Noticia7 Oct 20143 minutos de lectura

Compartiendo vivienda para ganar autonomía

Marta, Lorena, Sergio, Óscar… hasta un total de 24 usuarios y 12 estudiantes participan en el «Proyecto Amigo» de viviendas compartidas de FUNDOWN (Fundación Síndrome de Down de la Región de Murcia). Se reparten en doce casas del Centro de Promoción para la Autonomía Personal (Cepap), en la pedanía murciana de Cabezo de Torres.

Marta muestra sus medallas de natación, en presencia de Eva y Lorena (Foto: La verdad de Murcia).

Marta muestra sus medallas de natación, en presencia de Eva y Lorena (Foto: La verdad de Murcia).

Una de estas viviendas está habitada por Marta y Lorena, dos jóvenes con discapacidad intelectual, y por Eva, una pedagoga que se encuentra realizando estudios de inserción social. Llevan juntas más de un año, y como Eva reconoce «es muy agradecido y da una gran satisfacción personal; compartimos las tareas de la casa y se mejora su inclusión en la sociedad desde las rutinas domésticas más habituales».

Por su parte, Marta, de 22 años, es una gran aficionada a la natación y es fiel seguidora de Mireia Belmonte. En la casa no falta una muestra de las medallas que la joven ha logrado en las competiciones. «Como Mireia, intento superarme día a día», afirma.

Ganando autonomía y competencias

Sergio, hincha del fútbol y del Barcelona, comparte vivienda con Óscar y Fernando, un estudiante que cuenta que «tenía que venir a la capital a hacer mis estudios de Trabajo Social; no quería perder el tiempo buscando piso para compartir con otros compañeros. Me enteré de este proyecto y llevo dos años ayudando a estos chicos, como ellos me ayudan a mí«. Una experiencia enriquecedora.

Óscar dice que «lo que más me gusta es hacer las tareas de la casa», y agrega que «aquí hago amigos y comparto aficiones, aunque a Sergio le gusta demasiado el fútbol», comenta.

Son jóvenes, alegres y «muy competentes», asegura Juanjo Velasco, coordinador de Cepap. «Buscamos que se integren y participen en todas las actividades que se organizan en la localidad, desde los talleres de pintura con las Asociación de Amas de Casa o las actividades deportivas que se celebran con otros colegios en el pabellón deportivo?.

Durante cuatro años, los jóvenes que habitan estas viviendas compartidas adquieren los conocimientos y la autonomía que les permita ser independientes, por lo que «observar su evolución es algo muy satisfactorio para mediadores y docentes», indica Juanjo.

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