Noticia8 Sep 20142 minutos de lectura

Desmontando mitos sobre el síndrome de Down

En uno de sus últimos capítulos, el viaje en avión de una pareja de jóvenes con síndrome de Down da pie a una desconcertada reacción por parte de la tripulación. A la sorpresa inicial al percatarse de que viajan solos se le une el impacto de verles besarse y mantener una actitud íntima, algo que genera comentarios como «son muy erógenos».  Finalmente, dos de los asistentes se les acercan para someterles a una serie de preguntas con la intención de «protegerles» y cuidar de ellos: ¿no viaja nadie con vosotros» ¿os espera alguien en el aeropuerto»,…

Ante el abrumador interrogatorio, los asistentes de vuelo reciben la contestación lógica por parte de los jóvenes: no tienen porqué responder a las indiscretas preguntas. «Y tráigame un zumo, por favor», remata la joven.

Una vez en tierra, estos dos asistentes vuelven a encontrarse con los jóvenes, a los que ha ido a recoger la madre de la chica, y aprovechan la oportunidad para relatar a la señora lo bien que se han comportado abordo y que no dieron ningún prooblema.

La madre agradece su preocupación, para a continuación explicarles lo corriente que es el hecho de que su hija y su marido viajen solos, más aún si es para celebrar su aniversario, como era el caso. ?Tienen una discapacidad, no son tontos», recalca la madre para hacerles ver que las personas con síndrome de Down pueden realizar las mismas actividades y tienen los mismos derechos que el resto de la población.

De esta forma tan sencilla y natural, la serie describe y desmonta algunos de los prejuicios y falsas creencias más extendidas sobre la autonomía de las personas con síndrome de Down.

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