrigo es además, hijo del cantante de ópera Ruggero Raimondi, y él mismo ha actuado como bailarín en montajes como «El lago de los cisnes», «La bella y la bestia», «West Side Story» o «Billy Elliot», entre otros.
Cada uno tiene su truco para controlar los nervios antes de subir al escenario. Rodrigo revela el suyo: «Si me pongo nervioso, bebo agua. Si me pongo más nervioso, me bebo una coca-cola, a ver si se me pasa». Para Hugo, en cambio, el secreto es «poner mucha alegría y mucho amor».
«Somos mejores después de haber trabajado con ellos»
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Velasco y Aritmendiz durante una representación. |
Durante la presentación de la obra en Madrid, Concha Velasco ha recordado una anécdota que sucedió a la salida del estreno en Zaragoza, al que asistió la madre de Hugo. En un determinado momento, Hugo dijo «Mamá» y tanto su madre como Concha respondieron al unísono «¡Qué!». Un desliz que pone de manifiesto que la veterana actriz está siendo durante los meses de gira como una madre para Hugo y Rodrigo.
«Concha es una chica muy maja» explica Hugo, que añade que «me ayuda mucho y la quiero mucho». Rodrigo lo corrobora: «Es estupenda, muy simpática y alegre. A mí me ayuda a hacer muchas cosas». La actriz vallisoletana, por su parte, se muestra muy agradecida a ambos actores con discapacidad «por darme ese amor que tanta falta me hacía». ¡Nadie me ha besado tanto como ellos!», resalta.
Velasco asegura que en su carrera artística no ha visto a ningún actor hacer lo que han hecho estos dos jóvenes intérpretes. «Viajar hasta otra ciudad un día que no tienes que actuar para ver y a aplaudir como espectador al actor que te sustituye esa noche, eso yo no lo he visto nunca, y tanto Hugo como Rodrigo lo han hecho», subraya.
Por su parte, el director de la obra se refiere al buen ambiente que Hugo y Rodrigo generan entre el equipo técnico y artístico: «Somos mejores personas después de haber trabajado con ellos». Según Plaza, nadie mejor que ellos para encarnar la bondad de Eugenio, «una bondad que este país necesita». El responsable de este montaje teatral subraya además que, a lo largo de la obra, «la pureza y las ganas de vivir transforman todas las circunstancias como si fueran un veneno bueno».








































































