Noticia2 Nov 20124 minutos de lectura

La importancia de la educación emocional centra la Conferencia Inicial del XII Encuentro Nacional de Familias

La conferencia ha corrido a cargo de Emilio Ruiz, psicólogo de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria.

La clave de una vida feliz, según el psicólogo, reside en la manera de afrontar la vida sin olvidar que todo lo que hacemos tiene un impacto emocional en nuestro estado. «Las personas con síndrome de Down tienen una vida emocional tan rica como la de cualquier otra persona, incluso viven las emociones con más intensidad, pero se enfrentan a dificultades a la hora de expresar sentimientos y lograr actitudes adecuadas», afirmó Ruiz. Por eso «se debería incluir la educación emocional en todos los programas de formación integral del colectivo con esta discapacidad intelectual». No ha dudado en sentenciar que la vida emocional interna de las personas con síndrome de Down es muy activa, y es una lástima que en los colegios no se tenga en cuenta esta característica, y que «sólo se premien otras inteligencias, como la lingüística o la matemática».

El entorno juega un papel primordial en el correcto desarrollo de este tipo de inteligencia, según el psicólogo, que ha mencionado que «como a las personas con trisomía 21 se les reconoce su discapacidad por los rasgos faciales, muchas veces nos limitamos y no vemos más allá, quedándonos sin conocer la esencia de la persona», lo que supone un gran error. «No debe olvidarse que, como afirman las encuestas, las personas con síndrome de Down están satisfechas con sus vidas, por lo que ya contamos con un punto a favor», ha dicho Ruiz.

El síndrome de Down en la familia

Para el psicólogo, «la llegada de un bebé con síndrome de Down altera la escala de valores de la familia, y con su asimilación se colocan en primer lugar las cosas realmente importantes». Es durante el proceso de asimilación cuando las familias deben reubicar sus expectativas para adaptarse a la nueva situación. Para ayudar a lograrlo, el psicólogo quiso dar algunos consejos: «los padres deben ser los primeros en estar bien, pues sus hijos serán un reflejo de lo que vean. También es necesario trabajar con el niño desde el primer momento, algo que será crucial para su desarrollo. Hay que trabajar la educación emocional incluso con las miradas».». Para ello, hay que «ver a la persona que hay tras el síndrome de Down».

Ruiz no ha dudado, por otra parte, en destacar la importancia que tiene «hablar a los niños con trisomía 21 sobre su discapacidad, explicándoles sin tecnicismos las diferencias que tienen con respecto a otros niños, y poniendo énfasis en sus diversas capacidades». En opinión del psicólogo, una buena educación emocional tiene que sustentarse en las siguientes directrices: «no agobiarse con lo que se viene encima; no establecer comparaciones; estar tranquilos; tener autocontrol; y no transmitir a los hijos nuestros miedos».

También ha tenido palabras para los hermanos de las personas con trisomía 21, «quienes a veces están desatendidos, y deberían estar en igualdad de condiciones, con el mismo trato. Ellos son los mejores estimuladores de sus hermanos con discapacidad, ha afirmado rotundo Ruiz.

El XII Encuentro Nacional de Familias continuará a partir de las 17:30h. de la tarde con las ponencias «SEPAP: Apuesta de futuro», «Lectura Fácil para personas con síndrome de Down», y el taller «Cuido de mi salud». El IV Encuentro Nacional de Hermanos, que se celebra de forma paralela, acogerá la mesa redonda «¿Cómo colaborar sin convertirnos en un segundo padre».

Esto se cerrará en 0 segundos